«Soy estudiante de Biología y agradezco muchísimo a Omacha por brindarme la experiencia de ser voluntaria pues ha sido uno de mis mayores campos de aprendizaje, no sólo a nivel profesional sino también a nivel personal. Nunca había visto un manatí y tener contacto con 6 de ellos fue maravilloso...»
María Paula Camelo Calvo, Julio 2016, Voluntaria de Bogotá, Colombia

En el marco del Programa de Conservación y Manejo de los Delfines de Río de Suramérica liderado por Fundación Omacha, Whitley Found For Nature, Foundation Segré y WWF-Colombia, se realizó en la ciudad de Caracas, Venezuela, entre el 7 y el 10 de julio el taller para la construcción del Plan de Acción para la Conservación de los Mamíferos de agua dulce (Inia, Sotalia, Trichechus, Pteronura y Lontra). El taller se llevó a cabo en las instalaciones de la fundación La Salle y contó con la asistencia de importantes especialistas venezolanos y colombianos en el tema de mamíferos acuáticos, quienes contribuyeron en la construcción de cada una de las líneas de acción para el plan.

La iniciativa antes descrita se articula con esfuerzos de conservación regionales como el Plan de Acción de Delfines de Río vigente en países como Bolivia, Ecuador, Colombia y Brasil, y actualmente en curso en Perú y Venezuela. Estos esfuerzos permitirán abordar de manera conjunta y planificada las amenazas que presentan los delfines de río en el corto y mediano plazo, especialmente aquellas que respectan a los efectos del cambio climático en ecosistemas acuáticos, las capturas dirigidas, las muertes por retaliación o competencia por el recurso pesquero, la destrucción y contaminación de sus hábitats por la minería ilegal de oro y el aislamiento de sus poblaciones por la construcción de proyectos de infraestructura hidroeléctrica que generan fragmentación. De acuerdo con Federico Mosquera, biólogo de la Fundación Omacha: “Estas consideraciones nos permiten entender que la presencia de poblaciones viables de nutrias, manatíes y delfines de río son indicadoras del estado de salud de los ríos y humedales amazónicos y orinoquenses y de los servicios ecosistémicos que estos prestan a millones de habitantes del continente.”

Durante el evento se destacaron las participaciones de la Delegada del Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo y Aguas, la Dra. Edys Solorsano, quién socializó la estrategia para la diversidad biológica de Venezuela; el Director Científico de la Fundación Omacha, el Dr. Fernando Trujillo, quién compartió diferentes iniciativas suramericanas para generar posibilidades de conservación de los delfines de río y, el coordinador del Programa de Agua Dulce de WWF-Colombia Saulo Usma, quién manifestó la necesidad de trabajar de forma conjunta para enfrentar las amenazas actuales y futuras a las que se enfrentan los mamíferos acuáticos en cuencas binacionales como la del río Orinoco.

En el encuentro también participaron investigadores de origen venezolano como: Arnaldo Ferrer, Olga Herrera, Jaime Bolaños, Ernesto Boede, Esmeralda Mujica, Salvador Boher, Keila Matos y Andrés Eloy Seijas, quiénes expusieron el estado de conocimiento de estas especies en territorio Venezolano. Salvador Boher, Andrés Eloy Seijas y demás investigadores tratando aspectos relacionados con la estrategia de conservación para las especies.

Siguiendo su propósito institucional de conservar la fauna y los ecosistemas acuáticos y terrestres en Colombia, la Fundación Omacha trabaja en la elaboración de un protocolo de monitoreo de babillas y manatíes en el Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) “Lago Azul - Los Manatíes”, ubicado en el municipio de Unguía, departamento del Chocó. En esta oportunidad, la iniciativa de monitoreo se realiza en el marco del convenio entre la Fundación Omacha y CORPARIÉN, y se trabaja en conjunto con el Consejo Comunitario de Unguía COCOMAUNGÍA, la Corporación Autónoma Regional para el Desarrollo Sostenible del Chocó -CODECHOCÓ y los habitantes de la zona.

Entre los días 8 y 20 del pasado mes de junio, dos biólogas de la Fundación Omacha se trasladaron a los corregimientos de El Puerto, El Roto, Marriaga y Tumaradó para elaborar un protocolo de monitoreo de manatíes (Trichechus manatus manatus) y babillas (Caiman crocodilus), y lograr educar a las comunidades en las tareas relacionadas al seguimiento de estas dos especies. A través de este tipo de actividades se espera que la comunidad local, en permanente contacto con los animales, logre recopilar datos importantes del estado de los especímenes y las condiciones del entorno en el que permanecen. Durante esta primera fase el equipo de trabajo centró su atención en localizar la población de las especies en las zonas correspondientes y empezar a promoverlos en las comunidades como objetos de conservación.

