«Soy estudiante de Biología y agradezco muchísimo a Omacha por brindarme la experiencia de ser voluntaria pues ha sido uno de mis mayores campos de aprendizaje, no sólo a nivel profesional sino también a nivel personal. Nunca había visto un manatí y tener contacto con 6 de ellos fue maravilloso...»
María Paula Camelo Calvo, Julio 2016, Voluntaria de Bogotá, Colombia
Gracias al trabajo conjunto de las comunidades, entidades y organizaciones ambientales, se evitó el sacrificio de un puma y se reubicó dentro del área protegida del Parque Nacional Natural Paramillo, Colombia.
 
Cada vez más muchos colombianos son conscientes de que los conflictos de convivencia con los grandes felinos que nuestro territorio tiene aún la fortuna de poseer, se deben al deterioro de sus hábitats, principalmente por deforestación. La paradoja es que esos hábitats que los cobijan a ellos, nos prestan a los humanos incluso de las más remotas poblaciones, unos servicios ambientales invaluables. Los felinos no tendrían que buscar alimento en fincas o granjas, si los bosques no se estuvieran reduciendo de manera alarmante y existiera el equilibrio biológico para que sus presas naturales no escasearan.
 
Esta apertura de conciencia y solidaridad para con el resto de especies con las que compartimos el planeta, tuvo un ejemplo a destacar la semana pasada, y que nos alegra compartir. Habitantes del municipio de Tierralta (Córdoba), funcionarios de Parques Nacionales Naturales, de la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge (CVS), y científicos de la Fundación Omacha, lograron capturar de manera segura a un puma (Puma concolor) en conflicto con propietarios de ganado en la región, y posteriormente liberarlo en el área protegida. Siguiendo los protocolos más estrictos y bajo supervisión veterinaria, pero echando mano de la recursividad, afecto y compromiso de quienes efectuaron el procedimiento, el puma vivió una travesía en una jaula especial, en lancha y hasta sedado en andas a hombros de quienes lo llevaron a lugar seguro en el Parque Paramillo.
 
Un trabajo de varios años, necesario para que este día fuera posible
 
Parques Nacionales Naturales, la CVS y la Fundación Herencia Ambiental Caribe han venido trabajando desde 2015 con las comunidades de las veredas El Diamante y La Bonita, en el municipio de Tierralta (zona de amortiguación del PNN Paramillo), en la implementación de medidas antidepredación de ganado por parte de grandes felinos. El propósito de estas acciones es afrontar el conflicto sin matar el animal, y ahuyentarlo o reubicarlo si es preciso. Comprenden encierros para ganado vulnerable (especialmente ovinos) luces que se activan con el movimiento ahuyentando a los felinos y el mejoramiento en las prácticas de manejo de la pequeña producción ganadera de ovinos y vacunos. Además, se puso a disposición de la ciudadanía la aplicación Conviviendo con felinos - Córdoba Biodiversa para reportar ataques de felinos. Posteriormente la Fundación Omacha, se sumó con esfuerzos de foto-trampeó que evidenciaron como principal conflicto, el de puma y la producción de carneros (ovejos africanos), y junto a la CVS ha entregado kits de apoyo para la comunidad con elementos para ahuyentar predadores (silbatos, pimienta, aspersores, reflectores, linternas y otros). 
 
Cronología de captura y liberación 
 
El pasado 22 de mayo Parques Nacionales Naturales le solicitó al Centro de Atención y Valoración de Fauna de Silvestre de la CVS (operado por la Fundación Omacha) instalar varias cámaras trampa y una jaula de captura especial (en acero y desarmable para poder montar en terreno), pues la comunidad reportó la pérdida de animales domésticos por presencia de felinos en la zona. El día 29, la jaula fue instalada tras un complejo ascenso en mula desde Tierralta hasta El Diamante. Si bien las cámaras trampa no revelaron rastro del animal, este cae en la jaula la madrugada del viernes 31 de mayo. El sábado 1 de junio se trasladaron para ejecutar el procedimiento los biólogos Carlos Vidal y Amilkar Santos (Parque Nudo de Paramillo), Hugo Lozano (CVS-Fundación Omacha) y Federico Mosquera Guerra (Fundación Omacha). La CVS envió a los veterinarios Camilo De Santis y Alfredo García. Los acompañó también el jefe del PNN Paramillo ingeniero forestal Antonio Martínez Negrete.
 
