«Soy estudiante de Biología y agradezco muchísimo a Omacha por brindarme la experiencia de ser voluntaria pues ha sido uno de mis mayores campos de aprendizaje, no sólo a nivel profesional sino también a nivel personal. Nunca había visto un manatí y tener contacto con 6 de ellos fue maravilloso...»
María Paula Camelo Calvo, Julio 2016, Voluntaria de Bogotá, Colombia
  • Cormacarena y la Fundación Omacha realizaron una estimación poblacional de delfines rosados en reciente expedición científica. También capacitaron pescadores y guías turísticos de comunidades locales en observación responsable de delfines y además realizaron la marcación satelital de 3 toninas que aportará importante información para su conservación.
Con éxito finalizó la expedición científica realizada por la Corporación para el desarrollo sostenible del área de manejo especial La Macarena (Cormacarena) y la Fundación Omacha para la estimación poblacional de delfines de río o toninas (Inia geoffrensis), sobre los ríos Guayabero, Guaviare y Ariari en el departamento del Meta. 51 individuos fueron registrados, entre ellos, 11 crías. Los biólogos contaron con el apoyo de miembros de las comunidades locales para navegar un total de 247,5 kilómetros (que separan los municipios de La Macarena y Puerto Concordia) del río Guyabero, durante 7 días, entre los departamentos del Meta y Guaviare.
 
 
En total, se realizaron 99 transectos de 2,5 km de longitud, en 5 tramos: La Macarena - Caño Yarumales, Caño Yarumales – Cachicamo, Cachicamo - La Tigra, La Tigra - Raudal Angosturas II y Raudal Angosturas II - municipio de Puerto Concordia, límites con el departamento de Guaviare.
Uno de los sitios donde es más fácil encontrar delfines es en las confluencias de los ríos, que marcan un paso obligado para los peces y hacen más fácil su captura por parte de los delfines, además que son sitios de reproducción. Así lo registraron la mayoría de los avistamientos de hembras con crías, que se obtuvieron en las confluencias del río principal con los caños Yarumales, Anguleta, Cabra, El Gringo, Yamú y Cafre, y en la confluencia con el río Ariari donde se conforma el río Guaviare.
El objetivo de la expedición fue establecer el estado poblacional de las toninas, así como identificar las principales amenazas que enfrentan, al igual que sus hábitats. Durante el recorrido en jurisdicción de Cormacarena, también se registró la biodiversidad del departamento gracias a la presencia de otras especies en condición de vulnerabilidad como el cocodrilo del Orinoco, la nutria gigante y tortugas terecay. Además, este recorrido atestiguó la belleza paisajística del río Guayabero, documentó su biodiversidad y la gran cantidad petroglifos y pictografías, herencia de las culturas ancestrales que habitaron la Orinoquia colombiana.
 
Los resultados de la expedición aportarán desde el conocimiento científico a la implementación del Plan de manejo de los delfines de río en el área de jurisdicción de Cormacarena, una herramienta estratégica para la gestión de los ecosistemas acuáticos de la región. 
 
Fernando Trujillo, director científico de la Fundación Omacha, dice que “gracias a Cormacarena, en los últimos años hemos podido evaluar regiones a las que por el conflicto armado no habíamos podido acceder. De esta manera hemos logrado datos clave sobre los delfines de río en el sector más occidental donde hacen presencia en nuestro país. Durante los últimos 25 años fue una zona sin mayor información y que hayamos podido abrir esa frontera, es un gran logro”.
Capacitación de guías turísticos
 
De manera especial, la Fundación Omacha y Cormacarena resaltan el esfuerzo de las comunidades locales que le apuestan al turismo de naturaleza en zonas de posconflicto, mediante la conservación de atractivos naturales como Caño Cristales, Raudales, y de especies emblemáticas como las toninas, que se convierten a través de su observación responsable, en una alternativa económica para el desarrollo sostenible de la región.  
En consecuencia, se realizaron dos talleres de capacitación a pescadores y guías turísticos en observación responsable de delfines de río, en el marco del proyecto “Implementación de acciones para la conservación y manejo de las poblaciones de toninas (Inia geoffrensis), en los ríos Guayabero y confluencia con el Ariari y Guaviare jurisdicción de Cormacarena”
 
