«Cuando la ví por primera vez, no esperaba encontrarme un ser tan hermoso y tierno, entonces introduje la mano en el estanque y se acercó lentamente para analizarme...»
Ana Martínez, Voluntaria, España

Hace unos pocos días, nuestro amigo e investigador asociado Germán Garrote anunció que una hembra de lince ibérico, nacida en el 2017, ha sido bautizada con le nombre de Omacha, como homenaje a nuestra fundación. El nacimiento de esta cría de lince se dio en una zona de olivares, en la población de Andújar (Jaen, Andalucía, España).

Hasta el año 2015, el lince ibérico se encontraba en estado de amenaza En Peligro Crítico, y ha sido reclasificada a En Peligro. Gracias a los programas de conservación desarrollados durante la última década, se ha logrado revertir esta situación, logrando quintuplicar tanto el número de linces presentes como su área de distribución. Esta recuperación ha favorecido la presencia de la especie en nuevos y sorprendentes hábitats, como el olivar.

Actualmente, quedan alrededor de 550 linces. Omacha es una hembra que habita en Andújar junto a otros 200 linces aproximadamente. Esta cría de lince es la hija de Novata, quien ha sido la primera lincesa que ha criado con un año de edad, cuando lo habitual es empezar a criar con dos o tres años. Omacha y su madre tienen su territorio en una zona de cultivos de olivar.

Sin embargo, Novata y Omacha se encuentran en un zona complicada, debido a que está altamente intervenida y se encuentra expuesta a las acciones humanas. A pesar de lo anterior y de ser una zona eminentemente agrícola, la subsistencia de esta especie en el territorio se hace posible gracias a la existencia de abundantes poblaciones de conejo (la presa principal del lince ibérico). Además, tras años de vigilancia en la zona, se han podido reducir, notablemente las causas de mortalidad relacionadas con la presencia del ser humano, como lazos, cepos o venenos.

Solo nos queda desearles lo mejor a Novata y a su pequeña cría, que lleva el nombre de la Fundación Omacha.

En la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, ayer 5 de junio, el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible Luis Gilberto Murillo anunció la designación del río Bita como sitio Ramsar en la ciudad de Puerto Carreño, capital del departamento de Vichada, Colombia.  Con esta designación, el río Bita será el sitio Ramsar más grande del país, con 822.000 hectáreas aproximadamente.
 
La riqueza de biodiversidad del Bita
El río Bita atraviesa el Vichada de occidente a oriente, desde el municipio de La Primavera hasta Puerto Carreño, en donde desemboca en el río Orinoco, en la Orinoquia colombiana. Se caracteriza por ser una zona rodeada por alta vegetación distribuida en diversos hábitats como: bosques, varíllales, morichales, zurales y sabanas.
 
Sobre este río, la Fundación Omacha ha trabajado junto con otras organizaciones a través de la alianza por el río Bita. Gracias a esta unión se ha podido generar información muy valiosa sobre su biodiversidad. Una de esas publicaciones es el libro Biodiversidad del río Bita, serie Fauna Silvestre Neotropical, del Instituto Alexander von Humboldt. Para conocer más sobre la biodiversidad de este río, puede consultar:
 
 
 
 
 
Trabajo articulado por el río Bita
Para este río se articulan varios aspectos que generan una oportunidad única. No solo cuenta con esta designación como sitio Ramsar y la respectiva construcción del plan de manejo, la cual se trabaja de la mano con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Resnatur, WWF - Colombia, Corporinoquia y la Fundación Omacha, sino que gracias al trabajo con Fondo Acción y Corporinoquia se desarrollará del Plan de Manejo y Ordenamiento de una Cuenca (POMCA) y, por otro lado, con la AUNAP se trabajará en el tema pesquero. 
 
En este orden de ideas, el río Bita contaría con tres figuras de conservación y manejo: el sitio Ramsar con su respectivo plan de manejo, el plan de manejo de la cuenca y un plan de ordenamiento pesquero. Para Fernando Trujillo director científico de la Fundación Omacha: “Es una gran oportunidad en el que este río se podría convertir en un río piloto, un río ejemplo para el resto del país sobre figuras de ordenamiento territorial.”
 
Por ultimo, cabe resaltar que en esta designación está el trabajo cooperativo de muchas organizaciones, además de la Fundación Omacha, como el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, WWF - Colombia, la AUNAP, la gobernación del Vichada, el Instituto Alexander von Humboldt, Corporinoquia, Parques Nacionales Naturales y la Armada Nacional, entre otros.
 
Información relacionada:
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

El pasado 6 de mayo, el motorista de la Fundación Omacha Marcos Vásquez, reportó el varamiento de un manatí adulto y una cría en el sector de la Arenita, en la Ciénaga de Ayapel. Luego del llamado, con el apoyo de los miembros de la comunidad y siguiendo las instrucciones del grupo de profesionales de la Fundación Omacha y la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge CVS se llevó acabo la necropsia de los manatíes, los cuales se encontraban flotando en el agua.

Según se informó, los animales varados en el lugar corresponden a una hembra adulta y a un neonato hembra, quienes aun contaban con la placenta y el cordón umbilical respectivamente. Ambos se encontraron en estado de descomposición avanzado, siendo más significativo en la madre.