Esta captura fue aprovechada para tomar datos del puma y acopiar conocimiento a favor de la conservación de la especie. El animal, un puma subadulto macho que pesó 47 kilos, fue sedado y valorado clinicamente. Se registraron sus medidas morfométricas, se le tomó una muestra de sangre (para detectar por ejemplo, virus o enfermedades), se le implantó un microchip para su identificación en caso de recaptura y se le instaló un collar de telemetría satelital que aportó la Fundación Omacha, el cual dará noticia de sus movimientos y rango de hábitat. 
 
Liberarlo al interior del Parque a una distancia de 70 km lineales del sitio de captura, requirió del esfuerzo de la comunidad. Al animal no se le podía llevar en la jaula de 100 kilos, pues ninguna mula carga semejante peso, así que parte de este traslado debió hacerse colgado en una hamaca sobre los hombros de los voluntarios; eso sí, siempre preparado el veterinario con el sedante. Tras un recorrido de 7 horas y en inmediaciones de la quebrada El Remanso, fue liberado con la esperanza de que encuentre refugio y alimento suficiente dentro del área protegida.
Los datos arrojados por el seguimiento satelital inicial indican que el animal sigue bien y dentro del parque, cuyo emblema y objeto valor de conservación es precisamente el puma. Una buena noticia para todos los que aportaron su esfuerzo y trabajo para que este logro fuera posible.
 
El puma (Puma concolor) es el segundo felino más grande de América después del jaguar (Panthera onca) y se distribuye desde Norteamérica hasta la Patagonia. A pesar de los diversos ecosistemas que puede habitar, las principales amenazas que enfrenta son la fragmentación de los bosques, la cacería de sus presas naturales por parte de los humanos, muerte por retaliación, y los efectos del cambio climático. Estos tensores han diezmado sus poblaciones a lo largo de sus áreas de distribución en el país y han reducido su  presencia a las áreas protegidas o con algunas figuras de conservación.
 
 
 
Las abejas son las reinas entre los polinizadores, insectos a los que debemos un tercio de los alimentos que llegan a nuestra mesa. El 20 de mayo es un día del año en el que hablamos de ellas en las redes, los artículos de prensa informan sobre su importancia y en los colegios los niños realizan actividades alrededor de estos insectos maravillosos que, además de polinizar, producen un verdadero manjar: la miel, no solo endulzante sino alimento con propiedades curativas y paliativas. 
El síndrome del colapso de las colmenas y el uso de insecticidas en los cultivos, han disminuido su población en muchas partes del mundo. La alerta se lanzó hace muchos años: debemos velar por la salud de las colmenas si queremos seguir comiendo frutas y verduras. En esta tarea podemos colaborar todos. Si eres un cultivador, restringe el uso de neonicotinoides para combatir plagas. Si vives en el campo, o inclusive en una ciudad, puedes darle albergue a una colmena poniendo a su disposición una caja de madera especial y sembrando en tus jardines y terrazas plantas y árboles con flor (melíferas). 
 
Las meliponas son una especie de abejas nativas sin aguijón, lo que hace que su cultivo sea más fácil y entusiasma a miembros de comunidades, como los cultivadores de Caño Grande en Córdoba donde la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge  - CVS y la Fundación Omacha adelantan el Proyecto Abejas Meliponas del Bajo Sinú. El proyecto se sirvió del meliponario base de 15 paneles que se tiene en la Estación Piscícola de Lorica de la CVS. Los 6 panales que dieron vida al proyecto de Caño Grande ya están listos para duplicarse con nuevas reinas. Además, bajo el liderazgo técnico del agrónomo Germán Lotero, los padres cabeza de hogar de 10 familias se capacitan en el cultivo de estas abejas.  
Las meliponas producen el llamado caviar de las mieles, pues esta difiere en sabor, consistencia y usos. Es más fluida y se le atribuyen propiedades curativas y nutricionales de alto valor. Los usos medicinales se documentan en enfermedades de la piel, los ojos y de los aparatos respiratorio y digestivo. En gastronomía es muy apreciada, pues debido a la oferta de néctar de las plantas con que se alimenten, la miel tiene sabores diferentes. Un atractivo importante es su mayor precio de venta en el mercado, pues un litro se vende a $200.000 pesos, valor agregado para las comunidades cultivadoras. De igual manera, abre la posibilidad de implementar visitas ecoturísticas a deseosos de conocer la vida de las abejas y la elaboración de la miel.
 
