«Estuve muy cerca de animales como osos perezosos, osos hormigueros, tortugas, iguanas, babillas y otros, que en algún momento fueron amedrentados...»
Angela Judith, Voluntaria Colombia
Jonás, un manatí macho de la especie Trichechus manatus manatus, fue rescatado por los pobladores de la comunidad de Tacamocho, en el departamento de Bolívar, Colombia. La fecha: jueves 12 de junio de 2014.
 
Este pequeño manatí estaba atrapado en una red de pesca y sus condiciones no eran las mejores pues estaba lastimado, deshidratado y con hambre. Una familia de la comunidad se encargó de los primeros cuidados hasta el momento en que la Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique (Cardique) contactó a la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge (CVS) y a la Fundación Omacha para iniciar su proceso de recuperación y rehabilitación. 
En la primera revisión veterinaria que se realizó, Jonás pesó 18 kilos y midió 1,16 metros valores que se encontraban por debajo del rango correspondiente a su edad, de aproximadamente 2 meses. Esto evidenció que el manatí no se encontraba en buenas condiciones y no podía realizar ciertas actividades. La razón de lo anterior: Jonás fue separado de su madre cuando aún era muy pequeño, lo cual ocasionó que no desarrollara algunas habilidades que normalmente la madre le enseña a su cría, además del proceso de lactancia, el cual es muy importante para los mamíferos, pues de eso depende su supervivencia y crecimiento.
 
El proceso de rehabilitación se llevó a cabo en la Estación Piscícola de la CVS, ubicada en Lorica, Córdoba. Allí se le realizaban exámenes veterinarios periódicamente y se le alimentaba cada 4 horas con un tipo de leche especial, pues los manatíes no toleran la lactosa. En los tres primeros meses de rehabilitación, Jonás aumentó su peso en 8 kilos, sus niveles de deshidratación y falta de apetito disminuyeron y permaneció rodeado de profesionales y de personas, que estaban supervisándolo las 24 horas del día.
 
Después de cuatro años, cuatro meses y un par de días de cuidado y recuperación Jonás, el pequeño valiente, fue liberado el pasado 2 de noviembre en el complejo cenagoso del bajo Sinú, municipio de Momil, donde también se encuentran otros manatíes con los que se podrá relacionar e interactuar.
 
El proyecto Manatí
La Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge - CVS inició el Proyecto Manatí en el año 1990, luego de que la especie Trichechus manatus fuera categorizada En Peligro (EN) por el Libro rojo de mamíferos de Colombia y como Vulnerable (VU) por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
 
Las primeras actividades del proyecto incluían el rescate y rehabilitación de manatíes y campañas de educación ambiental. Posteriormente, entre el año 2003 y el 2004, la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge CVS, Conservación Internacional - Colombia y la Fundación Omacha trabajaron en la identificación de la distribución del manatí Trichechus manatus manatus, en la cuenca media y baja del río Sinú, vinculando a la comunidad, tanto desde el punto de vista de asociaciones comunitarias y comunidad escolar y, de esta forma, se construyó el Plan de manejo y conservación del manatí (Trichechus manatus) en la cuenca media y baja del río Sinú y se inició el proceso de implementación.
 
En el componente social, se ha trabajado en los municipios de Lorica, Purisima, Momíl, Chimá, San Antero, San Bernardo del Viento y Ayapel), vinculando 26 Instituciones Educativas dejando información de la importancia del manatí y el ecosistema donde más de 9.000 niños y adultos participan en actividades de recolección de basura, celebración de fechas ambientales, liberaciones de manatíes, intercambio de experiencias y ampliación de conocimientos en diferentes sitios de Córdoba. De igual forma, se ha trabajado con la comunidad local en el fortalecimiento de elaboración de artesanías referentes a fauna silvestre, especialmente el manatí, en materiales como el barro, piedra, coco, entre otros. Así pues, se estableció la campaña “comete la galleta, no te comas el manatí” con galletas en un molde en forma de manatí, junto con campañas y capacitación en turismo responsable con ensayos de avistamiento de manatíes en la región.
Dentro del componente biológico, se ha trabajado en proyectos para la definición genética de la especie y se han desarrollado tesis de pregrado sobre distribución, hábitos alimenticios y relacionamiento de los sonidos que emiten con la parte genética. Además, es el primer proyecto en el país en liberar manatíes marcados con seguimiento satelital y VHF.
 