Estas capacitaciones incluyeron un módulo teórico y uno práctico donde se compartieron aspectos básicos de la biología y ecología de la especie, su distribución, principales amenazas en la región, pautas para la observación responsable y aprovechamiento de otros atractivos turísticos, como el avistamiento de aves. El día 20 de abril, se realizó el primer taller en el municipio de la Macarena y participaron 31 guías turísticos y operadores locales. El módulo práctico se realizó en la confluencia de los ríos Guayabero y Losada, y la ceremonia de graduación a orillas del Guayabero. El segundo taller contó con 51 participantes, entre pescadores, transportadores fluviales, operadores turísticos de municipios vecinos, como San José del Guaviare y tuvo lugar el día 27 de abril en el municipio de Puerto Concordia. El ejercicio práctico se desarrolló en la confluencia de los ríos Guayabero y Ariari y la entrega de diplomas a orillas del Ariari. Todos los participantes recibieron un ejemplar de la Guía de observación responsable de toninas para el departamento del Meta.
Marcación satelital de delfines de río
 
En el marco de la ejecución de las acciones del mismo proyecto, el pasado 17 de abril, se instalaron tres transmisores para seguimiento vía satélite en igual número de toninas, en la confluencia del caño Yarumales y el río Guayabero. Esta herramienta tecnológica permitirá develar el uso que los delfines hacen de los diferentes ecosistemas acuáticos donde habitan, y sus movimientos a lo largo de la cuenca del río Guayabero. Igualmente, se analizará la importancia que para ellos tienen los ecosistemas acuáticos dentro de las áreas protegidas, como el Parque Nacional Natural La Macarena y el Área de Manejo Especial La Macarena.
Destacamos la participación sinérgica de las comunidades rurales de La Macarena, nuestra fundación y Cormacarena, para que esta marcación (con el mayor cuidado por las toninas y rapidez en el procedimiento) y demás actividades realizadas fueran posibles a lo largo del mes de abril.
 
Galería de fotos:
 
 
Un nuevo ejemplo del fruto de los procesos de educación ambiental, en el departamento de Córdoba, es la devolución de un manatí macho a su hábitat el pasado 18 de marzo, gracias al trabajo conjunto de pescadores ayapelences, Hocol, la Fundación Alto Magdalena, la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge - CVS y la Fundación Omacha.
 
La historia en palabras de sus protagonistas
 
Marcos Vásquez, quien hace parte del grupo de pescadores artesanales que trabaja de la mano de la Fundación Omacha, cuenta que se encontró a otros pescadores de la zona "levantando un manatí con el chinchorro, con la intención de llevárselo para sacrificarlo y aprovechar su carne. Yo soy un protector de la especie, así que los persuadí y convencí de entregarlo, hasta que finalmente accedieron”. Inmediatamente contactó a la bióloga Diana Bohórquez de la Fundación Omacha quien llegó acompañada de Andrés Martínez, Edwin Contreras, Luis Rivera y Dani Miranda; residentes de Ayapel quienes han sido participantes activos en los talleres y las actividades de educación ambiental, además de estar capacitados en rescate de varamientos de manatíes. 
Relata Diana Bohórquez que los pescadores habían dejado el manatí amarrado a una rama dentro de la ciénaga en el sector de Palomar, así que fue fácil encontrarlo. Lo sacaron siguiendo el protocolo establecido para rescates y procedieron a tomar sus medidas y signos vitales. Este macho juvenil de 1.85 metros, afortunadamente estaba sano, sin evidencia de maltrato y sin que pasara más tiempo, lo trasladaron en una canoa al lugar donde lo habían capturado, en el sector de Patico. 
 
"La felicidad es muy grande, el manatí pudo volver a su hogar natural y aunque queríamos traerlo para que la gente del pueblo lo viera, sabemos que lo mejor es que haya quedado en la ciénaga donde debe estar para ser feliz", concluye Edwin Contreras. 
Cosechando el trabajo de sembrar conciencia ambiental
 
El complejo cenagoso de Ayapel, segundo humedal más grande de Colombia declarado sitio Ramsar (humedal de importancia internacional) es también Distrito de Manejo Integrado, en el cual en los últimos años se han desarrollado procesos enfocados a la conservación del manatí. Estos siguen en curso gracias a talleres de educación ambiental y cartografía social con pescadores, niños y jóvenes del municipio que llevan a cabo la Fundación Omacha y Hocol, en alianza con la Fundación Alto Magdalena y el apoyo de la CVS.
 
