«Ser voluntaria de Omacha por un mes es una experiencia que no posee una palabra para definirse y si posee muchas para describirse»
Angela Judith, Voluntaria Colombia

Después de 10 meses de permanecer en rehabilitación en la Estación Piscícola de la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge -CVS-, ubicada en el municipio de Lorica (departamento de Córdoba), las manatíes Carolina y Esperanza regresaron a Malagana, Bolívar, el día de ayer.

Al confirmar que las dos manatíes estaban en buenas condiciones de salud el “Programa Manatí”, que adelantan la CVS y la Fundación Omacha desde el año 2003, decidió que era el momento de trasladar a Carolina y Esperanza al lago del Batallón de Infantería N°13 de Malagana para iniciar una nueva fase en su proceso de rehabilitación que culminará con su retorno a la ciénaga, después de confirmar que las condiciones del ecosistema sean las apropiadas.

Estas dos manatíes se reunieron con Isabel, Gleimer, Jey-Jey, Batata, Sebastián, Lila, Hugo y Tico; los otros manatíes que también fueron reubicados en el mismo batallón, después que fueron rescatados en un trabajo en conjunto entre de la comunidad local de Evitar, la Corporación Autónoma del Canal del Dique -Cardique-, la Fundación Omacha, la UMATA de Mahates, la Infantería de Marina y la Policía Nacional.

Este exitoso proceso demuestra el compromiso y la cooperación entre la CVS y CARDIQUE para conservar a esta especie en peligro de extinción.

La historia de estos ocho manatíes

El complejo cenagoso Zarzal - El Tupe está ubicado en el corregimiento de Evitar, municipio de Mahates (departamento de Bolívar) y es el hogar de una población de manatíes. A principios del año 2016, el país conoció la noticia de la muerte de varios manatíes en el sector de la Corriente. Esta situación fue atendida por las autoridades Cardique, la UMATA del municipio y la Fundación Omacha. Después de evaluar la situación, se concluyó que los animales muertos habían sido objeto de la cacería dirigida para la venta ilegal de la carne. Además, las autoridades ambientales y la Fundación Omacha implementaron un plan de emergencia durante un mes, trabajando en monitoreos de estado del cuerpo de agua y de los propios manatíes que estaba en esa zona. De igual forma, se llevaron a cabo acciones de educación ambiental con los pescadores y la comunidad. Sin embargo, las condiciones climáticas no mejoraron, reduciendo la oferta de alimento y los niveles de agua de las ciénagas.

En el mes de abril, 10 manatíes (cinco machos y cinco hembras) fueron rescatados del sector La Corriente de la ciénaga Zarzal – El Tupe. Los animales fueron evaluados clinicamente, y los resultados mostraban que Carolina y Esperanza necesitaban atención médica prioritaria.

Así fue como se decidió trasladarlas a la Estación Piscícola de la CVS- para rehabilitarlas, ya que cuenta con las instalaciones requeridas para la rehabilitación de manatíes y la experiencia de la Fundación Omacha en este proceso. 

Carolina tenía un año y Esperanza, dos, al momento de rescatarlas. Ambas se encontraban con trastornos intestinales severos y deshidratación, debido a su separación de la madre posiblemente a causa de la cacería de sus madres.  Ambas manatíes fueron trasladadas a la estación piscícola de la CVS, para realizar exámenes adicionales y recibir tratamiento veterinario intensivo, bajo el cuidado de la Fundación Omacha.

A pesar de la corta edad, ambas crías se rehusaron a recibir leche, así que fue necesario acostumbrarlas a comer otros tipos de alimento que se encontraban en la zona. Además, se mostraban temerosas y estresadas en su nuevo entorno, sin embargo, tras un riguroso cuidado y tratamiento veterinario, su estado de salud mejoró e incrementaron considerablemente su apetito, ganando talla y peso. 

Después de 10 meses de permanecer en las instalaciones de la CVS, ambas manatíes aumentaron su peso en cerca de 70 kilos, gracias a la variedad de nutrientes de distintos tipos de plantas acuáticas (lechuga, batatilla, churri, lama, tripa de pollo, buchón), la mayoría provenientes de la ciénaga Grande de Lorica.

Los otros ocho manatíes fueron ubicados temporalmente en el lago del Batallón de Infantería N°13, bajo la responsabilidad de Cardique y el apoyo técnico de Omacha.

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«Conectando la biodiversidad a través de especies amenazadas» fue el nombre de la jornada realizada por el colegio Trinidad del Monte y la Fundación Omacha en donde 120 estudiantes de varios colegios de Bogotá compartieron con los profesionales de Omacha, el trabajo que se hace en la fundación por la conservación de especies de fauna amenazadas en Colombia.
El evento comenzó con la charla «Del Caribe al Amazonas, del Amazonas a la Antártida: conectando la biodiversidad a través de especies amenazadas» en donde Federico Mosquera, biólogo de Omacha, hizo un recorrido por estas regiones exponiendo el trabajo de la fundación.
Después de un breve receso, los estudiantes fueron divididos en grupos para que trabajaran en diferentes grupos: ballenas y delfines con la bióloga Carolina Becerra, aves con la bióloga Erika Ortíz, delfines de río con Federico Mosquera, armadillos con la bióloga Marjorie Pinzón, anfibios con la bióloga Camila Durán, felinos con la bióloga Ana María Botero, manatíes con la bióloga Diana Bohórquez y las invitadas especiales del día, las dantas con el director científico de Tapir Preservation Fund Sergio Sandoval. Cada grupo aprendió sobre biología, ecología y amenazas que enfrentan cada uno de estos magníficos grupos de animales, y las acciones por su conservación.
 
