Finalizó el censo de delfines de río en Suramérica

© Marcela Portocarrero/Fundación OmachaDelfines avistados en el río Itenez, Bolivia
Siete expediciones en 5 países y 3721 km recorridos por las cuencas de los ríos Orinoco y Amazonas, cierran el conteo de delfines de río en Suramérica. Esta iniciativa, única en el mundo, es un logro científico y la esperanza para salvar a estas especies amenazadas y proporcionar alternativas a muchas comunidades.
En Bolivia se realizó la séptima y última expedición, y el río Itenez desde el 12 al 22 de agosto llevó sobre sus aguas al equipo de investigadores y estudiantes bolivianos de la Fundación Faunagua, integrantes del Parque Natural Noel Kempf Mercado, Reserva Natural Itenez, y la Fundación Omacha, en una cruzada financiada por WWF Colombia, WWF Suiza, WWF Bolivia, y con el apoyo de The Whale and Dolphin Conservation Society (WDCS, por su sigla en inglés) y Wildlife Conservation Society (WCS, por su sigla en inglés).
La expedición en Bolivia fue particularmente importante en la iniciativa de conteos en Suramérica, porque se reportó el mayor número de avistamientos de delfines. El resultado de esta etapa final es un total de 1008 delfines rosados (Inia boliviensis) en 534 observaciones, a través de 171 transectos en 606 km a lo largo del río Itenez, desde la ciudad de Pimenteiras en Brasil, hasta Buena Vista, Bolivia, situada en la confluencia del río Itenez con el río Blanco.
Estos conteos permiten que el mundo conozca la abundancia de delfines de río en Suramérica. Así, en total existen estimativos para el Orinoco de 2225 delfines rosados (Inia geoffrensis) y 1150 grises (Sotalia fluviatilis). El Amazonas (Perú, Colombia) es hogar de al menos 4500 delfines rosados, y 3700 grises. Bolivia refugia a 3000 delfines rosados (Inia boliviensis).
Las diferencias poblacionales entre el Orinoco y el Amazonas son motivo de una considerable preocupación, pues la Orinoquia cuenta con un número relativamente menor al Amazonas, aunque su área es menor y potencialmente afectada por megaproyectos, entre otros peligros.
Un delfín desconocido y amenazado

© Marcela Portocarrero/Fundación OmachaLa pesca, la caza incidental y las creencias mágico religiosas son amenazas fuertes para los delfines, que como otras especies también se encuentran amenazados por la mano depredadora del hombre.
En los países de la Amazonia y Orinoquia los pescadores generalmente no aprecian a los delfines, porque según su parecer, estos compiten con la pesca y les rompen sus mallas o redes.
Marcela Portocarrero, de la Fundación Omacha y directora científica de la expedición en Bolivia, afirmó que en el lado brasilero “la caza directa es un problema grave. Encontramos el cuerpo de una hembra sin cabeza y sin cola. Tenía una marca de bala. Tal vez quedó atrapada en alguna malla y la asesinaron para usar los ojos y otras partes como insumo para prácticas mágico religiosas”.
Portocarrero, además, señaló que “en marzo de este año, el Gobierno brasilero impuso una veda indefinida a la pesca comercial, porque estaban sobreexplotando los recursos. La gente dice que eso ha aliviado la población de peces”. Por su parte, Bolivia no evidencia problemas de sobrepesca. Ocasionalmente, los delfines se enmallan en la época de verano.
Ante esto, las Reservas Naturales que cubren la confluencia del lado brasilero con el boliviano de cierta manera protegen a los delfines, el agua y otros recursos de la zona. Sólo hay una pequeña porción del río que está descubierta y sin protección con una longitud aproximada de 30 km.
Otra de las amenazas para estas especies carismáticas es la contaminación del agua. Y es que el río Itenez está afectado por las actividades auríferas. El mercurio es un elemento bioacumulable y va a los tejidos de los peces que consumen los delfines y humanos. A futuro, no muy lejano, este elemento puede llegar a afectar seriamente la salud de las comunidades ribereñas y consumidores de peces en grandes urbes.
Avances y logros científicos

© Marcela Portocarrero/Fundación OmachaLa Fundación Omacha capacitó a los investigadores en metodologías para el conteo de delfines.
Además del conteo de delfines rosados o bufeos de la especie Inia boliviensis (que tienen el hocico un poco más largo y el cráneo más pequeño en comparación con los Inia geoffrensis), la Fundación Omacha también capacitó a los investigadores bolivianos en metodologías para el conteo de delfines y llevó a cabo visitas a las diferentes comunidades indígenas y colonias ribereñas con la idea de dar a conocer la iniciativa de conservación.
Es la primera vez que se hace una iniciativa de esta magnitud en Suramérica, y la información científica servirá para diseñar, el próximo año, una estrategia de conservación que permita implementar acciones capaces de reducir las amenazas de estas especies y garanticen su supervivencia y la de sus hábitats: los grandes ríos suramericanos. A partir de esto se empezarán a ejecutar actividades que disminuyan la presión los ecosistemas, dando alternativas a las comunidades para que no tengan que utilizar a la naturaleza y minimicen el impacto en los recursos naturales, a través de proyectos productivos que conlleven a obtener recursos económicos sin perjudicar la naturaleza.
Bolivia tiene una especie única y por su distribución geográfica, el Inia boliviensis no se mezcla con las especies de Colombia, Brasil, Perú, Ecuador y Venezuela. Aún así, el desconocimiento de esta especie es profundo y mínimos los trabajos de conservación, por lo cual es muy importante seguir apoyando organizaciones locales como Faunagua que, por medio de su director Paul van Damme, llevan varios años en la Amazonia boliviana generando esfuerzos de conservación de la fauna acuática.
El censo suramericano de delfines de río generó un insumo científico y será la base para futuros trabajos de conservación y educación que permitan salvar a estas especies y otras de los ecosistemas acuáticos. La recuperación de la fauna y las cuencas hidrográficas permitirá el bienestar de las comunidades locales, quienes tendrán agua limpia y animales carismáticos como atractivo turístico. Esta iniciativa se convierte igualmente en un ejemplo de cooperación internacional, en el que muchas organizaciones como Omacha, WWF, WCS, WDCS, Faunagua y la Fundación La Salle, conjugaron sus esfuerzos alrededor de una meta común: garantizar la supervivencia de los delfines de río.
Luz Eliana Bossa Quintero Comunicaciones Fundación Omacha. luzeliana@omacha.org