Sin duda alguna, el hecho de que Colombia sea el país que ostenta el primer lugar en riqueza de aves, a nivel mundial, con un registro de 1.909 especies según las cifras de la Red Nacional de Datos Abiertos sobre Biodiversidad SIB – Colombia, y que en los departamentos de Arauca, Casanare y Meta los registros sean 416, 367 y 683 especies respectivamente, son cifras que sustentan al aviturismo como una actividad económica de gran potencial para estos departamentos.

Por esta razón, el aviturismo fue uno de los temas que se desarrolló en los 11 talleres socio-ambientales realizados por el equipo de la Fundación Omacha, en el marco del proyecto Fundación Oleoducto Vivo de ODL – Bicentenario, en las veredas Alto Manacacías, Comejenal, Rubiales y Santa Catalina (en Meta); Carupana, Brisas del Muese, Matalarga, El Cedral (en Casanare) y, finalmente, en San Salvador, San Rafael de Banadía y Caranal, en el departamento de Arauca.

En el desarrollo de estos talleres, los participantes aprendieron durante una sesión teórica los criterios básicos para identificar diferentes especies de aves silvestres, tal y como lo haría un experto: forma del cuerpo y del pico, la coloración del plumaje y tamaño, entre otros criterios.

Después, en una sesión de práctica en campo, y con binoculares, cámara fotográfica, libreta de campo y la Guía ilustrada de la avifauna colombiana en las manos, los participantes pusieron en práctica los criterios aprendidos para identificar las aves que se encontraron a su paso, durante un recorrido de 30 a 45 minutos. Durante estas sesiones, se pudo observar el increíble vínculo que las personas han desarrollado con los animales con quienes comparten su espacio de vida, y en este caso con las aves más allá de lograr identificarlas. Los habitantes de la región han crecido y vivido experiencias a lo largo de sus vidas con estos animales, tanto que en algunas ocasiones intentan imitar sus cantos para llamar su atención.

Adicionalmente, a partir de un diálogo de saberes con la comunidad y las actividades propuestas, fue posible recopilar información valiosa que sirve de sustento para analizar aspectos relacionados con la riqueza de fauna y flora, las actividades productivas que posiblemente alteran los ecosistemas, los lugares con potencial ecoturístico, el uso que se le da a los recursos naturales y los conflictos que surgen con otras especies.