Nuestra meta es replicar el proyecto en otros lugares para garantizar la labor de estas reinas de la polinización y el bienestar de muchas comunidades en Colombia.
En esta época de la llamada sexta extinción de las especies, los biólogos están viviendo el boom de los “planes de manejo para la conservación”. Por cuenta del jaque en que los humanos hemos puesto la supervivencia de tantas especies, hoy día numerosos científicos estudian qué acciones implementar para salvarlas. Se estima entonces su población, la distribución en ciertas áreas, y se estudia el estado de sus hábitats y los conflictos en la interacción con los humanos. Luego viene el diseño de una estrategia que permita erradicar o minimizar las amenazas que se ciernen sobre ellas.
 
La nutria gigante (Pteronura brasiliensis) está en peligro de extinción. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza la cataloga En Peligro (EN). Aunque su rango de distribución abarca desde Venezuela hasta el norte de Argentina, el boom de la industria peletera en las décadas del 50 y 60, la llevó al borde de la desaparición porque sus pieles eran las más costosas y se usaban sobre todo para confeccionar abrigos. Esta persecución hizo que la nutria huyera del hombre, y aún hoy día que no se las caza, mantienen su recelo y no se acercan a él o a sus embarcaciones. Siendo poco frecuente verlas cerca de centros poblados, llama la atención que en el área de influencia de Puerto Carreño (Vichada, Colombia), en plena vía fluvial tan transitada como el Orinoco, los llamados en la región “perros de agua” estén recuperando su población. Sin embargo, la especie no está totalmente a salvo debido a amenazas como la transformación del hábitat, la tala de bosques, la contaminación de los ríos con mercurio proveniente de la minería ilegal de oro y la captura de las crías para ser usadas como mascotas.
 
Científicos españoles y colombianos e investigadores empíricos locales trabajando juntos
Los biólogos reconocen que en realidad, de la especie en la Orinoquia se sabe muy poco y es importante recolectar información básica que llene los vacíos de conocimiento, claves para esos planes de manejo y su implementación. Por esto el Instituto de Biología de la Conservación de España (IbiCo), con el apoyo de la Fundación Barcelona Zoo y la Fundación Omacha, vienen estudiando las nutrias desde hace dos años sobre 38 km lineales del río Orinoco, caños y lagunas alrededor de Bojonawi, Reserva Natural Natural de la Sociedad Civil. Coincidencialmente, Bojonawi en lengua Sikuani es el vocablo usado para denominar a la nutria gigante.
En las estaciones secas de 2018 y 2019, científicos españoles de la mano de investigadores locales, dividieron el área de estudio en 5 sectores que fueron recorridos un mínimo de 5 veces cada uno en bote de motor, canoa o a pie según sus características. Establecieron por foto identificación la población de las nutrias y sus grupos familiares, gracias a que cada animal tiene un “babero” pintado en el cuello con manchas que son como una huella dactilar, única para cada individuo. De esta manera fue posible establecer 30 nutrias diferentes integrando 5 grupos y 2 solitarios, lo que marcó una estima poblacional de 0.77 individuos/kilómetro. Esta es la mayor densidad reportada para la cuenca del río Orinoco, y de las más altas reportadas para Colombia, tan alta como en el Pantanal brasileño.
 
El estudio se ha llevado a cabo en las temporadas secas o de aguas bajas (diciembre, enero, febrero y marzo) cuando caños y lagunas presentan sus menores dimensiones y ahí acuden las nutrias debido a que los peces se concentran y son más fáciles de capturar. Un estudio así no podría hacerse en época de lluvia pues los territorios que habitan las nutrias se pueden triplicar por cuenta de la búsqueda de comida, menos previsible, entre las zonas inundadas. Además se ha evidenciado que nutrias prefieren los caños y lagunas más alejadas del cauce principal, posiblemente debido a que son zonas más tranquilas, con mucha menor afluencia de gente e ideales para la crianza, con las mínimas molestias que ofrece un área protegida como Bojonawi.
 
