En el Caribe colombiano fue registrada un ave migratoria que fue anillada previamente en Estados Unidos, un hallazgo que aporta información valiosa sobre la especie y sus migraciones en el continente y que resalta la importancia de conservar los humedales y ecosistemas costeros de Colombia y del planeta, que las aves utilizan durante sus migraciones anuales.
El 24 de junio del 2024, en el Parque Estatal Isla Saint George, en el estado de Florida (Estados Unidos) como parte del programa de conservación de aves playeras, a un chorlito piquigrueso o chorlito de Wilson (Anarhynchus wilsonia wilsonia) de apenas 35 días de edad, le colocaron una serie de anillos, uno de ellos marcado con el código Z3.
72 días después, a más de 2.400 kilómetros del lugar del anillado, el 3 de septiembre de ese mismo año, las biólogas Erika Ortiz-Gómez y María Fernanda Pereira, de la Fundación Omacha, registraron esta ave anillada en Playa Mestizo, en el área protegida Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) de la Bahía de Cispatá, La Balsa y Tinajones, departamento de Córdoba, en Colombia, durante un recorrido de monitoreo, en la ejecución del proyecto Delfines y aves de Morrosquillo, desarrollado entre agosto de 2023 y enero de 2025.
El proyecto desarrollado por la fundación y la empresa OCENSA, en el Golfo de Morrosquillo, abarcó tres áreas protegidas: el DRMI de la Bahía de Cispatá, La Balsa y Tinajones, el DRMI del ecosistema de manglar y lagunar de la ciénaga de La Caimanera y el Parque Natural Regional (PNR) del sistema manglárico del sector de la Boca de Guacamaya, en los departamentos de Córdoba y Sucre.

Registro del chorlito piquigrueso Z3, Playa Mestizo, Córdoba. Foto: María Fernanda Pereira, Fundación Omacha – Ocensa.
Durante su ejecución, se registraron para el grupo de las aves, 10.558 individuos agrupados en 230 especies, de las cuales 72 son migratorias, resaltando la importancia del área a nivel global.
«Ese era nuestro segundo día de monitoreo en Cispatá. Primero fuimos a Playa Honda, que es un poco más lejana, llegamos y empezamos a hacer la observación en el primer punto a las 6 de la mañana, y terminamos pasaditas las 9 de la mañana. De ahí, hicimos el ingreso a Playa Mestizo… para entrar a esa playa no ingresamos por la costa, sino por adentro de la bahía, o sea por los manglares. Era época de lluvias, entonces el nivel del agua estaba alto, había mucha agua, estaba haciendo mucho sol y empezamos a hacer esos registros a las 11…» recuerda Pereira y continúa su relato: «Terminamos esa parte donde está más pegadito a los manglares y empezamos a hacer la caminata y el último punto ya era sobre la playa. Entonces la observación del chorlito con el anillo fue a las 11:40. Erika llevaba los binoculares y yo era la persona que iba registrando en el celular lo que ella escuchaba, lo que veía, las cantidades que veía, si estaban al vuelo, si estaban perchados, si estaban nadando, si estaban alimentándose. Toda esa información yo la iba registrando y llevaba la cámara. Erika me dijo: tómeles foto a esos chorlitos, ella empezó a detallarlos más porque a veces son un poquito más complejos de identificar, y dijo: no, ese tiene algo en la pata. Tomamos muchas fotos por todos los ángulos, hicimos la revisión de las fotos y, efectivamente, sí tenía sus anillos.»
Con el registro fotográfico obtenido del ave anillada, las biólogas de la fundación se pusieron en contacto con los ornitólogos Gualberto Naranjo Maury de la Fundación Ornitológica Sierra Nevada (FOSIN) y Carlos Ruiz-Guerra de la Asociación para el estudio y conservación de las aves en Colombia (Calidris), especialistas en aves costeras, quienes brindaron su apoyo para la identificación del individuo y se sumaron a la iniciativa de compilar información de esta subespecie para publicar su registro en territorio colombiano, puesto que no se tenían registros de individuos anillados de A. wilsonia wilsonia, en el país.
Este registro del chorlito Z3 fue publicado en la revista Cotinga dedicada al estudio de las aves neotropicales, aportando información de esta ave migratoria, su distribución y presencia en el Caribe colombiano, a través de registros históricos: New records of the migratory subspecies of Wilson’s Plover Anarhynchus wilsonia wilsonia on the Caribbean Coast of Colombia.
Raya Pruner, bióloga investigadora de la Comisión de conservación de vida silvestre y pesca de Florida (Florida Fish & Wildlife Conservation Commission), afirmó: «Hemos anillado chorlitos de Wilson en Florida, desde 2012, y esta es nuestra primera observación confirmada de un ejemplar fuera de los Estados Unidos. Aunque nuestros chorlitos piquigruesos suelen partir alrededor de septiembre y regresar en marzo, sus destinos migratorios habían sido un misterio… ¡Hasta ahora!»
