«Soy estudiante de Biología y agradezco muchísimo a Omacha por brindarme la experiencia de ser voluntaria pues ha sido uno de mis mayores campos de aprendizaje, no sólo a nivel profesional sino también a nivel personal. Nunca había visto un manatí y tener contacto con 6 de ellos fue maravilloso...»
María Paula Camelo Calvo, Julio 2016, Voluntaria de Bogotá, Colombia

En el marco del espacio de práctica pedagógica integral propuesto por el departamento de Biología de la Universidad Pedagógica Nacional, se desarrolló   el proyecto “Elaboración de una colección biológica, como una estrategia didáctica para la enseñanza de la ecología” involucrando a los estudiantes del grado noveno de la institución educativa María Inmaculada en Puerto Carreño, Vichada, en el primer semestre del año 2012.

Durante el desarrollo se elaboró, en forma conjunta con los estudiantes, una colección de insectos, otros artrópodos y moluscos de la Reserva Natural Privada Bojonawi que, junto al desarrollo de actividades de colecta, determinación y preservación de los organismos, talleres, prácticas de campo y de laboratorio, exposiciones, clases magistrales, entre otras; permitieron reconocer el valor educativo del diseño e implementación de las colecciones biológicas. Así como establecer los criterios que permiten concebir a las mismas como estrategias didácticas para la enseñanza de la ecología.

La elaboración de la colección permitió que los estudiantes se acercaran a temas propios de la biología y, en particular, de la ecología tales como: taxonomía, relaciones ecológicas (camuflaje, mimetismo, colores aposemáticos) adaptación, evolución y sistemática, y la importancia de dichos organismos para el ecosistema.

Además, los estudiantes generaron algunas actitudes científicas: la  generación de hipótesis, la capacidad de observación, toma rigurosa de datos y uso de instrumentos especializados, consolidándose de esta forma en actividades agradables, novedosas y divertidas que los motivaron a aprender, al tiempo que salían de la rutina. 

Escrito por: Gabriel Rodríguez Ovalle

Estudiante de Licenciatura en Biología Universidad Pedagógica Nacional 
Línea de Investigación Sistemas Acuáticos de la Región Andina 
Practicante Fundación Omacha - Sede Orinoco


«Los delfines de río son una de las especies más carismáticas e interesantes que habitan las cuencas del Amazonas y el Orinoco. Son testigos de los procesos de evolución y transformación de estas regiones a lo largo de varios millones de años, y se han convertido en los predadores tope de los ecosistemas acuáticos. Se han adaptado de manera excepcional a los cambios extremos que los ecosistemas experimentan entre la estación seca y la lluviosa; y han conquistado la mayor diversidad de hábitats que incluyen no sólo los canales principales de los ríos y tributarios, sino también lagunas y bosques inundados.»

Así comienza la introducción del libro «Delfines de río. Embajadores de la conservación en la Amazonía y la Orinoquia», el cual narra experiencias y conocimientos que la Fundación Omacha ha recogido en más de 20 años de investigación sobre estos mamíferos, junto a otras organizaciones nacionales e internacionales.

El prólogo está escrito por la Dra. Sandra Bessudo Lion, directora general de la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia, y el libro trata temas como la biodiversidad en la Amazonía y la Orinoquia, la historia evolutiva de los delfines de río en Suramérica, su historia natural, su abundancia, sus amenazas, las especies que comparten el hábitat con los delfines y  las iniciativas emprendidas para su conservación. Este trabajo investigativo se complementa con un maravilloso trabajo fotográfico de los mismos investigadores de la fundación y otros colaboradores, que con sus cámaras logran capturar escenas indescriptibles. El libro  también cuenta con láminas informativas a todo color.

Finalmente, sus autores Fernando Trujillo González, director científico de Omacha, y María Claudia Diazgranados, Gerente del Programa Marino Sur ETPS de Conservación Internacional, hacen una invitación para crear mecanismos eficientes para garantizar la integridad ecológica de los ecosistemas acuáticos y, de esta forma, evitar lo que está pasando con las especies asiáticas: su proceso de extinción.