Relación hombre – nutria en la zona 
Dentro del estudio se realizaron más de 100 encuestas a locales y pescadores que indicaron la existencia de un bajo nivel de conflicto nutria-pescador y una percepción positiva de la especie por parte de los pescadores del área de Puerto Carreño que incluso reconocen que el perro de agua es un atractivo para el turista. Ellos no atribuyen a la nutria gigante la culpa por la reducción en la pesca pues saben que el verdadero artífice de la reducción de las capturas es la sobrepesca. Además, el Orinoco es un río de aguas blancas, muy productivo, con grandes densidades de peces y con una amplia superficie. Al contrario de otras áreas donde se han reportado conflicto hombre-nutria y que son generalmente de aguas negras, por tanto menos productivas, y con ríos más angostos y estrechos. Este balance de bajo nivel de conflicto lo apoya también el hecho de que las nutrias gigantes en el área de estudio tienen un comportamiento esquivo, manteniendo siempre las distancias respecto a embarcaciones. 
 
Profundizar más en este bajo nivel de conflicto puede permitir soluciones y protocolos exportables a otras áreas con altos niveles de conflicto, sobre todo si la causa radica en los factores que determinan la actitud del hombre frente al animal. Pescadores mejor informados pueden marcar una diferencia en la conservación de la nutria en otros lugares. 
 
A pesar de esta aparente positiva situación de la especie en el área, la presión sostenida sobre la pesca genera descenso en las poblaciones de peces lo que haría descender la capacidad de carga del medio y por tanto la población de nutrias. Esto ocasionaría mayor competencia, desembocando en un incremento de las interacciones negativas entre nutrias y pescadores. Un monitoreo constante de las tasas supervivencia, natalidad y causas de mortalidad de la especie, y de su percepción social, se hace entonces necesario para tomar acciones a tiempo.
 
Alerta al ecoturismo: planificar bien para que sea un éxito y no un desastre
Puerto Carreño y el Orinoco han sido poco explotados como recurso turístico, pero sí son un destino reconocido en pesca deportiva y región exportadora de peces ornamentales. Dice Germán Garrote, biólogo español director del estudio: “Los pocos que van alucinan con la belleza del paisaje, ven un potencial brutal y reconocen el valor turístico de la zona. Son de gran atractivo sus áreas abiertas y la posibilidad de ver mucha más fauna que en la Amazonía, por ejemplo. La diversidad paisajística es inmensa, desde afloramientos rocosos hasta rápidos en el río o bosques de galería”. Dice en tono jocoso, “No tienes la humedad del Amazonas y no hay tanto parásito o garrapatas, lo que el turista agradece”.
 
Él lanza una alerta a las autoridades ambientales: “Antes de que llegue el turismo, es preciso organizarse pronto y tener herramientas para que no llegue un problema como ha ocurrido en otros escenarios donde se ha sobrepasado la capacidad de carga de los ecosistemas y su sostenibilidad; haciendo un daño a la naturaleza y las comunidades. Con respecto a la nutria como una especie para avistamiento turístico, habría que estudiar muy bien su comportamiento para acercarse a ellas sin que se perturben y alteren, y hacer una capacitación especial a los guías turísticos. En Perú está establecida una distancia de seguridad para guardar y se hace la observación responsable sin problemas”. 
 
Revelando la intimidad de las nutrias a través de las cámaras trampa
El estudio incluyó la instalación de cámaras trampa para documentar los ciclos de actividad de las nutrias en el uso de letrinas y madrigueras. Las nutrias depositan el contenido de sus glándulas anales, así como la orina y las heces en letrinas donde se restriegan para que todos tengan el mismo olor. Estas marcas aromáticas desempeñan un papel importante en la comunicación y las interacciones sociales, además de delimitar los territorios frente a otros grupos. Con respecto a las madrigueras, como los pulsos de inundación del Orinoco son muy grandes, dependiendo de dónde está el nivel del agua, las nutrias se trasladan y van rotando su uso. Estudios hechos en Perú han determinado que no hay patrón en el uso de las madrigueras, que lo hacen a gusto y las abandonan si los hombres se acercan. 
El grupo colombo español que desarrolló la investigación está conformado por Germán Garrote, Antón Álvarez, José Manuel Escobar, Laura Pérez y Victoria Asensio de IbiCo, y por Fernando Trujillo y los investigadores locales Beyker Castañeda, Brayan Castañeda y Jacinto Terán de la Fundación Omacha.
 
