Como parte de la inciativa "Proyecto Vida Silvestre" liderada por Ecopetrol y Wildlife Conservation Society Colombia, la Fundación Omacha ejecuta el proyecto de manejo y conservación  de la tortuga charapa Podocnemis expansa en la cuenca media del río Meta entre los departamentos del Vichada, Casanare y Arauca. Este proyecto busca mantener el número de hembras reproductivas de la especie en esta área, y en lo recorrido de este año se han liberado 40 mil tortuguillos.

Desde diciembre hasta los primeros días de abril, llegaron las hembras charapa a las playas del río Meta, en la frontera entre Vichada y Arauca, para anidar sus huevos. El último mes fue el escogido por los pequeños para salir del cascarón y emprender una aventura de vida en las aguas llaneras.

El porcentaje de vida de las tortugas es muy bajo, una entre mil es capaz de llegar a la edad adulta y poner huevos. Esto se debe a un sin número de depredadores entre los que se encuentra el hombre, quienes las prefieren en gestación (huevos).

Escogen la noche para nacer, sin embargo en la tierra, en el aire o en el agua les aguarda una lucha que probablemente pierdan. Insectos, aves, peces están a la espera de los nacimientos para comenzar a hacer funcionar la cadena alimenticia.

Es por eso que un grupo de profesionales llegó en enero a la zona para comenzar el seguimiento de las nidadas y sensibilizar sobre la importancia de la especie, y así impedir que los seres humanos sigan acabando con ella.

Al grupo de ecólogos y biólogos se unieron cuatro habitantes de la zona quienes vienen trabajando con las organizaciones desde hace cuatro años, pero que además contribuyen en el monitoreo de las diez playas escogidas. Se realizó una cartografía social en donde los mismos habitantes de Cravo Norte (Arauca) y Nueva Antioquia (Vichada) señalaron los lugares donde más se encontraban nidadas de charapa.

La comunidad se apropió de la problemática y ahora son los aliados más importantes en contra del consumo masivo de las especies.

La liberación

El jueves 23 de abril se realizó la primera liberación en la playa La Belleza, a donde llegaron la fuerza pública y los habitantes de la zona para entregar al río 500 tortuguillos. La dinámica consistía en escoger una tortuga, ponerle un nombre, pedir un deseo para ella y soltarla en la playa a escasos centímetros del agua. Todos concordaban con la petición “que llegue a adulta y pueda poner más huevos”.

Al siguiente día, las liberadas fueron mil y en esa ocasión asistieron, adicionalmente, miembros de la Fuerza Aérea, Policía Nacional y organizaciones ambientales que hacen presencia en la zona. Todos reunidos con un mismo fin, que las tortugas puedan llegar a ser conocidas por las generaciones venideras.