Este libro está enmarcado dentro del programa de conservación del río Meta, gracias al apoyo de CEPCOLSA y ECOFOREST.


Debido al tiempo seco, el caudal del río Arauca bajó y tres toninas o delfines rosados (Inia geoffrensis) quedaron atrapados en un pequeño cuerpo de agua aislado del caudal principal. Dos de ellos lograron salir cuando el río creció un poco, pero una hembra quedó atrapada en una zona que no tenía más de cuatro metros de profundidad.

Al igual que hace tres años, Ecopetrol, OXY y la Fundación Omacha unieron esfuerzos para rescatar y liberar a este delfín. En esta ocasión la bióloga María Lozano-Jaramillo, de la Fundación Omacha, y la doctora Susana Caballero, de la Universidad de los Andes, lideraron todo el proceso.

La tonina fue alimentada con pescados durante el tiempo en que estuvo en el caño, para así mantenerla con vida hasta el momento de su traslado al río Arauca. Antes de su liberación, se le tomaron las medidas pertinentes y unas muestras de tejido para estudios de genética y, de esta forma, comparar los resultados con los de los otros delfines liberados en la misma zona. Finalmente, el pasado 19 de diciembre se trasladó a la tonina del caño en que se encontraba hacia el río.

A esta actividad se unieron las autoridades ambientales de la zona, los trabajadores de Ecopetrol y Oxy, y los pescadores de la zona. De esta forma ayudaron a la preservación de esta especie, que caracteriza a la región de la Orinoquia. Para María Lozano “fue una experiencia increíble ver cómo la comunidad ayudó a un animal tan carismático”.

Fernando Trujillo has dedicated years of his life to protecting the endangered pink river dolphin of the Amazon. Winner of the Whitley Prize, his cause has gone global.

By: Brian Ward

The recipient of the prestigious Whitley Prize in 2007 for his dedication to the plight of Amazonian river dolphins, conservationist Fernando Trujillo has taken his campaign for the protection of marine life to the world, using Colombia as an example of community-led initiatives.

Conservationists know him as Fernando Trujillo, but for the indigenous peoples of Colombia's Amazon, he is "Omacha": a dolphin who became man. Certain Amazonian cultures believe that river dolphins are shape-shifters and capable of taking up the human form. Others believe that river dolphins were a peoples long time ago and that each water mammal has the potential to turn back into a person anytime. Correspondingly, many tribes nestled along this mighty river believe that the spirits of drowned people enter the bodies of river dolphins. Some even believe that a person responsible for killing a dolphin will never have success in hunting and will always be punished by higher spirits. Sadly these beliefs don't protect river dolphins from settlers and commercial fishing operations.

As the founding partner of the Omacha Foundation (a Non-Governmental Organization dedicated to the study, conservation and protection of marine and terrain wildlife in Colombia), Trujillo graduated with a Bachelors Degree in Marine Biology from the Jorge Tadeo Lozano University. He holds a Masters in Environmental Sciences from the University of Greenwich (London) and a PhD in Zoology from the University of Aberdeen (Scotland). He is the main researcher of the projects that are carried out in the Orinoco and Amazon rivers. He has extensive experience in research and conservation of endangered species, with emphasis on aquatic mammals.

Ironically, when Trujillo finished his Masters degrees from the Tadeo University and decided he wanted to work with dolphins, he still wasn't aware that there were dolphins in Colombia. It wasn't until his first visit with Jacques Cousteau that he was able to map out a mission for this life. "There are river dolphins in Colombia and nobody is doing anything to protect them," Jacques Cousteau told him once.

Trujillo took these comments from the world famous environmentalist to heart, but was really only familiar with the dolphins that inhabit oceans. He kept thinking: "Can there really be such a thing called river dolphins in Colombia?." It was shortly after that when he took his first trip to the Amazon. He sat on a boat in the middle of the river at 5 am, surrounded by thick fog. He stared calmly through his one foot window underneath the cloudbank. As he was staring at the horizon something unexpected happened. A fleet of river dolphins shot to the surface and flew through the air. They then came back jumping between air and water. It was at this moment that Trujillo finally realized that Cousteau was right: there are river dolphins in Colombia, and due to overfishing and pollution, they needed to be defended.