 
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El pasado 4 de mayo fue devuelto a la vida silvestre un ocelote (Leopardus pardalis) rescatado por la Policía Nacional en 2017 de una casa en el norte de Bogotá y puesto bajo custodia de la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA); entidad que lideró su proceso de rehabilitación para ser devuelto al medio natural. Este proceso es la oportunidad para generar importante información científica para las especies de felinos de mediano porte, la cual es aún insuficiente en cuanto a su comportamiento, dieta, abundancia y uso del hábitat. 
 
El animal fue liberado en el departamento del Vichada, dentro de la Reserva Natural de la Sociedad Civil Bojonawi porque esta asegura su liberación dentro de la distribución geográfica de su acervo genético. Porta un collar satelital que dará cuenta de ese regreso a casa tan esperado. La telemetría revelará durante un año el uso que haga, entre otros, de los caños, bosques de galería y sabana orinocenses. Igualmente, mostrará los patrones de comportamiento en su uso del espacio gracias a la distancia que recorra diariamente. La Fundación Omacha y la SDA tendrán a su cargo este monitoreo que en palabras del director científico de Omacha, Fernando Trujillo, “permitirá un proceso de aprendizaje muy importante para que hacia el futuro podamos hacer cada vez mejores procesos de rehabilitación y liberación de otros animales rescatados del tráfico ilegal de fauna silvestre”.
 
La ruta final hacia la libertad
 
El último par de meses en el encierro, ambientado por los investigadores locales de Omacha en Bojonawi, fue decisivo para tener la certeza de que el animal estaría preparado para el momento decisivo. Su dieta, en un 90% de animales vivos para estimular su instinto de cacería, consistió en codornices y conejos. Gracias a cámaras trampa instaladas para evitar en lo posible que se acostumbrara a la presencia de seres humanos, se registraron datos de su comportamiento y analizó su avance en las habilidades que le permitieran sobrevivir sin la ayuda del hombre en vida silvestre. 
 
Un mes atrás se le puso en el cuello un símil del collar satelital para acostumbrarlo a tener el dispositivo en su cuerpo. El Telenax – TGSAT con el que fue liberado, está equipado con un transmisor satelital GPS – VHF que registrará el desplazamiento, picos de actividad y uso de los hábitats por parte del ocelote. De manera complementaria este felino será observado mediante las cámaras trampa instaladas por la Fundación Omacha a lo largo y ancho de la Reserva Bojonawi, lo cual permitirá evaluar de manera aproximada, el estado físico y comportamental del animal y relacionar esta información con el uso de hábitat, las posibles interacciones con otros predadores de la zona y presas potenciales, y los movimientos dentro de los hábitats disponibles.
 
Según Adrián Vázquez, biólogo de Omacha que trabajó en el proceso, “el ocelote va con las garantías genéticas, biológicas y veterinarias de que no representa un riesgo biológico para el resto de los animales en la reserva. Cuando abrí la puerta de la jaula portable en la que lo transportamos a la orilla del bosque para ser liberado, casi no sale. Estaba un poco asustado quizá por tanta gente que asistió, pero corrió hacia el bosque en medio de nuestra satisfacción”. 
 
Esta ruta final continuó el proceso iniciado en el Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre del Oriente de Caldas (Corpocaldas). Allí su encierro tuvo ramas frondosas alrededor para bloqueo visual y se le proporcionaron animales vivos no silvestres como ratones, ratas, conejos, torcazas, palomas y patos, a fin de ofrecer una amplia variedad de presas potenciales, similares a las que encontrará en el medio natural. A través de la ubicación de presas muertas o carne en los troncos en diversos estratos se le estimuló a trepar verticalmente, mejorando su equilibrio, agilidad, fortalecimiento muscular, mordida y desgarre.
 
