Santa Marta, 10 de junio de 2014 – Con éxito finalizó el regreso al mar de ‘Luna’ y ‘Karolina’, dos delfines de la especie Sotalia guianensis, que fueron rescatados el pasado 20 de septiembre de 2013 por pescadores de la zona. Al momento de llegar a las instalaciones del Acuario y Museo del Mar El Rodadero, los dos individuos presentaban heridas cutáneas en la boca, aleta dorsal y cola, con pérdida de tejidos y problemas respiratorios.

Este evento realizado el 8 de junio, contó con la presencia de la Ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Luz Helena Sarmiento; la directora de Asuntos Marinos, Costeros y Recursos Acuáticos del Ministerio de Ambiente, Elizabeth Taylor Jay; la directora de Parques Nacionales Naturales de Colombia, Julia Miranda; el director de Conservación Internacional, Fabio Arjona; la directora de la Agencia de Cooperación Internacional, Sandra Bessudo; el director de Corpamag, Orlando Cabrera, el director del Acuario y Museo del Mar El Rodadero, Juan Carlos Ospina; el director de la Fundación Omacha, Fernando Trujillo, entre otras personas importantes en la investigación y trabajo medio ambiental.

Nueve meses después, y tras el cuidado y recuperación por parte del equipo de veterinarios y biólogos del acuario, los dos delfines hembras tuvieron una nueva oportunidad de volver a su hábitat natural. Desde su llegada, se estuvieron preparando para que no perdieran su estado salvaje y el contacto con los humanos fuera el mínimo, factor que determinará el éxito total de esta liberación.

Según lo acordado entre Corpamag, Acuario y Museo del Mar El Rodadero y Fundación Omacha, entidades aliadas para este proceso, a ‘Luna’ y ‘Karolina’ se les instalaron los transmisores de seguimiento satelital, que aportarán datos importantes (siendo la primera vez en Colombia y el mundo que se utiliza está técnica en la especie Sotalia guianensis) no solo de ubicación si no también profundidad y temperatura.

La Ministra de Ambiente, señaló la importancia de este evento como “el gran cierre del Día Mundial de los Océanos” y un proceso importante en el trabajo con especies acuáticas en nuestro país, e incitó a los asistentes a “voltear su mirada a los océanos”.

Por otro lado, el director de la Fundación Omacha, hizo especial énfasis en los transmisores utilizados para el seguimiento satelital. “Serán colocados en la aleta dorsal de los animales y tendrán una duración de tres meses. Esta técnica arrojará información importante para la investigación de esta especie en Colombia”.

Después del acto protocolario, los delfines fueron capturados por expertos y cuidadores del acuario, acomodados en camillas y subidos a la misma embarcación, esto para minimizar el estrés y por lo tanto, cualquier riesgo para los animales.

Durante el traslado, seis personas los asistieron y les aplicaron vaselina y agua para mantener sus pieles húmedas, mientras el veterinario revisaba sus signos vitales y frecuencia respiratoria.

Escoltando la embarcación, se trasladaron hasta el lugar de liberación, seis lanchas incluidas dos de la Armada Nacional. El punto de reintroducción fue a 3 millas de distancia de El Rodadero hacia Bocas de Ceniza, sector donde han sido avistados algunos grupos de defines de esta especie y por lo tanto se espera que se unan a una de esas manadas. Los animales fueron movilizados a una velocidad de aproximadamente 10 Km/h, lo que evitó que los individuos se golpearan.

En el punto de liberación, los delfines fueron alzados en las camillas y puestos de manera cuidadosa en el agua. Algunos de los profesionales entraron con ellos y vieron como nadaron velozmente hacia mar abierto.

El paso a seguir es el monitoreo frecuente que se llevará a cabo por profesionales del acuario, esto para evitar que los delfines vuelvan a caer en redes de pesca, que se acerquen mucho a la costa y queden varados o que se separen; esto podría disminuir las probabilidades de supervivencia de los animales.

También se está a la espera del resultado genético para determinar si las dos hembras son familia.

La extrovertida ‘Luna’ y ‘Karolina’ la tímida, regresaron al mar y con su historia se abre una puerta de esperanza en términos de rehabilitación y liberación de animales salvajes
en Colombia.