The threat to these magnificent creatures in Colombia has changed over time. In the 1960s dolphins were being caught on a large scale by artisanal fishing nets. The rise in dolphin deaths came as electrical power was installed in thousands of small isolated communities in the Amazonian basin. With the first refrigerators, fishermen could catch more fish than they could eat. Sadly, by freezing fish, they went for more, entangling more dolphins in wider nets. The population of river mammals began to sink. As highly adaptable creatures, dolphins learned to jump the nets and would bite into the trapped catfish. Dolphins were considered a nuisance and in the fight for food between man and animal during much of the 1990s, man was exterminating this spiritual guardian. 

The fisherman of Puerto Nariño, Amazonas, were tired and frustrated by the dolphins eating away at their livelihoods. They decided to hold a meeting as to how "best" deal with the river "pest". Trujillo turned up and remarked to the locals: "You are right, let's go and kill all the dolphins!" This comment from a Bogota-based environmentalist shocked the fisherman. They were caught so off guard they actually argued against him, in favor of their aquatic companions, admitting that they needed urgent problem solving. Unfortunately the peril to the dolphins didn't stop at this Colombian river port. Many river dolphins are still deliberately killed and used as bait for catching large river fish. The tragedy is a striking example of the many unsustainable fishing practices that threaten two of the largest river systems in the world: the Amazon and the Orinoco.

Luckily for the Amazon and Orinoco, Trujillo won the 2007 Whitley Gold Award (The Environmental Nobel Prize). This award led to valuable sponsorships from companies like Hewlett Packard. After winning this award, companies rallied to Trujillo's projects. In September 2007, Trujillo with the help from other scientists, the Faunagua Foundation (Bolivia) and Omacha Foundation conducted South America's first-ever river dolphin census through the Amazon and Orinoco Rivers and its tributaries. During this census they counted 941 pink river dolphins on the 600 km stretch of the Itenez River in Bolivia. 

Trujillo's life in an Amazonian dugout isn't padded by a red carpet. He has had to come into contact with many of the armed groups who operate in the remote corners of the country. In Puerto Carreño, Vichada, two guerillas approached him one day on a dock and asked him to follow them. They had some pressing questions. "Are you the guy who is working with the locals to help the dolphins?" "Yes," replied Trujillo, trying not to let the fear flash too brightly across his face. "We just saw about 20 of them up river, you might want to go and take a look." Trujillo was stunned by their remark. It seemed that despite the conflict, Colombians, like these armed inhabitants of Puerto Carreño, are concerned about the future of their rivers and rainforests. A love for homeland is one of the main motivational forces behind the Omacha Foundation.

One of Trujillo's endearing traits in that he is a realist. He knows that it is impossible to tell subsistence fishermen that they can't fish because it creates problems for marine mammals. Instead, he looks for compromises. One example of this was to start an organization in Puerto Nariño dedicated to making burgers out of the catfish bitten by dolphins. Known as the Association of Amazonian Women Fish Processors - Asociación de Mujeres del Amazonas Procesadoras de Pescado- the Omacha Foundation helped get the entity operational, and today, some 13,000 hamburgers are sold each month to school restaurants, prisons and hotels in Leticia, providing an income for families and supporting the conservation of river dolphins.

Trujillo's plan for dolphins didn't stop with the processing plant. He took on exhaustive surveys asking Leticia's hotel and tourism operators what the primary purpose of the 28,000 arriving tourists every year was. In a town, which depends on the river, 94 percent answered, to see dolphins! These tourists left U.S $7 million each year in income to the capital of Amazonas. If you subtract the dolphins from the numbers, Leticia would only receive U.S $420,000 a year in in-come from visiting tourists. According to the estimation of the number of dolphins near Leticia, each live dolphin pumps US $20,000 into the local economy. Trujillo is a firm believer that no project aimed at animal conservation can be successful unless it takes into account the economic well-being of the locals.