A pesar de los esfuerzos realizados en el año 2008 para trabajar con la comunidad en temas de conservación de los manatíes y babillas, el equipo de trabajo se encontró con que la brecha temporal condujo a que los interesados olvidaran los conocimientos previamente adquiridos o a que los nuevos participantes desconocieran los antecedentes del trabajo. Dada la situación anterior, los talleres incluyeron temáticas básicas como las generalidades de cada una de las especies y su importancia dentro de los ecosistemas.

Como hallazgos significativos para entender la problemática que enfrentan estos animales, en la zona, es importante señalar que en el caso de los manatíes no existe una conciencia social frente a la situación de peligro de este mamífero, razón por la que los habitantes de las zonas siguen consumiendo la carne del animal en casos en los que éste resulta atrapado en redes de pesca. Por su parte, las babillas son vistas por los pescadores como depredadoras que acaban con los peces, en particular en los casos en los que estos reptiles rompen las redes y se comen aquellos que eventualmente se destinarían a la actividad pesquera.

A la fecha, Omacha trabaja en la sistematización de los datos obtenidos y en la propuesta de socialización de los mismos a la espera de la siguiente etapa en el proceso.

¿Qué es un Distrito Regional de Manejo Integrado o DRMI?

De acuerdo con el Decreto Número 2372 de 2010 del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, se considera Distrito Regional de Manejo Integrado a aquel territorio “en el que los paisajes y ecosistemas mantienen su composición y función, aunque su estructura haya sido modificada y cuyos valores naturales y culturales asociados se ponen al alcance de la población humana para destinarlos a su uso sostenible, preservación, restauración, conocimiento y disfrute”, y son declarados por los consejos directivos de las Corporaciones Autónomas Regionales y de Desarrollo Sostenible.

El DRMI “Lago Azul - Los Manatíes” fue declarado por CODECHOCÓ en marzo del año 2013, cuenta con un área de 33.629 hectáreas, de las cuales 3.229 corresponden a las ciénagas de Unguía, Hornos, Limón, Ciega y Marriaga, y las 30.400 corresponden al territorio titulado a Cocomaunguía. Este distrito ocupa el 87,5% del área total de Consejo Comunitario y el 28,5% de toda el área del municipio de Unguía, y dentro de sus objetivos de conservación se define la restauración y preservación en condiciones naturales de las ciénagas de Unguía, Marriaga y El Limón como hábitat de reproducción, crianza y alimentación de poblaciones migratorias, especies endémicas y en riesgo de extinción como el manatí, la babilla, entre otros; así como de los manglares de Tarena, Cativales y arracachales.

Después de finalizar exitosamente la primera evaluación para conocer la fauna y flora del río Bita y los ecosistemas asociados, en enero de 2016, la Fundación Omacha lideró de nuevo la segunda evaluación biológica en este río en la época de lluvias, o de aguas en ascenso, entre el 24 de mayo y el 5 de junio del año. En esta ocasión, los sitios de estudios se hicieron en los predios La Florida, municipio de La Primavera, y Rampa Vieja, en el municipio de Puerto Carreño, Vichada.
 
Los resultados obtenidos en esta expedición se sumarán a los de la primera evaluación y, de esta forma, completar el registro de especies de flora y fauna en las dos épocas climatológicas en el río Bita.
 
El equipo de trabajo estuvo conformado por 16 investigadores de la Fundación Omacha, el Instituto de Investigaciones Alexander von Humboldt, la Universidad del Tolima, Nacional, Quindío y de la Javeriana, y WWF-Colombia. Este grupo se complementó con ocho investigadores locales y habitantes de la ribera del Bita.
 