Muchas manos en pro de una sola causa
 
Este es el primer ejercicio de liberación planificada para un ejemplar de esta especie, recuperado y rehabilitado del tráfico ilegal por parte de la SDA. Fue acompañado por entidades como el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal, la Corporación Autónoma Regional de Caldas, Fundación Omacha, Fuerza Aérea Colombiana, Pontificia Universidad Javeriana, la Corporación Autónoma Regional de la Orinoquia y Crepes & Waffles. Al día de la liberación asistieron representantes de estas instituciones, además de la Alcaldía de Puerto Carreño, la Armada Nacional y la Policía Nacional.
 
Destacamos la dedicación del biólogo Juan Manuel Escobar y los veterinarios María José Serrano y Camilo Piraján de la SDA, y por parte de Omacha del biólogo Adrián Vásquez y los investigadores locales Brayan Marín, Sebastián Vargas y Beyker Castañeda.
 
Nuevo artículo científico sobre población de ocelotes en los Llanos Orientales
 
Concurrente a esta esperada liberación, en Galemys Spanish Journay of Mammalogy, fue publicado un artículo * sobre la estimación de densidad de ocelotes (Leopardus pardalis) en los Llanos Orientales de Colombia. Este resalta que durante las décadas de 1960 y 1970, los ocelotes fueron cazados intensamente para el comercio de pieles, lo que provocó una disminución drástica de su abundancia. Sin embargo, debido a la prohibición del comercio internacional de pieles en la década de 1980, actualmente está catalogado a nivel internacional como Preocupación Menor (LC) y Casi Amenazado (NT) en Colombia. Cita también que la pérdida de hábitat, la fragmentación y la caza ilegal siguen siendo amenazas para sus poblaciones. 
 
El objetivo de este estudio fue realizar la primera estimación de densidad de las poblaciones de ocelote para el departamento del Vichada (Colombia) y en concreto en la Reserva Natural Bojonawi, situada en el extremo más oriental de los llanos de Colombia, donde la información sobre la especie es prácticamente inexistente. Ocurrió durante los meses de enero y febrero de 2018 e identificó 2 ocelotes gracias al muestreo con cámaras trampa y la comparación del diseño de los patrones de manchas en el pelaje. La densidad para la población de ocelotes obtenida para la Reserva Bojonawi fue por lo tanto de 1,8 ± 1,5 individuos/100 km. El monitoreo continuo de esta especie ayudará a dilucidar si esta baja densidad es el estado natural de los ocelotes en los llanos de Colombia, o si impactos negativos que amenazan a esta región están poniendo en peligro las poblaciones de este felino. Son ellos las conversiones del hábitat para ganadería o para agricultura (palma de aceite), el furtivismo fuera de áreas protegidas y los incendios que se extienden hasta las áreas protegidas y merman las presas naturales de los felinos.
 
 
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  • Cormacarena y la Fundación Omacha realizaron una estimación poblacional de delfines rosados en reciente expedición científica. También capacitaron pescadores y guías turísticos de comunidades locales en observación responsable de delfines y además realizaron la marcación satelital de 3 toninas que aportará importante información para su conservación.
Con éxito finalizó la expedición científica realizada por la Corporación para el desarrollo sostenible del área de manejo especial La Macarena (Cormacarena) y la Fundación Omacha para la estimación poblacional de delfines de río o toninas (Inia geoffrensis), sobre los ríos Guayabero, Guaviare y Ariari en el departamento del Meta. 51 individuos fueron registrados, entre ellos, 11 crías. Los biólogos contaron con el apoyo de miembros de las comunidades locales para navegar un total de 247,5 kilómetros (que separan los municipios de La Macarena y Puerto Concordia) del río Guyabero, durante 7 días, entre los departamentos del Meta y Guaviare.
 
