Ahora los visitantes del Bioparque Los Ocarros, en las afueras de Villavicencio, tienen una herramienta más que les brinda información sobre los armadillos de la Orinoquia colombiana.

El pasado viernes 14 de diciembre, se instalaron cinco láminas informativas sobre las especies que habitan en esa zona de nuestro país. En esas láminas, los visitantes del bioparque pueden encontrar la información sobre las siguientes especies: el ocarro, el armadillo nueve bandas, el cachicamo sabanero, el coletrapo y el gurre.

La información es sobre su distribución en el continente americano, su comportamiento, sus características, su hábitat, su importancia, sus amenazas y los proyectos para su conservación.

Estas láminas informativas hacen parte del proyecto “Conservación y manejo de los armadillos en el área de influencia del oleoducto de los llanos orientales, en los departamentos del Casanare y del Meta". La empresa ODL S.A., las corporaciones Cormacarena, Corporinoquia, Corpometa; el Bioparque Los Ocarros y la Fundación Omacha hacen parte de este proyecto, cuyo objetivo es consolidar esfuerzos para garantizar la conservación de esas especies de armadillos en los llanos de Colombia.

Los llaneros tienen el conocimiento clave para la conservación de los armadillos

Durante los meses de noviembre y diciembre, dos equipos de investigadores de la Fundación Omacha realizaron el primer monitoreo biológico y diagnóstico de conocimiento y uso local sobre los armadillos de la Orinoquia, en el Meta y Casanare, dentro del mismo proyecto de las láminas informativas.
 
Los investigadores confirmaron la presencia de tres especies de armadillos a través de cámaras trampa, registros indirectos y observaciones directas. Las especies registradas fueron: el cachicamo sabanero (Dasypus sabanicola), el armadillo nueve bandas (Dasypus novemcinctus) y el ocarro (Priodontes maximus) el cual se encuentra en la categoría de amenaza “En Peligro”. Así mismo, la investigación colectó información relevante que demuestra la importancia cultural y ecológica que los armadillos representan para los llaneros. 
 
Finalmente, se evidenció cómo los pobladores la zona de estudio poseen conocimientos ecológicos clave sobre estas especies que pueden ser de utilidad para la formulación de estrategias locales de conservación.