A esta expedición se unieron, por invitación del Instituto Alexander von Humboldt, estudiantes y profesores de la Institución Educativa Eduardo Carranza, de Puerto Carreño, de la I.E. General Santander, de La Primavera, y del SENA de la regional Vichada quienes conocieron, durante un par de días, cómo es el trabajo que se realiza dentro de una expedición biológica. Esta experiencia complementa el trabajo que la Fundación Omacha adelanta con la institución Eduardo Carranza, en el cual también se instalaron cámaras trampa en un sendero ecológico para identificar los animales asociados a los ecosistemas de la zona. 
La Fundación Omacha cuenta con más de 20 años de experiencia y trabajo en la investigación y generación de conocimiento de la biodiversidad de la Orinoquia colombiana, y en la actualidad hace parte de la alianza del río Bita liderada por la Gobernación del Vichada, y desarrollada por el Instituto Alexander von Humboldt, Parques Nacionales Naturales de Colombia, Corporinoquia, WWF Colombia, Fundacion Palmarito Casanare, Fundación Orinoquia, la Corporación Ambiental La Pedregoza, la Armada Nacional y Fuerza Naval de Oriente. Este grupo de organizaciones busca desarrollar y establecer una figura innovadora y participativa de conservación para el río Bita.
 
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El fenómeno de ‘El Niño’ presentado en los últimos años en el país ha generado, entre otras muchas consecuencias, una alteración de la dinámica hidrológica colombiana resultado de la escasez de precipitaciones y las altas temperaturas. Ciénagas, caños y humedales han visto reducidas sus cantidades de agua y, como resultado, las poblaciones que han habitado históricamente complejos cenagosos como los de Yondó-Antioquia y Mahates-Bolívar se han visto afectadas. La Fundación Omacha acudió al llamado de las comunidades de estos dos complejos cenagosos para atender inquietudes respecto al estado de los manatíes encontrados; los habitantes manifestaron comportamientos anormales, presencia de animales varados o encerrados en pequeñas pozas y algunos especímenes aparentemente bajos de peso.

El caso de Mahates

En un esfuerzo por atender a la población afectada, Fundación Omacha realizó entre el 10 de febrero y el 9 de marzo un monitoreo de los animales y de la profundidad de la ciénaga al tiempo que se llevaron a cabo talleres con pescadores y estudiantes de los grados 4 o y 5o de Evitar y Mahates en temas referentes a la conservación de la ciénaga y del manatí. Estas actividades, en conjunto con la presencia institucional en la zona lograron frenar la cacería indiscriminada e incentivar a algunos pescadores a cuidar y alimentar a los manatíes.

En el pasado, el complejo cenagoso Zarzal-El Turpe, en el corregimiento de Evitar, municipio de Mahates, y hogar de una población de manatíes antillanos, fue noticia tras conocerse la muerte de varios manatíes en el sector de La Corriente. La emergencia fue atendida por la Fundación Omacha en coordinación con Cardique, la UMATA del municipio y la Policía Ambiental, quienes realizaron la inspección para verificar la muerte de manatíes, concluyendo que los animales habían sido objeto de la cacería dirigida para la venta ilegal de la carne. Durante el recorrido realizado se encontraron restos óseos y pieles de los animales sacrificados.

También en Mahates, se recibió el reporte de una cría de manatí que quedó encerrada en el sector La Corriente, donde fue auxiliada por pescadores que le llevaban alimento; sin embargo la poca profundidad de la poza (80 cm) y las faenas de pesca con trasmallo condujeron a que los locales, por iniciativa propia, trasladaran al animal a la zona de La Bodega. El 10 de abril, la Fundación Omacha respondió al llamado de pescadores comprometidos con la protección del manatí que reportaron la muerte de uno de éstos que se encontraba en La Bodega, sector de La Corriente. Tras realizar una necropsia se encontró que la materia fecal estaba compactada y tenía un alto contenido de fibra, lo que podría haber provocado su muerte por afectaciones del sistema digestivo.

Como resultado de estas jornadas de trabajo fueron capturados 10 manatíes (cinco machos y cinco hembras), todos valorados clínicamente y encontrados en estado de deshidratación y malnutrición. Los cinco machos y tres de las hembras fueron reubicados en el lago del Batallón de Infantería N°13 en Malagana, donde encontraron un hábitat ideal y suficiente disponibilidad de alimento. Por otro lado, dos crías de manatí fueron llevadas a la estación piscícola de la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge – CVS, en Lorica, Córdoba, para recibir atención médica y cuidados permanentes.

