Los pescadores de subsistencia  del resguardo Ticoya y de la región Loreto (Perú) participan en la construcción y reparación de embarcaciones y artes de pesca con criterios de sostenibilidad.

Por Julián Quesada y Carlos Ferreira

Los pescadores de subsistencia del resguardo Ticoya, en Puerto Nariño (Amazonas – Colombia), quienes son integrantes de las comunidades asentadas en las proximidades de los lagos de Tarapoto, han participado de un programa de reparación y construcción de embarcaciones y artes de pesca, teniendo en cuenta criterios de sostenibilidad con el que se pretende fortalecer el acceso al recurso pesquero y promover una pesca responsable.

La carta de navegación para definir los criterios de sostenibilidad fueron “Los acuerdos de pesca responsable de los lagos de Tarapoto”. Las normas de este acuerdo fueron establecidas  por el resguardo Ticoya (con el acompañamiento de la Fundación Omacha) y en ellas se plantea cómo se debe pescar en los lagos, cómo se manejan las orillas y como se debe ingresar a las embarcaciones con el fin de conservar el recurso pesquero.  Los acuerdos fueron elaborados en un proceso participativo de más de siete años, que finalizó el 7 de octubre de 2011, cuando en un congreso de las máximas autoridades fueron aprobados. 

Las reparaciones y construcciones de embarcaciones y artes de pesca se han adelantado en jornadas colectivas por comunidad, en donde los pescadores disponen de todos los materiales necesarios: madera, estopa, brea, aceite quemado, puntillas, hilo verde,nylon de diferentes calibres, agujas, anzuelos de varios tamaños y varillas para la construcción de flechas.

Las jornadas duran un día completo, siendo éste un espacio en el que aflora el trabajo en equipo y la trasmisión de conocimientos de los pescadores experimentados hacia los más jóvenes.

A la fecha, las jornadas se han realizado en las comunidades de San Francisco, Santa Clara deTarapoto, Nuevo Paraiso, Valencia, Puerto Esperanza, 20 de Julio y Patrullero, con la participación de noventa y dos pescadores. Se han reparado y/o construido 72 embarcaciones, 55 flechas, 41 mallas, 17 atarrayas. Cincuenta y cuatro pescadores han sido dotados de anzuelos y nylon para la elaboración de espiñeles, barandillas y volantines.

Foto: Carlos Andrés FerreiraEl mismo proceso se ha llevado a cabo con las poblaciones asentadas en el lago Caballo Cocha, Región Loreto – Perú, y con las comunidades ribereñas del rio Atacuari, límite suroccidental del Trapecio Amazónico entre Colombia y Perú.  En Caballo Cocha participaron treinta y un pescadores y en Atacuari, diez. 

Este proceso se enmarca en el proyecto “Gestión binacional de humedales con fines de seguridad alimentaria y conservación”, desarrollado por la Fundación Omacha, La Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el Gobierno Regional de Loreto (Perú), apoyados por  la Agencia Española de Cooperación Internacional  (AECID). Este proyecto busca gestionar el manejo de los recursos hidrobiológicos de cuatro cuerpos hídricos ubicados en la frontera amazónica colombo-peruana, con el fin de fortalecer la seguridad alimentaria de las comunidades locales.