With a dollar value of what's at stake in the Amazon's tributaries, a guide program was set up to take advantage of the regions precious living resource. Fearing that large amount of tourists visiting the area in fast boats could injure the dolphins with their propellers, the Omacha Foundation is helping promote dolphin watching from wooden canoes using local guides. The community of Puerto Nariño counts with a set of beautifully-carved wooden canoes, painted by Tikuna children to look like Amazon animals; a river dolphin, a caiman, an anaconda and manatee. The canoes may be fun to look at, but like other Fundación Omacha undertakings, they convey a powerful message to communities: conservation is good for business.

Being careful not to make the animals above water seem unimportant, Fundación Omacha set up their third post, the Bojonawi Nature Reserve, to protect the diversity of land life. Bojonawi covers much of the great Orinoco River basin. Originally created through a strategic partnership between WWF Colombia, Hewlett Packard and other organizations, the Bojonawi Reserve is considered an important area for conservation of the endangered jaguar. Colombia's eastern plains are considered to be among the number one priorities for census, ecology and conservation of the jaguar.

Due to numerous attacks on livestock by jaguars, many ranchers from the neighboring Brazil and Venezuela have hunted the jaguar to the edge of extinction. If conservation Omacha's work proves successful, some of these animals will make a comeback at Bojonawi. The NGO is also working to conduct a population census of river dolphins along India's majestic Ganges.

Fernando "Omacha" Trujillo's accomplishments are many and globally recognised. His love for nature, his belief in working locally and acting globally, had led to team collaborations in Cambodia and Malaysia. On the front lines of Colombian conservation, the Omacha Foundation is this century's champion of river life and crusaders for community-led initiatives. With Fernando's unwavering dedication, dolphins have a better chance for survival, and this in turn, means hope for our planet.

Tomado de: The City PaperDecember 2012Year V, N° 56

Bogotá D.C., Colombia

En diciembre de 2012, un trabajo de colaboración entre el Proyecto AQUAVERT, liderado por la Dra. Miriam Marmontel del Instituto de Desenvolvimiento Sustentable Mamirauá, y la Fundación Omacha con el apoyo de PETROBRAS Ambiental, WWF, Instituto Piagaçu y el INPA, permitió realizar una estimación de abundancia de los delfines en el río Purus, a lo largo de la Reserva de Desenvolvimento Sustentável Piagaçu-Purus, Brasil.

Este río es de gran importancia, ya que durante los últimos años parece haberse convertido en uno de los lugares de cacería ilegal de delfines para la pesquería de la mota (piracatinga), y se requería con urgencia una estimatimación de abundancia para poder monitorear las especies y establecer el impacto de la cacería.

La evaluación del Purus se concentró en la Reserva Piagaçu-Purus, cubriendo 523 kilómetros a lo largo del río y en canales y sistemas de humedales. Se realizaron 954 observaciones en el río principal con 2.581 delfines contados: 76% correspondientes al tucuxi (Sotalia fluviatilis) y 24% del boto (Inia geoffrensis), en tan solo cinco días de muestreo. Este valor supera de manera notable todos los conteos realizados anteriormente en otros ríos de Suramérica, evidenciando que el Purus es un Hot Spot para los delfines de la Amazonia y que amerita grandes esfuerzos para su conservación.

Verónica Iriarte, coordinadora logística de la expedición, señala que: "Esta evaluación es muy importante, ya que existen reportes de cacería de delfines en el Purus que son usados en la pesca de mota en este mismo río, y en el Solimoes". También enfatiza que la productividad del Purus parece ser muy alta, lo que sustenta una importante actividad pesquera en la zona. Finalmente, Iriarte no se sorprendió con el elevado número de delfines, y anota que este río junto con el Japurá (Caquetá) y el Unini son muy productivos y tienen densidades muy importantes de delfines.