 
 
La jornada terminó con la exposición de cada uno de los grupos sobre lo aprendido en cada taller. 
 
 
 
 
Con el lema “Humedales para la reducción el riesgo de desastres”, la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge –CVS- coordinó la celebración del "Día Mundial de los Humedales" en el municipo de Santa Cruz de Lorica, con el apoyo del Club Amigos del Manatí, la Policía Nacional, la Alcaldía Municipal de Lorica y la Fundación Omacha.
 
La jornada comenzó con una exposición a los habitantes de Lorica sobre la importancia de esta celebración, en la plaza principal Simón Bolívar. Esta actividad estuvo a cargo de los estudiantes del Liceo Politécnico del Sinú y del Instituto Técnico Agrícola. En horas de la tarde, la jornada continuó con la Primera Ciclo Ruta “ Pedalea por la salvación de nuestros humedales” organizada por el Club Amigos del Manatí, y el apoyo de la CVS, la Policia Nacional, la Alcaldía y la Fundación Omacha.
 
Esta actividad buscaba que más personas se unieran a la celebración y se concientizaran sobre la conservación de estos importantes ecosistemas, en la región. A esta ciclo ruta asistieron aproximadamente 190 personas entre funcionarios del comité organizador, además de personal de la Policía Nacional, Defensa Civil, Cruz Roja, la Secretaría de Tránsito y Transporte, Seceretaría de Gestión Social y estudiantes de las instituciones educativas Lacides Bernal, Antonio Torre Miranda, Liceo Politécnico del Sinú, Instituto Técnico Agrícola, Santa Cruz, David Sánchez Juliao, El Encanto, Normal Superior, ICIL- Instituto Ciudad Lorica, además de personal de ASPROSIG y del Grupo de Corredores Ruta Lorica y ciclistas de la comunidad en general.
 

La Fundación Omacha se une a la conmemoración del Día Mundial de los Humedales a través de la implementación de diferentes iniciativas de conservación de estos importantes ecosistemas y sus especies asociadas.

En todo el país, de la mano de comunidades locales, instituciones gubernamentales y otras ONGs adelantamos esfuerzos de conservación como la nominación del complejo de humedales de Tarapoto como sitio Ramsar,el  Bita como el primer río protegido del país, Ciénaga Grande Lorica en Córdoba, ciénaga del Totumo en Yondó (Antioquía), DRMI la laguna azul-los manatíes del Chocó y complejo cenagoso zarzal-el tupe Bolívar.

En relación a acciones de conservación de especie se adelantan el rescate, rehabilitación y liberación de manatíes en el Caribe, el "Programa de Conservación de Nutrias de Colombia" y el "Programa de conservación de delfines de río de Suramérica".

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Con la aprobación de las comunidades indígenas de los pueblos Ticuna, Yagua y Cocama solo falta la resolución por parte del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, y la solicitud del Presidente de la República para designar el complejo de humedales de Tarapoto como sitio Ramsar.

Para Fernando Trujillo, director científico de la Fundación Omacha, “Es muy importante la designación del complejo de humedales de Tarapoto como sitio Ramsar, porque se van a cumplir 30 años del trabajo de Omacha en la región. Mi trabajo comenzó con una aproximación muy romántica por la conservación de los delfines del Amazonas y me di cuenta que lo fundamental era el ecosistema. Los lagos de Tarapoto son muy especiales, son la “guardería” para los delfines porque generalmente ahí tienen a sus crías, y los juveniles y las madres los cuidan hasta que crecen y salen. También son vitales como sitio de reproducción de peces, al tiempo que son el sustento pesquero de las 22 comunidades indígenas que habitan la zona”.

En el año de 1995, Fernando comenzó a explorar figuras que pudieran conservar los lagos. “Unimos esfuerzos con la Universidad Nacional de Colombia, el Instituto Sinchi, Corpoamazonía y el Ministerio de Ambiente, y comenzamos esa búsqueda de figuras”. Para el año 2004, Corpoamazonia decidió comenzar la construcción de un plan de manejo para los humedales de Tarapoto y el río Loretoyacu, junto con la Universidad Nacional y la Fundación Omacha como la ONG que ya había desarrollado un trabajo continuo en Puerto Nariño. “En ese plan se priorizaron acciones, como la educación ambiental, acuerdos de pesca alrededor de los lagos, el turismo sostenible y la revegetalización de la zona. Todos estos proyectos los hemos venido implementando entre Omacha y otras organizaciones aliadas”, comenta Trujillo y agrega “Nuestro trabajo nos ha permitido ganarnos la confianza del resguardo indígena y de las comunidades”.