Izquierda: punto de marcaje de chorlito piquigrueso Z3 (verde), en el Parque Estatal Isla Saint George (Florida, Estados Unidos). Centro: punto de registro (rojo) DRMI Bahía de Cispatá, La Balsa y Tinajones (Córdoba, Colombia). Derecha: la distancia entre los dos puntos es de 2.430 kilómetros aproximadamente. Mapa: Google Earth, data SIO, NOAA, U.S. Navy, NGA, GEBCO, image Landsat/Copernicus.
El chorlito piquigrueso
El chorlito piquigrueso (Anarhynchus wilsonia) recibió su nombre en honor de Alexander Wilson, quien en 1813 recogió el primer ejemplar para describir la especie y depositarlo en un museo. Este chorlito se observa en zonas costeras, playas, bancos de arena, marismas y lagunas costeras. Se alimenta de insectos e invertebrados acuáticos, una de sus presas es el cangrejo violinista (Ucla spp.) que captura corriendo rápidamente por las playas.
En general, es un ave mediana de 16 a 20 cm de altura, de pico negro y grueso, patas rosado parduzco. El cuerpo es café grisáceo por encima y blanco por abajo, tienen una corona y un collar que permite distinguir entre machos y hembras, cuando están en época reproductiva. Los machos lucen un collar y corona negra, mientras en las hembras estas zonas permanecen de color marrón.
Actualmente, se registran cuatro subespecies, basadas principalmente en sus áreas de distribución y algunas variaciones en su coloración general:
- La subespecie residente de Colombia hasta Guyana y al sur de las Antillas menores es Anarhynchus wilsonia cinnamominus. Este nombre se deriva del latín y significa “de color castaño” debido a que las áreas café o marrón de la cabeza como mejillas y frente son más rojizas.
- Anarhynchus wilsonia wilsonia se distribuye en el Este de EEUU hasta México y las Antillas Mayores. Es un ave migratoria y pasa el invierno a lo largo de la costa del Golfo de México. Sin embargo, con los registros del proyecto, se evidencia que viaja hasta el norte de Sur América. Sus colores son menos rojizos que los de A. w. cinnamominus.
- Las otras dos subespecies: A. w. crassirostris se distribuye solamente en Brasil y A. w. beldingi, en el Pacífico.

Anarhynchus wilsonia, ilustración: Luis Salcedo. Tomada de: Aves de los manglares y las ciénagas Guía de campo ilustrada de las aves del DRMI del área de manglar de la Bahía de Cispatá y sector aledaño del delta estuarino del río Sinú, departamento de Córdoba, (Ortiz-Gómez, Erika Paola et al., 2024)
La información de sus rutas migratorias, su tiempo de vida y su éxito reproductivo es escasa, y sus poblaciones en EEUU indican un declive, asociado posiblemente a la perdida de playas por la urbanización y la perturbación de áreas de nidación por actividades recreativas y depredadores como mapaches, perros y gatos.
Izquierda y centro: registro de Anarhynchus wilsonia wilsonia anillada como Z3, Playa Mestizo, María Fernanda Pereira. Derecha: registro de Anarhynchus wilsonia cinnamominus, Playa Mestizo, Erika Ortiz-Gómez, Fundación Omacha – Ocensa.
¿Qué es el anillado de aves y cuál es su importancia?
La curiosidad por entender los movimientos migratorios de las aves inició en los años 1800, y en 1899 el ornitólogo danés, Hans Christian Cornelius Mortensen comenzó el marcaje de estorninos con anillos de aluminio hechos a mano por él mismo, en los cuales colocaba su dirección y un número único, siendo el pionero de una práctica que hasta la fecha ha permitido describir la biología y ecología de muchas especies de aves migratorias mundialmente.
El propósito inicial era describir los movimientos migratorios, no obstante, actualmente se registran una gran cantidad de datos biológicos adicionales (sexo, edad, área, época, etc.) que buscan obtener más información, a través de cada individuo anillado.
Los anillos de aluminio o aleaciones suelen tener números y letras únicos que permiten la identificación exclusiva de cada ave, además tienen diferentes tamaños de acuerdo con el tipo de ave; también se usan anillos plásticos de colores para marcar otras características.
Existen otros métodos de marcaje, pero los anillos son relativamente económicos, de fácil y rápida aplicación, tienen una ilimitada cantidad de combinaciones y escasos efectos sobre la supervivencia y el comportamiento del ave, características que los han convertido en un método universal.
La colocación de los anillos implica la captura y manipulación de las aves, por lo cual solo la realizan profesionales capacitados y con formación en esta actividad, a fin de minimizar el estrés sobre los animales.
En Estados Unidos y Europa, existen programas de anillamiento, como Bird Banding Laboratory y EURING, que han captado información por décadas y tienen bases de datos que permiten conocer la historia de cada individuo y reportar los datos de aves anilladas.
El DRMI de la Bahía de Cispatá, La Balsa, Tinajones
El DRMI de la Bahía de Cispatá, La Balsa, Tinajones y sectores aledaños al delta del río Sinú tiene una extensión total de 27.808,6 hectáreas entre los municipios de San Antero, San Bernardo del Viento y Santa Cruz de Lorica, en el departamento de Córdoba.
