«Cuando la ví por primera vez, no esperaba encontrarme un ser tan hermoso y tierno, entonces introduje la mano en el estanque y se acercó lentamente para analizarme...»
Ana Martínez, Voluntaria, España

¿De qué se trata el proyecto de conservación de tortugas charapa?

El proyecto de conservación liderado por Fundación Omacha tiene como objetivo principal contribuir a la conservación de las hembras de la especie Podocnemis expansa, comúnmente conocida como ‘tortuga charapa’ y que hoy se enfrenta a un estado crítico de amenaza, consecuencia de prácticas que datan de hace más de dos siglos como la comercialización de su carne y sus huevos. Durante los más de 5 años de trabajo adelantado, 103.000 tortuguillos han sido liberados al medio natural. El trabajo con la comunidad ha sido esencial para el desarrollo de este proyecto, y es que con el empoderamiento a los locales se espera que sean ellos quienes se encarguen de monitorear, vigilar y establecer los acuerdos que permitan la conservación de la especie.

¿Dónde se desarrolla el proyecto?

Actualmente esta iniciativa de conservación se adelanta en la cuenca media del río Meta entre los departamentos de Arauca y Vichada con las comunidades de Santa María de la Virgen en Arauca y Nueva Antioquia en Vichada. Algunas de las actividades realizadas en el marco del proyecto incluyen: mitigar el consumo de tortugas en la zona, generar procesos de sensibilización y educación sobre la especie, promover estrategias de cuidado y vigilancia de nidadas y hembras en las playas del sector y, sobre todo, mantener las poblaciones de tortugas en la región en un plazo delimitado al año 2035.
Los lugares elegidos para la investigación son estratégicos y es que de acuerdo con los datos de las expediciones de Alexander von Humboldt durante el siglo XIX en las playas de los ríos Meta y Orinoco habitaban cientos de miles de tortugas, lamentablemente la población ha ido disminuyendo por los factores ya expuestos y a la fecha solo es posible contar un máximo de 1000 tortugas distribuidas en las 11 playas de trabajo.

¿A qué amenazas se enfrentan las tortugas charapa?

La inclusión de la carne y los huevos de tortugas en la dieta de las comunidades que habitan en las zonas cercanas a las tortugas desde hace más de un siglo representa uno de los principales riesgos para la conservación la especie, no obstante este no es el único peligro al que están expuestas ya que las tortugas charapa también son fuente de alimento para animales como jaguares, nutrias, garzas y babillas. El consumo no sostenible de esta especie podría acarrear graves consecuencias ambientales entre las que se destacan las posibles alteraciones a la cadena trófica y los cambios en los caudales de las aguas, debido a que una de las principales funciones de las tortugas es mantener los caudales de ríos y lagunas cuando escarban para obtener su comida.

¿Cuáles son las acciones de conservación actuales?

Desde el 2014, Fundación Omacha en conjunto con Ecopetrol y WCS en el marco del Proyecto Vida Silvestre, vienen desarrollando un programa de conservación de tortuga charapa, dando continuidad al programa de conservación de tortugas amenazadas de los humedales llaneros ATSAPANI. A la fecha se han desarrollado talleres de sensibilización, establecimiento de áreas de importancia para la anidación y capacitaciones en el cuidado y monitoreo de nidadas y hembras de tortuga charapa.

En 2015 se capacitaron 11 actores locales en técnicas de cuidado, manejo y rescate de nidadas, además de implementar un programa de vigilancia en las áreas priorizadas, con el fin de disminuir el porcentaje de saqueo y pérdida de nidadas, una de las principales amenazas que afronta esta especie. Como resultado fueron liberados 45.000 tortuguillos.

Durante la temporada reproductiva de 2016, 11 playas fueron supervisadas y un total de 877 fueron monitoreadas; debe destacarse que como parte del trabajo con la comunidad se acordó que la extracción de huevos solo se realizara en 2 playas de las áreas priorizadas, sin embargo no se evidencio saqueo. Durante esta jornada fueron liberados 43.000 tortuguillos, 1000 de ellos en compañía de los habitantes de las comunidades Nueva Antioquia y la Virgen, participantes activos del proyecto.

Este año se contó con la participación de 15 personas capacitadas en los temas de conservación y vigilancia de la especie y de las áreas establecidas a través de acuerdos de conservación. Actualmente la Fundación Omacha en un esfuerzo conjunto con Corporinoquia y la Aunap, se encuentran formulando talleres de capacitación y fortalecimiento en alternativas económicas que contribuyan a mitigar la comercialización y el consumo de la charapa.