 

El III Simposio de Mamíferos Acuáticos busca reunir expertos de Colombia, América Latina y el mundo para evaluar los avances en la investigación y conservación de los mamíferos acuáticos. Contará con conferencistas internacionales de gran trayectoria que abordarán temas claves sobre ballenas, delfines de río, manatíes y nutrias. Además, se presentarán innovaciones tecnológicas y metodológicas para estudiar a estos increíbles mamíferos.
 
Conferencistas invitados:
 
Dr. Benjamín Morales Vela (México)
Dr. Lorenzo Rojas-Bracho (México)
Dra. Nicole Duplaix (EE.UU.)
Más información e inscripciones:
3 al 7 de diciembre de 2018
Ágora Centro de Convenciones
AC. 24 #38-47
Bogotá D.C., Colombia
 
Comité organizador del simposio:
Fernando Trujillo, Director Científico
Dalila Caicedo Herrera, Directora Ejecutiva
Fundación Omacha
 
Susana Caballero
Universidad de los Andes
 
Alvaro Botero
Universidad del Quindío
 
María Claudia Diazgranados
Conservación Internacional Colombia
Gracias al reporte de un grupo de turistas y de habitantes de la población de Santiago de Tolú, departamento de Sucre, un manatí fue rescatado y atendido por la Corporación Autónoma Regional de Sucre - CARSUCRE en conjunto con la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge – CVS y la Fundación Omacha, el pasado viernes 23 de noviembre.
 
Este manatí se encontraba en el muelle turístico de Tolú, ubicado en el golfo de Morrosquillo. Las personas que lo avistaron, notaron al animal agotado y herido. En ese momento, reportaron el hecho a las autoridades. En horas de la tarde, se dio inicio a las labores de rescate por parte de las corporaciones CARSUCRE y CVS, la Policía Nacional, las personas y pescadores presentes en el muelle y los profesionales de la Fundación Omacha.
Al finalizar el día, el manatí fue trasladado vía terrestre a las instalaciones de la Estación Piscícola de la CVS, ubicada en el municipio de Santa Cruz de Lorica (Córdoba), donde se le hizo una evaluación médico veterinaria.
El estado de Santiago
Los pescadores que apoyaron este rescate bautizaron al manatí como Santiago, por el sitio donde fue encontrado: Santiago de Tolú. Santiago es un manatí (Trichechus manatus) macho en etapa sub-adulta, mide 230 cm aproximadamente y pesa 180 kilos. Además, presentó un alto grado de deshidratación, signos de decaimiento y estado letárgico, haciéndose evidente la ausencia de alimentación por varios días. Durante la primera atención médico-veterinaria, se realizó el examen clínico general en donde se evaluaron constantes fisiológicas (frecuencia cardiaca y respiratoria, tiempo de llenado capilar, coloración de las mucosas y condición corporal. Así mismo, se atendieron las heridas superficiales que tenía en diferentes partes del cuerpo (pedúnculo, cara y lomo).
 
Finalmente, Santiago fue estabilizado mediante hidratación subcutánea, alimentación y suministro de medicamentos preventivos, y ahora se espera los resultados de los análisis clínicos para descartar patologías y aplicar la medicación correspondiente.
 
