«Soy estudiante de Biología y agradezco muchísimo a Omacha por brindarme la experiencia de ser voluntaria pues ha sido uno de mis mayores campos de aprendizaje, no sólo a nivel profesional sino también a nivel personal. Nunca había visto un manatí y tener contacto con 6 de ellos fue maravilloso...»
María Paula Camelo Calvo, Julio 2016, Voluntaria de Bogotá, Colombia
El artículo titulado Connecting research, management, education and policy for the conservation of armadillos in the Orinoco Llanos of Colombia, que ya está disponible en la prestigiosa revista Oryx, describe el exitoso trabajo que el Programa de conservación y manejo de los armadillos de los Llanos Orientales, en Colombia, viene realizando desde hace 6 años para proteger las cinco especies de armadillos que habitan la Orinoquia del país. Este programa ha logrado integrar una empresa privada, instancias gubernamentales, universidades, ONG y la población llanera alrededor de un fin común: asegurar que estos animales emblemáticos de la región puedan ser conocidos por las futuras generaciones.
Los armadillos son los únicos mamíferos que poseen una coraza y sólo se los encuentra en las Américas, donde han sido utilizados por el hombre como alimento durante siglos. En Colombia, existen seis de las 20 especies vivientes, cinco de las cuales viven en la Orinoquia. Algunas especies de armadillos, como el carismático ocarro, están amenazadas de extinción debido a varios factores relacionados con el avance del humano sobre su hábitat natural. Además, uno de los mayores problemas que deben enfrentar los especialistas en conservación a la hora de protegerlos es la falta de información básica sobre la vida de los armadillos y por qué están desapareciendo, ya que pocos investigadores se dedican al estudio de estos curiosos animales.
El Programa de conservación y manejo de los armadillos de los Llanos Orientales ha combinado distintas estrategias para obtener información científica sobre estos mamíferos. Concientizar a la población y desarrollar acciones concretas de conservación, ha sido clave para el éxito de este programa pionero. El primer paso fue evaluar cuáles son los vacíos de información más notorios y qué factores podrían estar amenazando los armadillos en la Orinoquia. En distintos talleres participativos, el programa desarrolló un plan de acción que fue construido junto con las autoridades ambientales Corporinoquia y Cormacarena, y sirvió – y servirá por muchos años más – como carta de navegación para priorizar acciones de investigación, manejo y conservación de estas especies. 
 
De igual forma, los componentes de educación, campañas de concientización, publicaciones y estrategias de divulgación del programa han despertado el interés y la curiosidad de más de 30.000 personas, desde niños y jóvenes, a adultos. A esto se le pueden sumar los casi 500.000 visitantes del Bioparque Los Ocarros, ubicado en la ciudad de Villavicencio, que han visto la exhibición permanente sobre armadillos. De igual forma, se creó una red de Predios Amigos de los Armadillos, vinculando 23 fincas y reservas privadas, en los departamentos de Meta y Casanare, comprometidas con la conservación de los armadillos y brindándoles protección efectiva a estos mamíferos en un área de 500 km2.
Por otro lado, las autoridades ambientales habían registrado un notable incremento en la caza comercial y venta ilegal de carne de armadillos. En este sentido, el programa lanzó una campaña llamada “Restaurantes libres de carne de monte”, en donde los restaurantes vinculados se comprometen a no vender carne de monte a sus clientes. A cambio, se les ofrece capacitación sobre temas ambientales y para incrementar sus ganancias, sin tener que recurrir a esta actividad ilegal y se les entrega material de divulgación sobre armadillos para que compartan con sus clientes. Esta certificación para restaurantes no sólo protege a los armadillos, sino también otras especies como lapas, dantas o chigüiros.
 
Esta campaña ha despertado el interés de otras corporaciones ambientales, por lo que se espera que será implementada en otras zonas del país en aras de proteger la fauna silvestre local de la caza y comercialización ilegal. Finalmente, el programa contribuyó al aumento del conocimiento sobre armadillos en el campo académico, tanto a través de investigaciones propias como mediante un programa de becas para estudiantes e investigadores. 
 
Mariella Superina, presidente del Grupo de Especialistas en Armadillos, Perezosos y Hormigueros del Comité de Supervivencia de Especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, expresó que: “Esta es la primera estrategia de conservación integral que se haya desarrollado para armadillos en el mundo. Uno de los mayores logros del programa es que ha despertado el interés en los armadillos, lo cual es fundamental para el éxito a largo plazo de cualquier estrategia de conservación. Espero que se convierta en un ejemplo para otras iniciativas de conservación”. Por su parte, Fernando Trujillo, director científico de la Fundación Omacha, añadió que: “Es la primera vez que dos autoridades ambientales, Corporinoquia y Cormacarena, desarrollan un plan de acción en conjunto. Esto es un logro importante, ya que permite implementar las mismas estrategias de conservación en toda la Orinoquia colombiana.”
 