En el año 2012, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible retomó la idea de la designación y al siguiente año, la Secretaría Ramsar comisionó a la Fundación Omacha y asignó recursos para concretar la designación. “Junto con el Ministerio y la Secretaría de las Américas visitamos el resguardo para presentarles la idea. La propuesta tuvo una acogida positiva y el resguardo mostró su interés en vincularse” recuerda Trujillo. Con los fondos asignados por Ramsar, empezó el trabajo de socializar el proyecto en el área bajo el liderazgo de Omacha. En ese momento, se invitó a WWF Colombia a integrarse al trabajo como un socio estratégico, debido a su exitosa experiencia en la designación de la Estrella Fluvial del Inírida también como sitio Ramsar.

La Secretaría Ramsar también le asignó a la Fundación Omacha la elaboración de la ficha técnica del humedal de Tarapoto. Para la construcción de dicha ficha, se consolidó toda la información que hasta el momento existía y, junto con Corpoamazonia, se realizaron unas evaluaciones biológicas de Tarapoto. A su vez, este trabajo permitió que la corporación y Omacha, junto con el Minambiente, la Universidad Nacional de Colombia, el Instituto Amazónico de Investigaciones IMANI, WWF Colombia y Ramsar; publicaran el libro “Los humedales de Tarapoto. Aporte al conocimiento sobre su biodiversidad y uso”.

Posteriormente, WWF Colombia consiguió más recursos, provenientes de Alemania, y se llevaron a cabo dos evaluaciones biológicas más. Con los resultados de estas evaluaciones, se complementó la ficha técnica para que el Gobierno Nacional, a través del Minambiente, la envíe a la Secretaría Ramsar y de esta forma se continúe el proceso de designación.

En diciembre del año pasado, el Congreso indígena Wone aprobó la continuidad de designación de Tarapoto como sitio Ramsar. “Este proceso nos tomó casi tres años de socialización. La comunidad tenía el temor que la zona fuera declarada área protegida y que se les iba a prohibir pescar, cultivar, cazar, entre otras actividades. Sin embargo, les aclaramos que no es un área protegida estricta, sino que es un reconocimiento internacional sobre la importancia de los humedales.” enfatiza Trujillo y agrega “Con el Ministerio del Interior y con el de Ambiente, se llevó a cabo dicha consulta previa para que las comunidades indígenas avalaran la designación”.

Para Lilia Java, habitante y líder del Resguardo Indígena Ticuna, Cocama y Yagua de Puerto Nariño, “La designación de los lagos de Tarapoto como sitio Ramsar es una oportunidad que tenemos para fortalecer, proteger y conservar nuestros recursos naturales, culturales y sociales teniendo en cuenta que este proceso nos abre las puertas a la financiación de proyectos, los cuales se formularán de acuerdo a las necesidades de la comunidad y así tener otras alternativas de ingresos y  de la importancia del aprovechamiento de nuestros recursos de una manera responsable, ya que nuestros lagos, ríos, quebradas están siendo explotados por actividades como extracción de madera en las orillas, turismo, caza, perdida de la cultura, crecimiento de la población. Todos estos factores han hecho que nuestro entorno cambie. Sin embargo, con la designación tenemos la oportunidad de minimizar estos factores, y darnos la oportunidad de salvaguardar nuestro pueblo y ser visibles frente a las instituciones nacionales e internacionales para que nos apoyen.”

Los pasos a seguir en el corto plazo

Este proceso continúa con la generación de la resolución por parte del Minambiente, y que el Presidente de la República haga la solicitud a la Secretaría Ramsar para designar el complejo de humedales de Tarapoto como el séptimo sitio Ramsar en Colombia, y el primero netamente amazónico.

“A parte del proceso formal, tenemos el reto a corto plazo de unir a las organizaciones en la región para generar proyectos productivos y estimular actividades económicas sustentables para la zona. Además, que la comunidad vea que esto es una oportunidad para que sean visibles ante el Gobierno, el país e internacionalmente, y así recibir recursos para mejorar su nivel de vida”, dice Fernando Trujillo y finaliza “Tarapoto tiene varias ventajas en este momento; no hay grandes intereses económicos, no hay minería, ni hidrocarburos, ni una concesión maderera gigantesca, no hay carreteras que degraden el ecosistema. El reto es hacer un plan de manejo participativo y que la gente lo apropie. Por ejemplo, Corpoamazonia cree en este proceso y está pensando cómo implementar programas de manejo forestal. Tenemos que vincular a otras instituciones que están interesadas en participar, vincular a la Gobernación… Omacha ha sido la organización «corazón» del proceso y desde hace 30 años asumimos el reto de quedarnos y trabajar por la zona.”

Visiste aquí nuestra galería de imágenes Lagos de Tarapoto, Amazonas, Colombia

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