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El artículo titulado Connecting research, management, education and policy for the conservation of armadillos in the Orinoco Llanos of Colombia, que ya está disponible en la prestigiosa revista Oryx, describe el exitoso trabajo que el Programa de conservación y manejo de los armadillos de los Llanos Orientales, en Colombia, viene realizando desde hace 6 años para proteger las cinco especies de armadillos que habitan la Orinoquia del país. Este programa ha logrado integrar una empresa privada, instancias gubernamentales, universidades, ONG y la población llanera alrededor de un fin común: asegurar que estos animales emblemáticos de la región puedan ser conocidos por las futuras generaciones.
Los armadillos son los únicos mamíferos que poseen una coraza y sólo se los encuentra en las Américas, donde han sido utilizados por el hombre como alimento durante siglos. En Colombia, existen seis de las 20 especies vivientes, cinco de las cuales viven en la Orinoquia. Algunas especies de armadillos, como el carismático ocarro, están amenazadas de extinción debido a varios factores relacionados con el avance del humano sobre su hábitat natural. Además, uno de los mayores problemas que deben enfrentar los especialistas en conservación a la hora de protegerlos es la falta de información básica sobre la vida de los armadillos y por qué están desapareciendo, ya que pocos investigadores se dedican al estudio de estos curiosos animales.
El Programa de conservación y manejo de los armadillos de los Llanos Orientales ha combinado distintas estrategias para obtener información científica sobre estos mamíferos. Concientizar a la población y desarrollar acciones concretas de conservación, ha sido clave para el éxito de este programa pionero. El primer paso fue evaluar cuáles son los vacíos de información más notorios y qué factores podrían estar amenazando los armadillos en la Orinoquia. En distintos talleres participativos, el programa desarrolló un plan de acción que fue construido junto con las autoridades ambientales Corporinoquia y Cormacarena, y sirvió – y servirá por muchos años más – como carta de navegación para priorizar acciones de investigación, manejo y conservación de estas especies. 
 
De igual forma, los componentes de educación, campañas de concientización, publicaciones y estrategias de divulgación del programa han despertado el interés y la curiosidad de más de 30.000 personas, desde niños y jóvenes, a adultos. A esto se le pueden sumar los casi 500.000 visitantes del Bioparque Los Ocarros, ubicado en la ciudad de Villavicencio, que han visto la exhibición permanente sobre armadillos. De igual forma, se creó una red de Predios Amigos de los Armadillos, vinculando 23 fincas y reservas privadas, en los departamentos de Meta y Casanare, comprometidas con la conservación de los armadillos y brindándoles protección efectiva a estos mamíferos en un área de 500 km2.
Por otro lado, las autoridades ambientales habían registrado un notable incremento en la caza comercial y venta ilegal de carne de armadillos. En este sentido, el programa lanzó una campaña llamada “Restaurantes libres de carne de monte”, en donde los restaurantes vinculados se comprometen a no vender carne de monte a sus clientes. A cambio, se les ofrece capacitación sobre temas ambientales y para incrementar sus ganancias, sin tener que recurrir a esta actividad ilegal y se les entrega material de divulgación sobre armadillos para que compartan con sus clientes. Esta certificación para restaurantes no sólo protege a los armadillos, sino también otras especies como lapas, dantas o chigüiros.
 
Esta campaña ha despertado el interés de otras corporaciones ambientales, por lo que se espera que será implementada en otras zonas del país en aras de proteger la fauna silvestre local de la caza y comercialización ilegal. Finalmente, el programa contribuyó al aumento del conocimiento sobre armadillos en el campo académico, tanto a través de investigaciones propias como mediante un programa de becas para estudiantes e investigadores. 
 
Mariella Superina, presidente del Grupo de Especialistas en Armadillos, Perezosos y Hormigueros del Comité de Supervivencia de Especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, expresó que: “Esta es la primera estrategia de conservación integral que se haya desarrollado para armadillos en el mundo. Uno de los mayores logros del programa es que ha despertado el interés en los armadillos, lo cual es fundamental para el éxito a largo plazo de cualquier estrategia de conservación. Espero que se convierta en un ejemplo para otras iniciativas de conservación”. Por su parte, Fernando Trujillo, director científico de la Fundación Omacha, añadió que: “Es la primera vez que dos autoridades ambientales, Corporinoquia y Cormacarena, desarrollan un plan de acción en conjunto. Esto es un logro importante, ya que permite implementar las mismas estrategias de conservación en toda la Orinoquia colombiana.”
 