La bióloga Sannie Brum, del Instituto Piagaçu, ha venido trabajando desde hace un año en la evaluación de pesquerías y la cacería de botos en el Purus, y anota que este tipo de evaluaciones de abundancia les va a permitir monitorear las poblaciones de delfines. Así mismo, menciona que la presión pesquera sobre el Purus está muy influenciada por la cercanía a Manacapuru y a Manaos, lo que hace que se movilice una flota pesquera grande a esta zona. Aunque las comunidades locales tienen acuerdos pesqueros limitando el ingreso de pescadores externos, parecen aceptar que se cacen delfines en sus áreas ya que, desde su percepción, es una forma de eliminar a los botos como competidores en los lagos y humedales. Las características del río, como un número importante de confluencias y la baja profundidad, hacen que sea relativamente fácil capturar los delfines con redes.

Igualmente señala que este tipo de iniciativas entre organizaciones e investigadores de varios países afianza conocimientos y crea lazos de colaboración muy importantes para coordinar esfuerzos de conservación alrededor de los delfines, y poder comparar datos entre áreas geográficas.

El biólogo Diogo Alexandre de Souza, del Laboratorio de Mamíferos Acuáticos del INPA, resalta que el reto es poder mantener estas altas densidades de delfines y la alta productividad pesquera del río Purus, pero le preocupa cómo se va a lograr erradicar la cacería de delfines ya que es la amenaza mayor que enfrentan estos cetáceos amenazados.

Las biólogas Nathali Ristau, del Grupo de Investigaciones en Mamíferos Acuáticos Amazónicos (GPMMA/IDSM) del núcleo regional de Maranhõn, y Daiane Almeida, del mismo grupo regional Amapa, resaltaron la importancia de la expedición por la capacitación que recibieron para estimar abundancia de delfines de río. La investigadora Ristau ya prepara evaluaciones en el río Tocantins,  donde hay una presión enorme y fragmentación de poblaciones de delfines por represas e hidroeléctricas; y la bióloga Almeida alista esta misma labor en Amapa y el estuario del Amazonas.

Fernando Trujillo, director científico de la expedición, y Lorena Ortiz, ambos de la Fundación Omacha, señalan que la expedición fue un éxito por el buen nivel de todos los participantes y por el trabajo dedicado de cada uno de ellos. Igualmente resaltan esta primera iniciativa de cooperación con organizaciones de Brasil y esperan que sea la primera de muchas más. Por lo pronto ya se habla de una capacitación de métodos de análisis de la información colectada en el Purus, y una próxima expedición para evaluar el Japurá desde Colombia hasta Tefé en Brasil.

Esta iniciativa hace parte del esfuerzo a largo plazo que se inició en 2006 para estimar la abundancia de delfines en la Amazonia y Orinoquia, donde hasta la fecha se han capacitado cerca de 160 investigadores y guardaparques en métodos de abundancia, y se han muestreado cerca de 8.000 kilómetros de rios en seis países.

Participantes de la «Expedición en el río Purus»:

1. Fernando Trujillo, PhD Director Científico, Fundación Omacha Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

2. Jenny Lorena Ortiz, MSc, Coordinadora proyectos Amazonas, Fundación Omacha Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

3. Verónica Iriarte, Pesquisadora de cetáceos
Grupo de Pesquisas em Mamíferos Aquáticos Amazónicos (GPMAA), Instituto de Desenvolvimiento Sustentable Mamirauá (IDSM), Brasil.
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4. Sannie Muniz Brum, MSc, Instituto Piagaçu (IPi),  Programa de Manejo e Conservação de Recursos Pesqueiros
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5. Diogo Alexandre de Souza
Laboratorio de Mamiferos Aquáticos (INPA) y Associaçao Amigos de Peixe Boi (AMPA)
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6. Nathali Garcia Ristau
Grupo de Pesquisa em Mamíferos Aquáticos Amazônicos/Instituto de Desenvolvimento Sustentável Mamirauá (GPMAA/IDSM) - núcleo regional Maranhão y núcleo de Biodiversidade/Universidade Estadual do Maranhão.
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7. Daiane Almeida Barbosa
Grupo de Pesquisa em Mamíferos Aquáticos Amazônicos/Instituto de Desenvolvimento Sustentável Mamirauá (GPMAA/IDSM) - núcleo regional Amapá y Instituto de Pesquisas Científicas e Tecnológicas do estado do Amapá (IEPA).
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Escrito por: Fernando Trujillo, PhD Director Científico, Fundación Omacha