El registro del chorlito Z3 se dio, precisamente, en la zona de preservación (ZP) del área protegida la cual está «encaminada a garantizar la intangibilidad y la perpetuación de los recursos naturales dentro de espacios específicos del DMI (Decreto 1974 de 1989)», según el Plan integral de manejo del Distrito de Manejo Integrado (DMI) bahía de Cispatá – La Balsa – Tinajones y sectores aledaños del delta estuarino del río Sinú, departamento de Córdoba, Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge – CVS e Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras – INVEMAR del 2010.
Además, dentro de esta área protegida fue designada el AICA (Área Importante para la Conservación de las Aves) Zona Deltaica Estuarina del Río Sinú, la cual tiene una extensión de 18.627 hectáreas e incluye la anterior y actual desembocadura del río Sinú, según la publicación: Áreas Importantes para la Conservación de las Aves de los Andes Tropicales: sitios prioritarios para la conservación de la Biodiversidad, de BirdLife Internacional y Conservation International.
En esta área protegida se han realizado inventarios y monitoreos de avifauna, así como de especies focales como el manatí del Gran Caribe, la nutria neotropical, el caimán aguja; que reflejan la riqueza e importancia del DRMI.
Ortiz-Gómez explicó que: «Este DRMI está compuesto por una serie de ecosistemas fundamentales para las aves; tiene ciénagas, manglares, caños, playones y zonas de cambios de marea, entre otros. Esto hace que sea un área donde las aves encuentran refugio, áreas de anidación, alimentación y descanso, consolidándola de esta forma como un AICA, porque permite agrupar un sinnúmero de especies asociadas a esa diversidad de ecosistemas» además, agregó: «La posibilidad de encontrar alimento, refugio y zonas de reproducción permite la presencia de un número importante de aves migratorias, que realizan un viaje desde Norteamérica hasta Suramérica para pasar el invierno, y regresar para sus épocas de reproducción.»


Playa Mestizo, en el sector Punta Mestizos, área protegida DRMI de la Bahía de Cispatá, La Balsa, Tinajones y sectores aledaños al delta del río Sinú, departamento de Córdoba. Fotos: Leonid Frey Guerra Galván, Fundación Omacha.

Parte de los instrumentos de manejo, establecidos en el plan integral del área, son la divulgación de información y el fortalecimiento de las organizaciones comunitarias que hacen uso y/o aprovechamiento de los recursos naturales en la zona, como estrategia de manejo ambiental, social y económico sostenible.
El trabajo en conjunto con las comunidades locales para el desarrollo de los inventarios y monitoreos es fundamental, porque el conocimiento empírico y su convivencia en el territorio enriquecen la labor científica.
Ortiz-Gómez manifestó que: «una persona importante en estos procesos ha sido el señor Robin Correa, integrante de la asociación Asocaimán quien, en su labor de conservación del caimán aguja para la reproducción in situ de esta especie, comparte su experiencia con los investigadores que desarrollan levantamientos de información y monitoreos biológicos, en el área» y recalcó: «Se ha convertido en uno de los guías locales de aves más completos de la región, porque conoce el DRMI como la palma de su mano y se ha esforzado en aprender los nombres científicos, a conocer los cantos y a medida que intercambia información con los investigadores, él aprende y les enseña: cómo ubicar las aves, los nidos, dónde encontrar una mayor agrupación; porque el DRMI es su casa y su día a día, los caños son sus carreteras y las playas son sus zonas de caminata. Es una de las personas de la comunidad que tiene más conocimiento sobre avifauna, como un tesoro, y ojalá siga con esta gran labor».
Publicaciones relacionadas:
Fuentes de consulta:
Aves de los manglares y las ciénagas. Guía de campo ilustrada de las aves del DRMI del área de manglar de la Bahía de Cispatá y sector aledaño del delta estuarino del río Sinú, departamento de Córdoba.
Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge – CVS e Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras – INVEMAR. 2010. Plan integral de manejo del Distrito de Manejo Integrado (DMI) bahía de Cispatá – La Balsa – Tinajones y sectores aledaños del delta estuarino del río Sinú, departamento de Córdoba. Editores: Rojas, G. X y P. Sierra-Correa. Serie de Publicaciones Especiales No. 18 de INVEMAR. Santa Marta. 141 p.
https://www.audubon.org/magazine/brief-history-of-how-scientists-have-learned-about-bird-migration
Johnston‐González R. y D. Eusse‐González. 2009. Sitios Importantes para la conservación de las aves playeras en Colombia. Informe Técnico. Asociación Calidris, Cali, Colombia. 83 pp.
Pinilla, J. (Coord.) 2000. Manual para el anillamiento científico de aves. SEO/BirdLife y DGCN-MIMAM. Madrid.
Wikiaves Icesi. (2023) Charadrius wilsonia (Wilson`s Plover) (Eds.). WikiAves Icesi
Zdravkovic, M. G., C. A. Corbat, and P. W. Bergstrom (2023). Wilson’s Plover (Anarhynchus wilsonia), version 1.1. In Birds of the World (P. G. Rodewald, Editor). Cornell Lab of Ornithology, Ithaca, NY, USA. https://doi.org/10.2173/bow.wilplo.01.1