 
En total, se realizaron 99 transectos de 2,5 km de longitud, en 5 tramos: La Macarena - Caño Yarumales, Caño Yarumales – Cachicamo, Cachicamo - La Tigra, La Tigra - Raudal Angosturas II y Raudal Angosturas II - municipio de Puerto Concordia, límites con el departamento de Guaviare.
Uno de los sitios donde es más fácil encontrar delfines es en las confluencias de los ríos, que marcan un paso obligado para los peces y hacen más fácil su captura por parte de los delfines, además que son sitios de reproducción. Así lo registraron la mayoría de los avistamientos de hembras con crías, que se obtuvieron en las confluencias del río principal con los caños Yarumales, Anguleta, Cabra, El Gringo, Yamú y Cafre, y en la confluencia con el río Ariari donde se conforma el río Guaviare.
El objetivo de la expedición fue establecer el estado poblacional de las toninas, así como identificar las principales amenazas que enfrentan, al igual que sus hábitats. Durante el recorrido en jurisdicción de Cormacarena, también se registró la biodiversidad del departamento gracias a la presencia de otras especies en condición de vulnerabilidad como el cocodrilo del Orinoco, la nutria gigante y tortugas terecay. Además, este recorrido atestiguó la belleza paisajística del río Guayabero, documentó su biodiversidad y la gran cantidad petroglifos y pictografías, herencia de las culturas ancestrales que habitaron la Orinoquia colombiana.
 
Los resultados de la expedición aportarán desde el conocimiento científico a la implementación del Plan de manejo de los delfines de río en el área de jurisdicción de Cormacarena, una herramienta estratégica para la gestión de los ecosistemas acuáticos de la región. 
 
Fernando Trujillo, director científico de la Fundación Omacha, dice que “gracias a Cormacarena, en los últimos años hemos podido evaluar regiones a las que por el conflicto armado no habíamos podido acceder. De esta manera hemos logrado datos clave sobre los delfines de río en el sector más occidental donde hacen presencia en nuestro país. Durante los últimos 25 años fue una zona sin mayor información y que hayamos podido abrir esa frontera, es un gran logro”.
Capacitación de guías turísticos
 
De manera especial, la Fundación Omacha y Cormacarena resaltan el esfuerzo de las comunidades locales que le apuestan al turismo de naturaleza en zonas de posconflicto, mediante la conservación de atractivos naturales como Caño Cristales, Raudales, y de especies emblemáticas como las toninas, que se convierten a través de su observación responsable, en una alternativa económica para el desarrollo sostenible de la región.  
En consecuencia, se realizaron dos talleres de capacitación a pescadores y guías turísticos en observación responsable de delfines de río, en el marco del proyecto “Implementación de acciones para la conservación y manejo de las poblaciones de toninas (Inia geoffrensis), en los ríos Guayabero y confluencia con el Ariari y Guaviare jurisdicción de Cormacarena”
 
Estas capacitaciones incluyeron un módulo teórico y uno práctico donde se compartieron aspectos básicos de la biología y ecología de la especie, su distribución, principales amenazas en la región, pautas para la observación responsable y aprovechamiento de otros atractivos turísticos, como el avistamiento de aves. El día 20 de abril, se realizó el primer taller en el municipio de la Macarena y participaron 31 guías turísticos y operadores locales. El módulo práctico se realizó en la confluencia de los ríos Guayabero y Losada, y la ceremonia de graduación a orillas del Guayabero. El segundo taller contó con 51 participantes, entre pescadores, transportadores fluviales, operadores turísticos de municipios vecinos, como San José del Guaviare y tuvo lugar el día 27 de abril en el municipio de Puerto Concordia. El ejercicio práctico se desarrolló en la confluencia de los ríos Guayabero y Ariari y la entrega de diplomas a orillas del Ariari. Todos los participantes recibieron un ejemplar de la Guía de observación responsable de toninas para el departamento del Meta.
Marcación satelital de delfines de río
 
En el marco de la ejecución de las acciones del mismo proyecto, el pasado 17 de abril, se instalaron tres transmisores para seguimiento vía satélite en igual número de toninas, en la confluencia del caño Yarumales y el río Guayabero. Esta herramienta tecnológica permitirá develar el uso que los delfines hacen de los diferentes ecosistemas acuáticos donde habitan, y sus movimientos a lo largo de la cuenca del río Guayabero. Igualmente, se analizará la importancia que para ellos tienen los ecosistemas acuáticos dentro de las áreas protegidas, como el Parque Nacional Natural La Macarena y el Área de Manejo Especial La Macarena.
Destacamos la participación sinérgica de las comunidades rurales de La Macarena, nuestra fundación y Cormacarena, para que esta marcación (con el mayor cuidado por las toninas y rapidez en el procedimiento) y demás actividades realizadas fueran posibles a lo largo del mes de abril.
 
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