Sin lugar a duda, falta mucho trabajo para conservar estos animales emblemáticos de los Llanos colombianos, pero el presente artículo publicado en Oryx demuestra que el programa de conservación y manejo de los armadillos va por buen camino. El Programa de conservación y manejo de los armadillos de los Llanos Orientales es una alianza de ODL S.A. Oleoducto de los Llanos Orientales, Fundación Omacha, Corporinoquia, Cormacarena, Bioparque Los Ocarros y Corpometa. 
Para mayor información sobre el programa, visite la página Los armadillos de los Llanos Orientales de Colombia en Facebook. El artículo Connecting research, management, education and policy for the conservation of armadillos in the Orinoco Llanos of Colombia está disponible en la página web de Oryx – The International Journal of Conservation.
 
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Puede descargar las publicaciones del programa haciendo click aquí

Desde la antigüedad, el ser humano se aventuró a navegar por ríos, mares y océanos. A partir de ese momento, ha sentido una gran fascinación por los cetáceos (ballenas y delfines), y la manera cómo se han adaptado a desarrollar todo su ciclo de vida en el agua, convirtiéndose así en animales carismáticos para niños, jóvenes y adultos.
A partir de los años setenta, se comenzó a impulsar un turismo diferente al tradicional, los turistas comenzaron a visitar regiones exóticas y con naturaleza. Al principio, el destino eran países africanos y asiáticos, pero con el paso del tiempo se incluyó Latinoamérica. Se estima que cada año viajan cerca de mil millones de turistas por el planeta, y entre el 20 y 40% de ellos buscan turismo de naturaleza que incluyan el avistamiento de especies carismáticas, como las aves, ballenas y delfines.
 
El avistamiento u observación responsable de ballenas y delfines comprende los recorridos o excursiones de carácter comercial-turístico, educativo o investigativo que ofrecen la posibilidad de ver a estos mamíferos en su hábitat natural. Esta actividad debe tener una serie de reglas claras con el fin de no perturbar a los animales, generar el menor impacto posible en la naturaleza y garantizar la seguridad de las personas que la disfrutan. De lo contrario, las consecuencias serán negativas: los animales se alejarán de las zonas de turismo y se modificará su comportamiento, además se generarán pérdidas económicas en el sector ecoturístico.
Actualmente, se calcula que existen más de 100 destinos donde las personas pueden observar los comportamientos de grandes ballenas asociados a la migración, o estar en sus áreas de reproducción y alimentación. Por otro lado, se ha registrado poblaciones costeras de delfines que pueden ser observados frecuentemente, sin alejarse mucho de la costa, o grupos de delfines de río, en la Amazonia y Orinoquia suramericanas.
 
De esta forma, se ha consolidado una industria millonaria que moviliza miles de turistas anualmente. En América Latina, por ejemplo, esta actividad aumenta a una tasa promedio anual del 11,3% generando así una alternativa económica para regiones costeras y fluviales que, desarrollada de manera responsable, se convierte en una estrategia para la conservación de estas especies. La observación de delfines de río comenzó de manera comercial en Colombia y, posteriormente, se extendió a otros países de la cuenca del río Amazonas como Brasil, Perú, Ecuador y Bolivia, donde actualmente se ofrecen paquetes turísticos enfocados al avistamiento de los emblemáticos delfines rosados y los tucuxies.
 
Esta actividad es en parte positiva por los beneficios económicos resultantes, pero tiene el riesgo de convertirse en una amenaza para estos mamíferos sino se desarrolla de manera organizada, segura para las personas, respetuosa con los animales y sus hábitats, y siguiendo reglas estrictas. En diversas partes del mundo, los operadores turísticos vinculados a esta industria entienden que del bienestar de los animales depende que su actividad económica sea sostenible a largo plazo. Una operación desorganizada e irresponsable puede resultar que las ballenas y delfines abandonen las áreas e, incluso, que desaparezcan sus poblaciones con secuelas importantes de conservación, junto al impacto negativo en la economía de muchas personas. De esta actividad se benefician aerolíneas, hoteles y sitios de hospedaje, operadores de turismo, transportadores, restaurantes, artesanos y muchos más.
 