Sin lugar a duda, falta mucho trabajo para conservar estos animales emblemáticos de los Llanos colombianos, pero el presente artículo publicado en Oryx demuestra que el programa de conservación y manejo de los armadillos va por buen camino. El Programa de conservación y manejo de los armadillos de los Llanos Orientales es una alianza de ODL S.A. Oleoducto de los Llanos Orientales, Fundación Omacha, Corporinoquia, Cormacarena, Bioparque Los Ocarros y Corpometa. 
Para mayor información sobre el programa, visite la página Los armadillos de los Llanos Orientales de Colombia en Facebook. El artículo Connecting research, management, education and policy for the conservation of armadillos in the Orinoco Llanos of Colombia está disponible en la página web de Oryx – The International Journal of Conservation.
 
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Puede descargar las publicaciones del programa haciendo click aquí

Desde la antigüedad, el ser humano se aventuró a navegar por ríos, mares y océanos. A partir de ese momento, ha sentido una gran fascinación por los cetáceos (ballenas y delfines), y la manera cómo se han adaptado a desarrollar todo su ciclo de vida en el agua, convirtiéndose así en animales carismáticos para niños, jóvenes y adultos.
A partir de los años setenta, se comenzó a impulsar un turismo diferente al tradicional, los turistas comenzaron a visitar regiones exóticas y con naturaleza. Al principio, el destino eran países africanos y asiáticos, pero con el paso del tiempo se incluyó Latinoamérica. Se estima que cada año viajan cerca de mil millones de turistas por el planeta, y entre el 20 y 40% de ellos buscan turismo de naturaleza que incluyan el avistamiento de especies carismáticas, como las aves, ballenas y delfines.
 
El avistamiento u observación responsable de ballenas y delfines comprende los recorridos o excursiones de carácter comercial-turístico, educativo o investigativo que ofrecen la posibilidad de ver a estos mamíferos en su hábitat natural. Esta actividad debe tener una serie de reglas claras con el fin de no perturbar a los animales, generar el menor impacto posible en la naturaleza y garantizar la seguridad de las personas que la disfrutan. De lo contrario, las consecuencias serán negativas: los animales se alejarán de las zonas de turismo y se modificará su comportamiento, además se generarán pérdidas económicas en el sector ecoturístico.
Actualmente, se calcula que existen más de 100 destinos donde las personas pueden observar los comportamientos de grandes ballenas asociados a la migración, o estar en sus áreas de reproducción y alimentación. Por otro lado, se ha registrado poblaciones costeras de delfines que pueden ser observados frecuentemente, sin alejarse mucho de la costa, o grupos de delfines de río, en la Amazonia y Orinoquia suramericanas.
 
De esta forma, se ha consolidado una industria millonaria que moviliza miles de turistas anualmente. En América Latina, por ejemplo, esta actividad aumenta a una tasa promedio anual del 11,3% generando así una alternativa económica para regiones costeras y fluviales que, desarrollada de manera responsable, se convierte en una estrategia para la conservación de estas especies. La observación de delfines de río comenzó de manera comercial en Colombia y, posteriormente, se extendió a otros países de la cuenca del río Amazonas como Brasil, Perú, Ecuador y Bolivia, donde actualmente se ofrecen paquetes turísticos enfocados al avistamiento de los emblemáticos delfines rosados y los tucuxies.
 
Esta actividad es en parte positiva por los beneficios económicos resultantes, pero tiene el riesgo de convertirse en una amenaza para estos mamíferos sino se desarrolla de manera organizada, segura para las personas, respetuosa con los animales y sus hábitats, y siguiendo reglas estrictas. En diversas partes del mundo, los operadores turísticos vinculados a esta industria entienden que del bienestar de los animales depende que su actividad económica sea sostenible a largo plazo. Una operación desorganizada e irresponsable puede resultar que las ballenas y delfines abandonen las áreas e, incluso, que desaparezcan sus poblaciones con secuelas importantes de conservación, junto al impacto negativo en la economía de muchas personas. De esta actividad se benefician aerolíneas, hoteles y sitios de hospedaje, operadores de turismo, transportadores, restaurantes, artesanos y muchos más.
 
