«Cuando la ví por primera vez, no esperaba encontrarme un ser tan hermoso y tierno, entonces introduje la mano en el estanque y se acercó lentamente para analizarme...»
Ana Martínez, Voluntaria, España

Conscientes de la necesidad de niños, niñas y jóvenes del país, por adquirir una verdadera conciencia marítima, traducida en el conocimiento e interés por todos los aspectos relacionados con el mar y sus bondades; el pasado 12 de septiembre de 2012 la Comisión Colombiana del Océano-CCO realizó, en el Paraninfo de la Academia Colombiana de la Lengua, el lanzamiento del libro “El Tesoro Azul”.

“El Tesoro Azul”, una aventura de Marco Corales y Juanita Yubarta, es un cuento de aventura, que busca llevar a niños, niñas y jóvenes de colegios y escuelas del país, de manera gratuita, una mirada diáfana hacia nuestro Mar Caribe y Océano Pacífico. En esta publicación, los lectores se sumergirán en el mágico y maravilloso mundo del océano: comprenderán sus secretos, entenderán sus fenómenos; aprenderán a conocer, valorar, querer, proteger y conservar, los espacios marinos y costeros con los que Colombia ha sido privilegiada.

El evento de lanzamiento estuvo presidido por el señor Comandante de la Armada Nacional, Almirante Roberto García Márquez, quien resaltó que “Como colombianos nos preciamos de tener costas sobre dos océanos, los entendemos como parte vital de nuestro patrimonio y sin embargo los descuidamos, los olvidamos y los destruimos. Aprender a darle el valor y el uso que le corresponde es una misión que juntos debemos emprender. La educación ha de ser fuente permanente de aprecio hacía ese enorme potencial de riqueza y bienestar.”

Con el libro “El Tesoro Azul”, la Comisión Colombiana del Océano buscar despertar en la población sentimientos de pertenencia y de identidad nacional con el mar como parte de su estrategia de educación y cultura marítima.

Más información:

Comisión Colombiana del Océano - CCO

Carrera 54 N° 26-50 Edificio DIMAR
Teléfono: (0571) 315-8520
Bogotá D.C. – Colombia
www.cco.gov.co

Cepcolsa apoya el trabajo de investigación de la Fundación Omacha en pro de la conservación de los delfines, en el río Meta.

Entre los días 29 de agosto y 2 de septiembre, se realizó la décimo cuarta expedición de Estimación de Abundancia de Delfines de río, navegando en esta ocasión por el río Meta (Colombia). El punto de inicio del recorrido fue la población de Puerto Carreño, Vichada; y se finalizó en Puerto Gaitán, Meta. De esta forma, el grupo de investigadores de la Fundación Omacha, liderado por su director científico, Fernando Trujillo, navegó una distancia de 711 kilómetros aproximadamente.

En este trabajo se lograron 65 observaciones de delfín rosado (Inia geoffrensis), con un total de 134 delfines y un número reducido de crías. Los grupos en que se movían eran máximo siete (7) u ocho (8) individuos. En esta época del año, las aguas del río son altas y por esta razón los delfines estaban dispersos, opina la bióloga venezolana e integrante del equipo,  Olga Herrera. Estos mamíferos son unos buenos indicadores del estado de salud de los ecosistemas acuáticos y la expedición fue testigo de este hecho.

En la parte baja del río, hacia su desembocadura en el río Orinoco, la densidad de individuos fue mayor que en la parte alta cercana a los Andes. Una razón para explicar esta situación es que los mayores asentamientos humanos, los proyectos productivos, los desarrollos agrícolas y las tendencias de sobrepesca se presentan hacia la zona alta.  Los pocos delfines vistos en ese sector del río estaban en las confluencias de los ríos Cusiana, Cravo Sur, Manacacías y Casanare. 

Los datos de esta expedición se analizarán y se compararán con los datos de la expedición del año 2006, y así se podrá determinar la variación de la cantidad de delfines en la zona. Así mismo, la expedición pudo encontrar otras especies de fauna, tales como aves acuáticas, entre ellos el garzón soldado (Jabiru mycteria); osos hormigueros (Myrmecophaga tridactyla) y venados cola blanca  (Odocoileus virginianus).

