La región de la Orinoquia abarca alrededor de un millón de kilómetros cuadrados y es compartida entre Venezuela (65%) y Colombia (35%). Posee alrededor de 149 ecosistemas naturales y más de 20 transformados con la presencia de una notable riqueza de especies tanto de fauna como de flora. Colombia ha hecho un esfuerzo significativo en la generación de conocimiento de esta vasta región en los últimos 10 años, luego de que se diseñara el Plan de Biodiversidad de la Orinoquia (PARBO, 2005). Institutos de Investigación, universidades, ONG y corporaciones ambientales han producido información valiosa para conocer mejor las dinámicas de sus ríos, sabanas, humedales y a las especies de fauna y flora que la habitan. De esta manera las comunidades asentadas en la Orinoquia podrán vivir de manera sostenible en el territorio.

La empresa privada también desempeña un papel fundamental, primero con la producción de estudios de impacto ambiental, y luego con la inversión por compensación voluntaria en diversas áreas. El sector de hidrocarburos en Colombia se ha comprometido de manera creciente en la responsabilidad social y ambiental empresarial. Desafortunadamente, muchas de estas iniciativas están desarticuladas o no tienen metas de largo plazo que puedan ser cuantificables. Por esta razón, el programa “Oleoducto Vivo”, financiado por la Fundación Oleoducto Vivo de ODL-Bicentenario, busca integrar los diferentes ecosistemas y su biodiversidad, con la gente que vive en su área de influencia en un programa ambiental que perdure en el tiempo.

Hacer del área de influencia del oleoducto un lugar lleno de vida

Este programa tiene como antecedente el trabajo conjunto entre ODL y Fundación Omacha en el que se posicionó un programa de conservación de armadillos de los Llanos Orientales, ejemplo de trabajo con especies carismáticas y amenazadas en líneas temáticas como investigación científica, educación, capacitación, planes de manejo, rehabilitación y liberación. También se trabajaron temas de esteros, garzas, tortugas y evaluaciones biológicas en áreas claves que generaron información importante para la zona.

Esta nueva etapa de colaboración pretende hacer del área de influencia de los oleoductos, la mejor conocida en torno a su biodiversidad y a proyectos de conservación ejemplares. Para esto nos encontramos desarrollando varias acciones:

  • Mapeo a escala 1:25.000 de los ecosistemas presentes en el área de influencia de ODL Bicentenario (1.760.127.4 hectáreas). Igualmente, identificaremos los principales humedales, sus amenazas y oportunidades para su conservación y manejo, al igual que las especies amenazadas y carismáticas en los ecosistemas estratégicos, para diseñar acciones de conservación articuladas con las comunidades locales.
  • Priorizamos tres especies carismáticas y amenazadas del Orinoco: danta de tierras bajas (Tapirus terrestris), armadillo gigante u ocarro (Priodontes maximus) y la tortuga galápaga sabanera (Podocnemis vogli), con el propósito de iniciar un monitoreo a través de fototrampeo, telemetría satelital y VHF en el cual participen activamente las comunidades locales. El propósito es que las especies sean quienes cuenten cuáles son sus áreas clave, qué tanto se mueven a lo largo del año y que tan cerca están de las comunidades humanas, información clave para su conservación. Se plantea un trabajo inicialmente de reconocimiento de los ecosistemas y especies priorizadas, pero también se dará alcance a la identificación de especies conflicto, como es el caso de los felinos y la ganadería y/o las nutrias y las pesquerías.
  • Adelantamos el fortalecimiento de los PRAE en tres instituciones educativas (I.E.) de Arauca y Casanare (I. E. El Banco, I. E. José Odel Lizarazo y la sede Vigía Trompillos de la I. E. Centro Regional de Investigación Educación y Extensión de Tauramena) donde se realizan diversas actividades en torno al cuidado de los recursos naturales, residuos sólidos y la fauna amenazada de la región. Para esto, cada institución educativa adoptó una de estas especies como “mascota oficial” esperando que sea un símbolo o insignia de la conservación de los recursos naturales para la comunidad escolar.
  • Buscamos proponer dinámicas económicas para las comunidades locales como el turismo de naturaleza y apoyarlos en la formulación de proyectos productivos sostenibles. Como parte de este trabajo se están desarrollado encuentros socioambientales en los departamentos de Casanare, Meta y Arauca a través del taller titulado “El potencial de la biodiversidad en nuestro territorio para promover el ecoturismo”. En estos talleres se espera que quienes estén interesados tomen un curso de corta duración, certificado por el SENA, en aviturismo o avistamiento responsable de toninas.