El avistamiento responsable en Colombia
Entendiendo este contexto, la Fundación Omacha trabaja junto con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, las autoridades ambientales regionales como Cormacarena, Corporinoquia y Corpoamazonia además de autoridades municipales, operadores turísticos, empresas privadas, como  Projects Design and Development S.A.S., y pescadores locales para implementar reglas en la observación responsable de delfines de río, en la Amazonia y Orinoquia colombiana y, en general, de los mamíferos acuáticos que pertenecen a la inmensa riqueza natural del país.
En el Amazonas colombiano, se trabaja en Leticia, capital del Amazonas, y en el municipio de Puerto Nariño (Primer municipio certificado con sello de calidad turística sostenible – Ministerio de Comercio, Industria y Turismo). En este proceso han participado la Gobernación del Amazonas, Secretaria de Turismo del Amazonas, Cámara de Comercio del Amazonas, alcaldía de Puerto Nariño, el Resguardo Ticoya, la Universidad Externado de Colombia, el Instituto Alexander von Humboldt, Natutama, Whitley Fund for Nature, Fondation Segré, WWF, el SENA y operados turísticos locales.
De igual forma, en los Llanos Orientales se trabaja en la observación responsable de toninas, en Puerto Carreño (Vichada), donde confluyen los ríos Meta, Bita y Orinoco. Más al interior, en el departamento de Casanare municipio de Orocué, se han realizado talleres con pescadores y guías turísticos junto con la Corporación Autónoma Regional de la Orinoquia - Corporinoquia. Finalmente, en el departamento del Meta esta actividad ha sido liderada por la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Área de Manejo Especial La Macarena – Cormacarena trabajando en zonas de postconflicto como las poblaciones de Puerto Gaitán, en la desembocadura del Manacacías y el Meta, La Macarena, Puerto López y Cabuyaro.
A nivel nacional, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia y la Fundación Omacha publicaron, en el año 2017, la Guía de avistamiento responsable de mamíferos acuáticos en Colombia cuyo objetivo es proporcionar una orientación sobre el avistamiento responsable en el uso turístico de los mamíferos acuáticos a nivel nacional para contribuir a su conservación, la de los ecosistemas donde habitan, la seguridad de los operadores y turistas y, por último, favorecer la participación activa de las comunidades locales.
 
Finalmente, a nivel regional, la Fundación Omacha trabaja con la ONG peruana Solinia para que en el Amazonas peruano también se desarrolle esta actividad de forma responsable, en la zona de Iquitos y sus alrededores.
 

Para conocer más sobre esta actividad, puede consultar:

Guía de avistamiento responsable de mamíferos acuáticos en Colombia

Archivos:
Guía de observación responsable de delfines en la Amazonia colombiana
El trabajo conjunto realizado por la Fundación Omacha con otras organizaciones como el SENA, la Gobernación del Amazonas, la Secretaria de Turismo del Amazonas, la Cámara de Comercio del Amazonas, la Alcaldía de Puerto Nariño, el Resguardo Ticoya, asociaciones de guías, WWF, Whitley Fund for Nature, Fondation Segré y Natutama ha permitido la formación de guías locales y la implementación de buenas prácticas para la observación de delfines.
 
Esta guía se publicó en el marco del acuerdo establecido entre la Fundación Omacha y Projects Design and Development S.A.S.
Fecha 2018-09-19 Tamaño del archivo 17.82 MB Descargar 73

Guía de observación responsable de toninas y turismo fluvial en el departamento del Meta

Esta guía tiene el propósito de acercar aún más a los llaneros y a los turistas en general al conocimiento de las toninas, sus hábitats y a las demás especies con las que comparten los ríos, caños y lagunas del departamento. Además, propone una serie de reglas básicas para que los guías y turistas puedan disfrutar de la observación responsable de toninas, y que de esta manera se convierta en una alternativa económica para la región, que sea responsable con la naturaleza y sustentable con el paso del tiempo.

Fecha 2016-12-02 Tamaño del archivo 16.05 MB Descargar 849

Galería de fotos

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Taller de avistamiento responsable de delfines de río en Iquitos

Especies amenazadas

Delfines de río

Manatíes

 

 

En el marco del ‘Proyecto manatí’ ejecutado por la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge – CVS y la Fundación Omacha, en el departamento de Córdoba, las acciones de difusión y educación ambiental son fundamentales para lograr el objetivo de conservación de los manatíes, de otras especies de fauna y los hábitats donde se encuentran. En las últimas semanas, el equipo de profesionales de Omacha ha trabajado en conjunto con estudiantes y pobladores en las zonas rurales y urbanas de los municipios de Santa Cruz de Lorica, Purísima de la Concepción y Momil, además de las zonas aledañas al complejo cenagoso del bajo Sinú, ecosistema de gran importancia para el manatí, para lograr este objetivo.
El trabajo de difusión y de educación ambiental se llevó a cabo con las instituciones educativas Santa Cruz, La Peinada, David Sánchez Juliao, Jesús de Nazaret y el Colegio ICIL, del municipio de Santa Cruz de Lorica; la Institución Educativa Pedro Castellanos del municipio de Purísima de la Concepción y, finalmente, la Institución Educativa Francisco José de Caldas de Momil. En estas instituciones educativas, se trabajó con los grupos ecológicos para motivar a los jóvenes a que sean multiplicadores del mensaje y de las acciones de conservación, dentro de la comunidad educativa hasta sus hogares.
 