El avistamiento responsable en Colombia
Entendiendo este contexto, la Fundación Omacha trabaja junto con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, las autoridades ambientales regionales como Cormacarena, Corporinoquia y Corpoamazonia además de autoridades municipales, operadores turísticos, empresas privadas, como  Projects Design and Development S.A.S., y pescadores locales para implementar reglas en la observación responsable de delfines de río, en la Amazonia y Orinoquia colombiana y, en general, de los mamíferos acuáticos que pertenecen a la inmensa riqueza natural del país.
En el Amazonas colombiano, se trabaja en Leticia, capital del Amazonas, y en el municipio de Puerto Nariño (Primer municipio certificado con sello de calidad turística sostenible – Ministerio de Comercio, Industria y Turismo). En este proceso han participado la Gobernación del Amazonas, Secretaria de Turismo del Amazonas, Cámara de Comercio del Amazonas, alcaldía de Puerto Nariño, el Resguardo Ticoya, la Universidad Externado de Colombia, el Instituto Alexander von Humboldt, Natutama, Whitley Fund for Nature, Fondation Segré, WWF, el SENA y operados turísticos locales.
De igual forma, en los Llanos Orientales se trabaja en la observación responsable de toninas, en Puerto Carreño (Vichada), donde confluyen los ríos Meta, Bita y Orinoco. Más al interior, en el departamento de Casanare municipio de Orocué, se han realizado talleres con pescadores y guías turísticos junto con la Corporación Autónoma Regional de la Orinoquia - Corporinoquia. Finalmente, en el departamento del Meta esta actividad ha sido liderada por la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Área de Manejo Especial La Macarena – Cormacarena trabajando en zonas de postconflicto como las poblaciones de Puerto Gaitán, en la desembocadura del Manacacías y el Meta, La Macarena, Puerto López y Cabuyaro.
A nivel nacional, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia y la Fundación Omacha publicaron, en el año 2017, la Guía de avistamiento responsable de mamíferos acuáticos en Colombia cuyo objetivo es proporcionar una orientación sobre el avistamiento responsable en el uso turístico de los mamíferos acuáticos a nivel nacional para contribuir a su conservación, la de los ecosistemas donde habitan, la seguridad de los operadores y turistas y, por último, favorecer la participación activa de las comunidades locales.
 
Finalmente, a nivel regional, la Fundación Omacha trabaja con la ONG peruana Solinia para que en el Amazonas peruano también se desarrolle esta actividad de forma responsable, en la zona de Iquitos y sus alrededores.
 

Para conocer más sobre esta actividad, puede consultar:

Guía de avistamiento responsable de mamíferos acuáticos en Colombia

Archivos:
Guía de observación responsable de delfines en la Amazonia colombiana
El trabajo conjunto realizado por la Fundación Omacha con otras organizaciones como el SENA, la Gobernación del Amazonas, la Secretaria de Turismo del Amazonas, la Cámara de Comercio del Amazonas, la Alcaldía de Puerto Nariño, el Resguardo Ticoya, asociaciones de guías, WWF, Whitley Fund for Nature, Fondation Segré y Natutama ha permitido la formación de guías locales y la implementación de buenas prácticas para la observación de delfines.
 
Esta guía se publicó en el marco del acuerdo establecido entre la Fundación Omacha y Projects Design and Development S.A.S.
Fecha 2018-09-19 Tamaño del archivo 17.82 MB Descargar 169

Guía de observación responsable de toninas y turismo fluvial en el departamento del Meta

Esta guía tiene el propósito de acercar aún más a los llaneros y a los turistas en general al conocimiento de las toninas, sus hábitats y a las demás especies con las que comparten los ríos, caños y lagunas del departamento. Además, propone una serie de reglas básicas para que los guías y turistas puedan disfrutar de la observación responsable de toninas, y que de esta manera se convierta en una alternativa económica para la región, que sea responsable con la naturaleza y sustentable con el paso del tiempo.

Fecha 2016-12-02 Tamaño del archivo 16.05 MB Descargar 975

Galería de fotos

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