Debido a las proyecciones y planes del gobierno nacional y del sector privado, en el eje río Meta - Orinoco, es fundamental continuar con el trabajo de monitoreo de las especies amenazadas y, en este caso, de los delfines de río para medir los impactos de algunos de los grandes proyectos que se planean para la zona. 

Uno de estos planes, que ha estado en la agenda nacional en los últimos 30 años,  es el dragado del río para permitir que sea navegable durante todo el año. Actualmente, sólo se puede navegar entre mayo y diciembre, y el tema productivo de esta región depende en parte de esta vía fluvial. El otro plan es la construcción de una carretera que comunique a Puerto Gaitán con Puerto Carreño, proyectada para el año 2017. 

El equipo de trabajo de esta expedición estuvo conformado por los siguientes investigadores: Fernando Trujillo, Olga Herrera,  Eugenia Escarria, Sindy Martínez, Erika Ortíz, el fotógrafo Lucas Jaramillo y el ayudante de campo Jacinto Terán.

Es importante aclarar que de la otra especie de delfín de río, el delfín gris o tucuxi (Sotalia fluviatilis), no se tiene registro en la Orinoquia colombiana. Esta especie se encuentra en los ríos Amazonas, Caquetá (abajo del raudal de Córdoba), Apaporís  y Putumayo. Se ha mencionando la presencia del Tucuxi en el área de Puerto Carreño, pero no ha sido confirmada.

Desde el año 2006, la Fundación Omacha ha recorrido más de 8.000 Km., en los ríos más importantes de Colombia y Sudamérica, dentro del programa “Estimación de Abundancia de Delfines de río en Suramérica”.

 

La Fundación Omacha inicia el proceso de construcción de la Base de Datos de Profesionales, en las áreas de Biología, Biología Marina o Ecología. Los interesados pueden enviar su hoja de vida, teniendo en cuenta los siguientes puntos:

Las áreas de acción de los proyectos que ejecuta la fundación son:

  • Bio-ecológicos
  • Sociales y Propuestas Productivas
  • Educación Ambiental y Conservación
  • Áreas Protegidas

¿Cómo debo enviar la hoja de vida?

  • La hoja de vida se debe enviar al correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. en formato PDF.
  • En el asunto del correo se debe indicar lo siguiente: Área de proyecto de interés según listado de la fundación - Nombre completo del candidato(a) –  Área profesional. Ejemplo: Sociales y Propuestas Productivas – Elsa María Gómez – Biología
  • En el mensaje del correo se debe escribir una carta de presentación, explicando el interés en enviar su hoja de vida  y haciendo una breve introducción sobre: experiencia específica, publicaciones realizadas, idiomas y otros que se consideren de interés.
  • La inscripción que no cumpla con estos requisitos no ingresará a la base de datos.

*EL ENVÍO DE LA HOJA DE VIDA NO COMPROMETE A LA FUNDACIÓN OMACHA, NI LA OBLIGA A PROCEDER CON ALGUNA CONTRATACIÓN.

En el municipio de Puerto Carreño, departamento del Vichada, se liberaron más de mil tortugas dentro del marco del proyecto “ATSAPANI” liderado por las fundaciones Omacha y Palmarito, y financiado por Ecopetrol.

Este programa busca contribuir al cuidado y la conservación de la tortuga (Podocnemis expansa) y la terecay (Podocnemis unifilis), dos especies que se encuentran en estado crítico de amenaza en la Orinoquia colombiana debido a la caza indiscriminada, el comercio ilegal y al consumo no sostenido de huevos y carne.

El proyecto contribuye a la conservación de las poblaciones de estas dos especies, a través del cuidado y el manejo de nidadas y tortuguillos que luego de un tiempo determinado son liberados, favoreciendo el aumento la población de tortugas cada año. De esta forma se beneficiará, a mediano plazo, tanto a las poblaciones de tortugas como a las comunidades locales, ya que estos tortuguillos son rescatados de depredadores naturales, inundaciones y del consumo local en sus primeros meses de vida, reduciendo así la tasa de mortalidad.

Como resultado del primer año de trabajo, los tortuguillos fueron liberados en dos zonas: caño Juriepe y el río Bita, ubicadas en la jurisdicción del municipio de Puerto Carreño. Estas áreas fuereon seleccionadas por contar con características biológicas y ecológicas aptas para estas dos especies.