De igual forma, en el municipio de Momil, se realizó un taller con los representantes de las asociaciones de pescadores del municipio y se intercambió con ellos conocimientos sobre los manatíes y demás especies focales de fauna del departamento. Adicionalmente, se efectuaron 5 jornadas de charlas informales, en varios barrios del mismo municipio, promoviendo la importancia y conservación del manatí a través de la campaña “Cómete la galleta, no te comas el manatí”, donde se les ofrece una rica galleta con forma de manatí después del intercambio de conocimientos acerca del manatí y su importancia en las ciénagas y ríos.
 
 
Del 20 al 23 de septiembre se desarrolló la octava edición del Festiver, Festival de Cine Verde de Barichara, creado y dirigido por los actores Toto Vega y Nórida Rodríguez con el fin de promover y posicionar el cine ambiental de nuestro país. Este festival tiene como sede la población santandereana de Barichara (Monumento Nacional y Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad) que, gracias a su arquitectura colonial y su clima cálido, es considerada una de las poblaciones más bellas de Colombia. Estas cualidades hacen de Barichara la anfitriona ideal en la labor de concientización y sensibilización sobre el tema medio ambiente y el cuidado de los recursos naturales, usando el cine y los medios audiovisuales en general como una eficaz herramienta para educar, entretener y transmitir conocimiento.
En el marco del festival, la Fundación Omacha participó realizando el taller ‘‘Conectándonos con la biodiversidad’’, dirigido por los biólogos Mónica Páez y Carlos Velandia, en los que se trabajaron actividades lúdicas con el ánimo de sensibilizar sobre el medio ambiente y el cuidado de los recursos naturales en pro de la conservación de especies amenazadas y el uso sostenible de los recursos naturales. Al taller asistieron 30 estudiantes del Instituto Técnico Aquileo Parra, entre 5 y 12 años.
 
A este grupo se les presentaron las exposiciones itinerantes de delfines de río, tortugas de río, armadillos y nutrias de Colombia. Con estas herramientas visuales se aproximó a estos niños y jóvenes al conocimiento de la distribución, biología, estado de conservación, etología (estudio del comportamiento de los animales), ontogenia (desarrollo del individuo, referido en especial al período embrionario) y reproducción, amenazas directas e indirectas y acciones de conservación sobre estas especies amenazadas.
Las temáticas abordadas se reforzaron a través de los juegos: “Concéntrese con los delfines”, en el que jugaban a unir parejas de preguntas con sus respectivas respuestas con fotografías. “El camino del armadillo” en la que los niños tenían la posibilidad de ingresar a la “Madriguera del Armadillo”, una estructura desarmable formada por módulos con una cubierta interior en espuma de aislamiento térmico y piso de textura tierra y tela impermeable con impresión de camuflaje, ramas y hojas en goma, pegadas a la superficie para darle textura. A través de esta actividad, los niños lograron experimentar sensorialmente el estar dentro de una madriguera como las que construyen los armadillos, poniéndose en su lugar, fomentando la empatía por estos animales y permitiendo comprender aspectos de su biología y ecología. Y, finalmente, participaron en el “Juego de tortugas”, en la que los participantes interpretaron el rol de una tortuga desde que está dentro del huevo, antes de nacer, hasta que alcanza la adultez. En este proceso conocieron diferentes amenazas para las tortugas de río (depredadores y acciones humanas) logrando superarlas a medida que respondían preguntas sobre la ecología y biología de las tortugas de río.
 
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Los delfines de río son unas de las especies más amenazadas de mamíferos acuáticos en el planeta. Las múltiples amenazas que actualmente experimenta la Amazonía como la deforestación, contaminación por mercurio, sobrepesca, fragmentación de los ríos por hidroeléctricas y cambio climático ponen en riesgo no solo toda la biodiversidad de este gran bioma, sino también a las comunidades indígenas. 
 
La conferencia presenta el trabajo de 30 años de investigación y trabajo conjunto con comunidades en la Amazonia colombiana alrededor de los delfines y los ecosistemas acuáticos, e ilustra varios ejemplos de integración de ciencia y conservación, a través de la generación de alternativas económicas ambientalmente sostenibles.
 
Conferencista: Fernando Trujillo, Ph.D. Director científico de la Fundación Omacha
 
Fecha: jueves 27 de septiembre
 
Hora: 2:30 a 4:30 p.m.
 
Lugar: Carrera 6 # 7-43 Auditorio MUSA, Bogotá D.C.
 
Hora: 2:30 A 4:30 p.m.
 
Cupos limitados previa inscripción:
 

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