Los resultados son notorios hoy cuando son los mismos pescadores, muchos de ellos ya capacitados en rescate de varamientos, quienes participan para dar curso a la liberación de los manatíes. Una vez más se comprueba que la conservación solo es posible si trabajamos unidos comunidades, organizaciones de la sociedad civil y autoridades ambientales, apoyándonos en la capacidad humana, cultura y características sociales y ambientales de cada una de las zonas donde trabajan.
 
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  • El 14 de marzo se celebra un día para llamar la atención sobre la crisis que enfrentan los ríos en el planeta y cómo los seres humanos afectamos o favorecemos su capacidad de resiliencia. Colapso de pesquerías, sedimentación, deforestación, impacto de las represas y contaminación, son algunos de los problemas que afectan a los ríos y por ende a los seres humanos.
  • Desde el año 2001, la Fundación Omacha ha recorrido 32.000 kilómetros de 6 países, en 31 expediciones por las cuencas del Orinoco y el Amazonas. Ha estimado la población de delfines (contando alrededor de 28.000 individuos) y ha acopiado información sobre el estado de los ríos, los ecosistemas que atraviesan y las comunidades humanas que los habitan.
Los ríos son las venas por donde circula la vida. Y esto es algo que los habitantes de las ciudades hemos perdido de vista. Abrimos la llave que sustenta las necesidades domésticas o industriales sin preguntarnos de dónde vine esa agua y en qué condiciones está el río que la provee. ¿Cuál es su río, quebrada o caño más cercano a su hogar, sitio de trabajo o descanso? ¿Lo ha visitado?, ¿Sabe cuánto valen todos los servicios que le presta al brindarle agua potable, impulsar la energía, servirle de medio de transporte, sostener los bosques, prevenir inundaciones, aportar nutrientes y regar los cultivos de los cuales usted comerá? La valoración de los servicios ambientales relacionados con los ríos representa un cálculo que nuestras billeteras no alcanzan a imaginar, pero si los perdemos, afectarán nuestra salud y calidad de vida muy pronto. 
 
Desde el 2001 navegando los ríos de Suramérica para comprender sus necesidades y amenazas
 
En los años 90, la Fundación Omacha capacitó a investigadores y técnicos de Ecuador Bolivia y Venezuela en estudio de delfines de río, identificación de amenazas y su conteo en ríos. Luego, en el 2001, con el apoyo de la Universidad de Saint Andrews, inició el Programa de estimación de abundancia de delfines de río en Suramérica; realizando las primeras expediciones por el Amazonas y estandarizando metodologías de trabajo. En el 2006, se sumó el apoyo de World Wildlife Foundation (WWF) y en el 2007, Whitley Fund for Nature
Han sido 31 expediciones, 32 mil km recorridos, más de 390 personas capacitadas en 6 países (Colombia, Bolivia, Brasil, Ecuador, Perú y Venezuela) y se han involucrado 24 organizaciones en el trabajo con delfines de río. Las expediciones aportan no solo al conteo de los delfines sino a la posibilidad de registrar de primera mano las amenazas que enfrentan tanto los delfines como la biodiversidad asociada a los ríos y la gente que habita en sus márgenes. Han registrado los problemas del colapso de la pesquería de los grandes bagres por una mayor demanda del recurso pesquero, el crecimiento de la población humana, la presencia de las dragas y la minería ilegal, la deforestación y la pérdida de conectividad de los ríos por represas. Con respecto a estas últimas, prenden una alarma las 155 represas construidas en Brasil y las170 planeadas. Si en los Andes se continúa este proceso, se alterará el aporte de sedimentos con nutrientes a los ríos del Amazonas y la productividad caerá de manera abrupta. 
Las expediciones han abierto espacio a casi 400 científicos de diferentes instituciones, universidades y países, quienes acopiaron datos sobre aves, peces, plantas, mamíferos y macroinvertebrados. La logística organizada por Omacha y sus socios pagó sus gastos de viaje y manutención, y ellos aportaron su tiempo, trabajo y pasión, aprovechando la oportunidad de acceder a lugares donde no se habían tomado datos. “Hemos sido privilegiados, los delfines nos han llevado a sitios increíbles y nos han permitido realizar una radiografía del Orinoco y el Amazonas. Paramos en las comunidades locales, hablamos con la gente y conocemos sus necesidades, damos charlas en las escuelas, atestiguamos las amenazas sobre los ríos, pero al tiempo vemos la biodiversidad en pleno y nos damos cuenta de la enorme responsabilidad que tenemos con este planeta de hacer algo por la gente, los animales y los ríos que sustentan su vida. Hemos sido desagradecidos con los ríos y ellos nos lo han dado todo. Es tiempo de enmendarlo” dice Fernando Trujillo, director científico de la Fundación Omacha.
 