La liberación fue acompañada por estudiantes y profesores de los colegios «María Inmaculada» y «COLGER», instituciones comprometidas con el medio ambiente. Adicionalmente, se contó con la participación de  la Gobernación del Vichada, la Secretaria de Educación, autoridades y organizaciones ambientales, la Policía, la Armada, el Ejercito Nacional y la Capitanía de Puerto.

Junto a la liberación se realizo un taller de sensibilización, en donde algunos de los participantes manifestaron su compromiso por la conservación de las tortugas, por medio de mensajes y frases alusivas. 

Con estas actividades las fundaciones buscan sensibilizar, motivar y generar reflexiones en la población sobre la importancia y el cuidado de la naturaleza, además de involucrar a las comunidades directamente relacionadas en los procesos de conservación, no solo de tortugas sino de la fauna en general que en muchos casos son de importancia regional.

Los pescadores de subsistencia  del resguardo Ticoya y de la región Loreto (Perú) participan en la construcción y reparación de embarcaciones y artes de pesca con criterios de sostenibilidad.

Por Julián Quesada y Carlos Ferreira

Foto: Carlos Andrés FerreiraLos pescadores de subsistencia del resguardo Ticoya, en Puerto Nariño (Amazonas - Colombia), quienes son integrantes de las comunidades asentadas en las proximidades de los lagos de Tarapoto, han participado de un programa de reparación y construcción de embarcaciones y artes de pesca, teniendo en cuenta criterios de sostenibilidad con el que se pretende fortalecer el acceso al recurso pesquero y promover una pesca responsable.

La carta de navegación para definir los criterios de sostenibilidad fueron “Los acuerdos de pesca responsable de los lagos de Tarapoto”. Las normas de este acuerdo fueron establecidas  por el resguardo Ticoya (con el acompañamiento de la Fundación Omacha) y en ellas se plantea cómo se debe pescar en los lagos, cómo se manejan las orillas y como se debe ingresar a las embarcaciones con el fin de conservar el recurso pesquero.  Los acuerdos fueron elaborados en un proceso participativo de más de siete años, que finalizó el 7 de octubre de 2011, cuando en un congreso de las máximas autoridades fueron aprobados. 

Las reparaciones y construcciones de embarcaciones y artes de pesca se han adelantado en jornadas colectivas por comunidad, en donde los pescadores disponen de todos los materiales necesarios: madera, estopa, brea, aceite quemado, puntillas, hilo verde,nylon de diferentes calibres, agujas, anzuelos de varios tamaños y varillas para la construcción de flechas.

Las jornadas duran un día completo, siendo éste un espacio en el que aflora el trabajo en equipo y la trasmisión de conocimientos de los pescadores experimentados hacia los más jóvenes.

A la fecha, las jornadas se han realizado en las comunidades de San Francisco, Santa Clara deTarapoto, Nuevo Paraiso, Valencia, Puerto Esperanza, 20 de Julio y Patrullero, con la participación de noventa y dos pescadores. Se han reparado y/o construido 72 embarcaciones, 55 flechas, 41 mallas, 17 atarrayas. Cincuenta y cuatro pescadores han sido dotados de anzuelos y nylon para la elaboración de espiñeles, barandillas y volantines.

Foto: Carlos Andrés FerreiraEl mismo proceso se ha llevado a cabo con las poblaciones asentadas en el lago Caballo Cocha, Región Loreto – Perú, y con las comunidades ribereñas del rio Atacuari, límite suroccidental del Trapecio Amazónico entre Colombia y Perú.  En Caballo Cocha participaron treinta y un pescadores y en Atacuari, diez. 

Este proceso se enmarca en el proyecto “Gestión binacional de humedales con fines de seguridad alimentaria y conservación”, desarrollado por la Fundación Omacha, La Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el Gobierno Regional de Loreto (Perú), apoyados por  la Agencia Española de Cooperación Internacional  (AECID). Este proyecto busca gestionar el manejo de los recursos hidrobiológicos de cuatro cuerpos hídricos ubicados en la frontera amazónica colombo-peruana, con el fin de fortalecer la seguridad alimentaria de las comunidades locales.