El grupo de manatíes que permanece en la zona de La Corriente se encuentra bajo constante monitoreo por parte de la Fundación Omacha y de los pescadores que, además de hacer seguimiento, les ponen bejuco ‘chavarrí’ para su alimentación. Las actividades de captura y reubicación de los manatíes contaron con la participación de la Fundación Omacha, pescadores de Evitar, la Infantería de Marina, la Policía Ambiental y la UMATA de Mahates. El traslado de los manatíes a Lorica, contó con el acompañamiento de la autoridad ambiental CARDIQUE. Otras de las actividades realizadas para atender la problemática incluyeron la asistencia del equipo a reuniones interinstitucionales que sirven como facilitadoras en la proposición de soluciones de monitoreo y educación en la zona del Magdalena Medio. 

La situación en Yondó

En los humedales de jurisdicción del municipio de Yondó, Antioquia, investigadores de la Fundación han llevado a cabo visitas para corroborar la situación de las poblaciones de manatíes de la zona, el estado de los cuerpos de agua que habitan y las amenazas que enfrentan, ya sea por parte de la comunidad o por calidad del ambiente. Tras varios días de trabajo de campo fue posible confirmar la presencia de los manatíes a través de evidencias directas e indirectas; asimismo se hizo un reconocimiento de los lugares donde habitan los manatíes, encontrando como hallazgos significativos el deterioro de los cuerpos de agua entre otras causas por la sedimentación, las altas temperaturas y el depósito de materia orgánica en forma de heces de ganado y vertimiento de aguas servidas.

Con la instalación de 80 cámaras trampa durante dos periodos climáticos contrastantes, época seca en diciembre de 2015 y de lluvias en marzo de 2016, la Fundación Omacha realiza uno de los trabajos de “fototrampeo” más completos llevados a cabo en el río Bita, departamento de Vichada, dentro del trabajo que se lleva a cabo en la alianza por el Bita.
 
Durante las dos épocas de muestreo, las cámaras estuvieron instaladas durante 60 días y se cubrió un área de 200 kilómetros, es decir un 30% de la longitud del río aproximadamente. En el registro final, se obtuvieron más de 22.000 fotos y videos en donde los biólogos de Omacha identificaron 27 especies de mamíferos, de las 168 registradas para el departamento.
Dentro de este registro, sobresale la abundancia de dantas de la especie Tapirus terrestris, situación que fue confirmada por observaciones directas del equipo de trabajo que participó en las dos expediciones lideradas por la Fundación Omacha, en el marco de la alianza por el río Bita (Ver La Fundación Omacha lidera la primera evaluación de fauna y flora en el Bita del 2016 y Comienza expedición científica por el río Bita).
 
Además, se registró la presencia de puma, tigrillo y yaguarundí, en el grupo de los felinos; venados, ulama o tayra y manadas de cajuches, también llamados cerdos de montes, y de puerco espines, osos hormigueros y tamandúas. De los mamíferos asociados directamente a cuerpos de agua, se reconoció la presencia de nutrias gigantes y neotropicales (Ver Especies amenazadas).
 
Oso palmero Mymercophaga tridactyla Ver video de registro de oso palmero
 
“Estos registros de cámaras confirmaron que los pulsos de inundación reorganizan la distribución de las especies, es decir, algunos animales buscan tierras altas, o sitios como los morichales, para buscar su alimento, evitando así las zonas inundadas por las lluvias cercanas al río”, explica Federico Mosquera, biólogo de la Fundación Omacha. Con la llegada del verano, los animales bajan de nuevo a las playas y los bosques de tierra firme asociados al río, y este es un ciclo de vida que se repite año tras año, en el Bita.
 
Danta Tapirus terrestris Ver video de registro de danta
 
Para Fernando Trujillo, director científico de Omacha, “Este trabajo nos alegra, porque esta técnica es muy adecuada para registrar animales de hábitos nocturnos, también llamados crípticos, como el caso de los felinos; además de los registros anteriormente mencionados para las otras especies”, y concluye “Los resultados son un aporte valioso al conocimiento de la biodiversidad de este importante afluente del departamento del Vichada”.
 
La Fundación Omacha cuenta con más de 20 años de experiencia y trabajo en la investigación y generación de conocimiento de la biodiversidad de la Orinoquia colombiana, y en la actualidad hace parte de la alianza del río Bita gestionada por la Gobernación del Vichada, y desarrollada por el Instituto Alexander von Humboldt, Parques Nacionales Naturales de Colombia, Corporinoquia, WWF Colombia, Fundacion Palmarito Casanare, Fundación Orinoquia, la Corporación Ambiental La Pedregoza, la Armada Nacional y Fuerza Naval de Oriente. Este grupo de organizaciones busca desarrollar y establecer una figura innovadora y participativa de conservación para el río Bita.