Delfines, guardianes de los ríos
 
Frente a la ausencia de datos sobre macroinvertebrados como indicadores de la salud de los ríos, la gran cantidad de datos acopiados sobre la abundancia de delfines, vino a ser un indicador de la salud de los ríos a escala de cuenca. Densidades altas de los delfines en los ríos infieren que la cadena trófica y la calidad del agua funciona para sostener la población, mientras que si hay muy pocos delfines algo debe pasar, así en apariencia el paisaje se vea saludable. “Los delfines se convirtieron en la figura para motivar a los tomadores de decisiones a llevar a cabo acciones por la protección de los ríos, pues nos dimos cuenta que su hábitat y conectividad es lo que necesitamos proteger. La cuenca es como un gran corazón y los ríos sus venas. Si taponamos las venas, colapsa” dice Fernando Trujillo. 
¿Qué podemos hacer para proteger los ríos?
 
La Fundación Omacha y WWF Colombia adelantaron un trabajo importante apoyando al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia para lograr la designación de sitios RAMSAR que propician el uso sostenible de humedales y ríos (Estrella Fluvial Inírida, Tarapoto y río Bita). Actualmente trabajan para establecer la magnitud de las amenazas sobre nuestros ríos y para hacer una lista de clasificación con la que las autoridades ambientales puedan tomar decisiones acertadas y urgentes. Además, la oficina de WWF Brasil y Omacha adelantan un biomodelo que muestra cómo afectaría la entrada de represas al flujo de los ríos y las poblaciones de delfines, en la cuenca del Amazonas. 
De manera puntual para Colombia, la Fundación Omacha hace estos llamados a la atención y a la acción para la defensa de los ríos: 
  • Solo el 17%  del hábitat de delfines de río está en áreas protegidas. Es clave promover en estas una aproximación y elaboración de planes de manejo no solo desde el componente terrestre sino acuático. Se necesita capacitar y financiar el monitoreo constante en algunas áreas donde sea propicio. 
  • Colombia debe terminar la elaboración de POMCAS en sus ríos principales en menos de 5 años, y no deben quedar como un ejercicio sobre el territorio sino cumplirse y priorizar el monitoreo de calidad del agua, flujo, caudal, pesca, gestión del riesgo y biodiversidad acuática. 
  • Los ríos deben ser una oportunidad de turismo sostenible e incluyente con las comunidades locales, en países donde nos eduquemos para ser conscientes del valor intrínseco de los ríos y cómo aprovechar sus recursos para no perderlos. Pero sobre todo, para entender que de la salud de los ríos depende la nuestra. 
Entre noviembre del año pasado y enero de 2019, el trabajo con cámaras trampa realizado por la Fundación Omacha, en cuatro fincas ubicadas en la cuenca media-alta del río Bita (departamento del Vichada, Colombia), permitió registrar 22 especies de mamíferos en el área, la cual fue designada por el Gobierno Nacional como Humedal de importancia internacional – sitio Ramsar, en junio del 2018.
 