El informe arrojó que la hembra presentaba expulsión de la placenta y además exposición de un órgano tubular desde la apertura genital, compatible con el útero. Así mismo se encontraron marcas en el costado derecho, compatibles con la colisión por un bote. Sin embargo, tras realizar la necropsia se observó que las lesiones por colisión fueron superficiales, ya que no hubo compromiso en tejidos blandos ni órganos internos.

Los hallazgos más evidentes de la necropsia sugieren que la madre murió por complicaciones en el parto, y en consecuencia presentó prolapso uterino y complicaciones colaterales como: hemorragias y deshidratación severa. Por otro lado, con respecto a las marcas por colisión, se sugiere que estas no fueron determinantes en la causa de muerte de la madre, pero pudieron un factor contribuyente a desencadenar las complicaciones en el parto debido al estrés e intenso dolor.

Cabe resaltar que gracias a la comunidad de pescadores del sector, quienes habían sido capacitados anteriormente por la CVS y la Fundación Omacha para atender este tipo de casos, se facilitó el hallazgo y la realización de la necropsia de los dos manatíes.

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A causa de que el pasado 12 de febrero del presente año, un manatí juvenil quedara atrapado accidentalmente en una red de pesca en la cienaga de Ayapel, fuera evaluado por personal de la fundacion Omacha con la ayuda de pescadores y posteriormente liberado. Se llevó a cabo un taller de capacitación sobre “Generalidades y casos de varamientos de manatí” con un grupo de pescadores de la zona, proporcionandoles la informacion basica y detallada de como actuar en caso de varamiento. Durante el taller, se explicaron caracteristicas morfológicas, importancia del manatí en la ciénaga, se realizaron ejercicios sobre como tomar las medidas morfométricas de un individuo de manatí y como diligenciar los formatos de varamiento.

El taller fue liderado por la Fundación Omacha, gracias al apoyo la Corporación Autonoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge (CVS), La empresa Hocol, la Fundación del Alto Magdalena y la Alcaldía municipal de Ayapel, las cuales adelantan acciones para contribuir al desarrollo del Plan de Manejo del DRMI - del Complejo Humedales de Ayapel, a través de la educación y participación comunitaria, lo cual permite proporcionar fundamentos para la toma de decisiones sobre el manejo y la conservación del área natural protegida y del manatí como especie centinela en la ciénaga.

El grupo de pescadores manifestó el interés de continuar aprendiendo y seguir vinculándose a las actividades relacionadas con la conservación de la especie y del Complejo de humedales de Ayapel.

 

“Yo aparte de ser pescador, también tengo una lancha en la que hago viajecitos, y he trabajado con la Fundación Omacha haciendo monitoreos de manatíes. Ahí, aprendí que al manatí no hay que matarlo, sino que hay que cuidarlo. Yo les he enseñado a mis compañeros de trabajo que el manatí no hace daño, que cuida la ciénaga y así van las cosas. Yo les he explicado a mis compañeros que es una idea buena, que ese animal no hace nada, que es bueno.”

De esta forma comienza su relato el señor Marcos Vásquez, pescador y habitante de la ciénaga de Ayapel, quien participó, junto con otros pescadores de la zona, en el rescate y posterior liberación de un manatí juvenil que, accidentalmente, quedó atrapado en las redes de pesca. Ante esta situación, solicitaron el apoyo de la Fundación Omacha para evaluar las condiciones del manatí y, de esta forma, cerciorarse de que el animal estuviera en buenas condiciones para su liberación, la cual se llevó a cabo el pasado 12 de febrero en la zona conocida como la loma de Millo, ubicada en la ciénaga de Ayapel, departamento de Córdoba.

Esta ciénaga es reconocida por los mismos pescadores como la “tierra de los manatíes” porque, según ellos, desde que se dejó de cazarlos ha aumentado su abundancia. “Los manatíes se comen la taruya, entonces despejan la ciénaga para que no haya tanto tapón y las lanchas anden, y donde hay manatí dicen que hay pescado” comenta el señor Marcos y continúa: “Sentí alegría (al rescatar y liberar al manatí) porque conocí al manatí, mis amigos que no los conocían lo hicieron contentos. Yo no sabía que el manatí tenía uñas y las vi. Mis amigos, contentos, sobándolo, tocándolo, un animal inofensivo que no le hace daño a nadie. Viendo si tenía dientes, viendo que no le hacía daño a nadie. Por eso yo le digo a mis amigos que hay que cuidarlos, no estropearlos, no maltratarlos, sino soltarlos. Siempre que se coja uno hay es que soltarlo, liberarlo para que haya producción y para que la juventud que viene naciendo ahora lo conozca más adelante y lo vean.”

Sin embargo, la captura incidental cuando se utilizan artes de pesca, como los chinchorros, es una de las amenazas para la supervivencia de esta especie, ya que cada año quedan atrapados accidentalmente entre 3 y 5 animales, en la temporada seca. Las crías y juveniles son las principales víctimas de estas redes, ya que no tienen la suficiente fuerza y habilidad para escaparse. Además, algunos de los animales que quedan atrapados en estas redes son sacrificados para aprovechar su carne.

La Fundación Omacha en trabajo conjunto con la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge -CVS-, la empresa HOCOL y la Fundación del Alto Magdalena vienen implementando acciones para el desarrollo del Plan de Manejo del Distrito Regional de Manejo Integrado Complejo de Humedales de Ayapel, el cual busca que el manatí se convierta en la especie sombrilla para lograr la conservación y uso sostenible de la ciénaga.

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