El pasado mes de julio, los niños que habitan en la ribera del río Meta, entre los departamentos de Arauca y Vichada (Colombia), recibieron la visita de la tortuga charapa (Podocnemis expansa) y la tonina (Inia geoffrensis), dos especies representativas del río Amazonas y Orinoco que se encuentran altamente amenazadas. 
A través de dos exhibiciones itinerantes presentadas en 11 escuelas y colegios presentes en los municipios de Cravo Norte (Arauca), La Primavera y Puerto Carreño (Vichada) se dio a conocer la importancia de conservar estas dos especies para la región a más de 800 estudiantes. Durante los talleres, los profesionales de la Fundación Omacha expusieron las principales características de las toninas, o delfines rosados, y las tortugas; además de las amenazas que enfrentan como el uso de artes de pesca ilegales, colisiones con embarcaciones que transitan a alta velocidad, uso inadecuado de su carne para consumo y uso tradicional en el caso específico de las tortugas, además de la contaminación de los ríos donde habitan.
Para complementar los talleres y la presentación de las exhibiciones itinerantes, se les obsequió a los niños la cartilla “El mundo acuático de la Amazonia y la Orinoquia: una historia para colorear” realizada en el marco del Programa de Conservación de Delfines de Río de Suramérica auspiciado por Fundación Omacha, Whitley Fund for Nature, Foundation Segré y WWF-Colombia. Esta cartilla tiene como objetivo generar conciencia sobre la importancia de los delfines y sus hábitats, además de compartir conocimientos biológicos y ecológicos de la especie; y como los lectores pueden contribuir al cuidado y la conservación de estos mamíferos, a partir de pequeñas acciones como el evitar arrojar basura al río o contar a sus familiares sobre la importancia de los delfines en el ecosistema y, en general, de los recursos naturales que usan a diario para su sustento.
 
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La Fundación Omacha cuenta con más de 20 años de experiencia y trabajo en la investigación y generación de conocimiento de la biodiversidad de la Orinoquia colombiana, y en la actualidad hace parte de la alianza del río Bita gestionada por la Gobernación del Vichada, y desarrollada por el Instituto Alexander von Humboldt, Parques Nacionales Naturales de Colombia, Corporinoquia, WWF Colombia, Fundacion Palmarito Casanare, Fundación Orinoquia, la Corporación Ambiental La Pedregoza, la Armada Nacional y Fuerza Naval de Oriente. Este grupo de organizaciones busca desarrollar y establecer una figura innovadora y participativa de conservación para el río Bita.

Huayrurín es una cría de delfín rosado, conocido en el Amazonas como bufeo, que ha vivido en diferentes estanques del Parque Zoológico de Quistococha en Iquitos (Perú) luego de ser entregado por pescadores que hallaron a su madre muerta al quedar atrapada en una malla, en el río Amazonas.

Luego de casi ocho años de cautividad, durante los que se realizaron varios intentos para lograr su liberación al medio natural, y tras convertirse en la principal atracción de parque, su entrenadora y una serie de organizaciones como Solinia, el Centro de Rescate Amazónico CREA, World Animal Protection, la Fundación Omacha y veterinarios con experiencia en el trabajo con esta especie, como el doctor venezolano Ernesto Boede, conformaron una red para iniciar su proceso de rehabilitación.

La iniciativa surge luego de que las condiciones de cautiverio de Huayurín desmejoraran ostensiblemente como consecuencia de la falta de recambio de agua, el tamaño y diseño del estanque, que entre otras cosas han generado graves procesos infecciosos como dermatitis ulcerativas bacterianas y/o mitóticas sobre la piel del delfín.

Como resultado de estos esfuerzos conjuntos entre veterinarios e investigadores, que no solo han recibido la atención del gobierno regional de Loreto sino que han atraído audiencias de todo el país e incluso internacionales, se espera la reubicación y rehabilitación de este hermoso habitante del inmenso Amazonas.

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La exhibición itinerante ‘Delfines de Río’, presente en cuatro países suramericanos, ha recibido un estimado de 20.000 visitantes según los datos recopilados por las distintas organizaciones vinculadas a este esfuerzo. De acuerdo con el Centro de Rescate Amazónico (CREA) solo entre noviembre de 2015 y junio de 2016 12.293 personas visitaron la exposición en la sede de la organización en Iquitos, Perú.

Lo que inició como una iniciativa regional para promover la conservación y el cuidado de las especies de delfines de río en Colombia, se ha convertido en una herramienta fundamental para la educación ambiental en comunidades cercanas a las cuencas de los ríos Amazonas y Orinoco, en Suramérica.

El acompañamiento de guías intérpretes a las exhibiciones facilita el acercamiento al conocimiento de los bufeos o toninas y promueve, a través de la entrega de material de difusión y educativo, que pobladores y pescadores locales se interesen por las especies y sus condiciones de vida al tiempo que dan sus comentarios y comparten sus experiencias. A la fecha las exhibiciones se encuentran recorriendo los países de Bolivia, Colombia, Perú y Venezuela.

Este itinerante esfuerzo, el más grande realizado en el mundo para la protección de los delfines de agua dulce, hace parte del “Programa para la conservación de los delfines de río en Suramérica” auspiciado por Whitley Fund for Nature y Fondation Segré, y liderado por Fundación Omacha y WWF Colombia, en alianza con diferentes organizaciones latinoamericanas como Solinia, CREA y Prodelphinus, en Perú; Fundación La Salle en Venezuela, el Instituto de Desenvolvimento Sustentável Mamirauá, en Brasil y el Instituto de Ecología UMSA, en Bolivia.