En este trabajo, se destaca el registro del perro venadero o vinagre (Speothos venaticus), especie que presenta un comportamiento evasivo (es difícil de ver, encontrar o registrar) porque es muy sensible a la perturbación de su hábitat. Además, se reportaron especies claves como la danta de tierras bajas o tapir (Tapirus terrestris) que, por su gran tamaño, generan corredores por donde se mueven otros animales. De igual forma, al alimentarse de frutos del bosque y de moriches dispersa semillas que contribuyen a la regeneración de estas áreas. Por otro lado, el registro de animales carnívoros, tales como el jaguar o tigre mariposo (Panthera onca), el puma o león de montaña (Puma concolor), el mismo perro venadero; permite establecer que también hay presencia de poblaciones de sus presas, tales como roedores, armadillos, lapas, picures, entre otros y, en consecuencia, estos ecosistemas están conservados. 
De igual forma, se estableció la presencia de especies en condición de amenaza como el ocarro (Priodontes maximus), especie que se encuentra en categoría Peligro de Extinción (EN) y oso palmero u hormiguero gigante (Myrmecophaga tridactyla), categorizado como Vulnerable (VU). Las áreas, donde se ubicaron las cámaras, se encuentran en las fincas Witzara, Saladillo, Luna y Florida (futuras Reservas de la Sociedad Civil que se asociarán a Resnatur) en los municipios de La Primavera y Puerto Carreño, Vichada.
El equipo de biólogos de la Fundación Omacha, trabajando junto con las comunidades locales, instaló 45 cámaras trampa, a lo largo de 60 km del río y caños registrando 13.467 imágenes, entre fotos y videos. Para Federico Mosquera-Guerra, biólogo e investigador: «Estos registros permiten corroborar la importancia ecológica y funcional de los caños y bosque de rebalse asociados a la cuenca del río Bita para estos mamíferos, la cual se sustenta en la constante oferta de recursos: agua, alimento y refugio. De igual forma, funcionan como corredores biológicos que garantizan las áreas mínimas requeridas para conservar poblaciones viables de estas especies, en la región».
 
 
Este trabajo hace parte del proyecto Río Bita – sitio Ramsar TFCA, que ejecuta la Fundación Omacha, junto con la Fundación Orinoquia, Resnatur, el Grupo de Investigación en Ecología del Paisaje y Modelación de Ecosistemas (ECOLMOD) de la Universidad Nacional, con el apoyo del Grupo de Especialistas de Tapires de la IUCN/SSC y Projects Design and Development S.A.S. El TFCA, o Acuerdos para la Conservación de Bosques Tropicales, está conformado por los gobiernos Estados Unidos de América (representado por USAID), el gobierno de Colombia (representado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y Parques Nacionales Naturales), las ONG The Nature Conservancy, Conservación Internacional, WWF y es administrado por el Fondo Acción.
 
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El pasado viernes 15 de febrero en las horas de la tarde, la Fundación Omacha recibió un llamado de la comunidad de Campo Amalia, Aguachica (César) y de un funcionario de Ecopetrol, reportando la presencia de un grupo de manatíes en una ciénaga cercana al corregimiento, la cual presentaba bajos niveles de agua.
 
En coordinación con la Corporación Autónoma Regional del César (Corpocesar), la Corporación Defensa del Agua del municipio de San Martín, el Ejército Nacional, la UMATA de San Martín, funcionarios de la alcaldía de Aguachica y con el apoyo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la Fundación Omacha sede Caribe dispuso un equipo técnico para el rescate de los manatíes. El equipo, liderado por la bióloga Mirleth Espitia, llegó hasta el lugar el día sábado en la noche y ayer domingo, a las 6 a.m., se estableció el procedimiento a seguir para extraer a los animales del cuerpo de agua donde estaban atrapados.
Desde un principio, la comunidad de Aguachica estuvo atenta de esta situación y, antes del rescate, los pobladores les llevaban plantas acuáticas a los manatíes para que pudieran alimentarse. Además, los pobladores se unieron al equipo de rescate, ayudando en la toma de medidas morfométricas de los animales, en el seguimiento de sus patrones de respiración, que por estrés pueden verse alterados, y finalmente a su traslado. De esta forma, se logró el exitoso rescate de una hembra juvenil, una cría macho y dos hembras adultas. Estos cuatro manatíes fueron reubicados en otra ciénaga del río Caño Viejo con un mayor nivel de agua, a 400 metros de donde estaban atrapados.
Para Dalila Caicedo, directora ejecutiva de la Fundación Omacha, es importante resaltar que: “En años anteriores, los manatíes eran cazados y ahora las comunidades son quienes reportan este tipo de eventos para rescatar a los animales, gracias a la conciencia que se ha generado en torno a su importancia en los ríos y ciénagas del Caribe colombiano por el trabajo de educación ambiental llevado a cabo por las autoridades ambientales, junto al de Omacha” y finaliza diciendo: “Los manatíes son muy importantes en los ecosistemas acuáticos donde habitan, pues gracias a los movimientos de su aleta caudal y la dispersión de los sedimentos, mantienen la profundidad en las ciénagas. Que haya manatíes en las ciénagas, ayuda a mantener la calidad del agua de las mismas y por ende una buena cantidad de peces para el beneficio de la comunidad. Eso los hace los mejores amigos de los pescadores.” 
 
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