
Morichales de Puerto Carreño
© Fernando TRUJILLO/ Fundación Omacha
La iniciativa Pijiwi Orinoko, que en lengua Sicuani significa “Gente del Orinoco”, desde agosto de 2006 viene apuntándole a la consolidación de reservas privadas que garanticen la conservación de los ecosistemas y especies de la región, el manejo de los humedales y el fortalecimiento de actividades productivas con un enfoque ambientalmente sostenible, en especial relacionado con la pesca ornamental y el ecoturismo en la Orinoquia colombiana.
Los resultados del proyecto Pijiwi Orinoko evidencian la apertura de espacios a las iniciativas locales y regionales con la participación y articulación de los actores claves, a través de sus cinco líneas estratégicas de intervención: áreas protegidas privadas; manejo y recuperación de humedales y morichales; cadena de valor de peces ornamentales; turismo sostenible; y, educación ambiental.
El Proyecto Pijiwi Orinoko está apoyado por el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial de Colombia; Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia, United States Agency Internacional Development (USAID); WWF Colombia; Conservación Internacional (CI); y The Nature Conservancy (TNC), cuenta además con el apoyo de organizaciones a nivel local como la Gobernación del Vichada; la Alcaldía de Puerto Carreño; el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder); el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA); la Secretaría de Educación Departamental del Vichada; y el Parque Nacional Natural El Tuparro. Además, es fruto de la unión temporal de la Fundación Omacha con la Fundación Horizonte Verde, en el marco del Acuerdo para la Conservación de Bosques (TFCA, por sus siglas en inglés), a cargo del Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez (FPAA).
Resultados clave

© Fernando TRUJILLO/ Fundación Omacha
En la puesta en marcha de dichas líneas de acción, la Reserva Natural Privada Bojonawi (ubicada a orillas del Orinoco, cerca de Puerto Carreño) fue ampliada de 1294 a 4800 hectáreas con el fin de garantizar la integridad de los ecosistemas y especies de la región, y de consolidar la conectividad de 7.270 hectáreas de bosques inundables del río Orinoco, entre Caño Negro y el Resguardo Indígena de Guarida, en una zona que incluye, además, los morichales, afloramientos rocosos, la Laguna del Pañuelo y pequeños tributarios como Caño Verde, Tesoro y Agualinda, hábitats frágiles y que se encuentran amenazados por efectos causados por la acción del ser humano, como el fuego, la compactación y la erosión de suelos por ganadería. Sumado a ello, se creó la Reserva Nimajay con 2211 ha.
En este sentido, Lourdes Peñuela, de la Fundación Horizonte Verde, y coordinadora del componente de Áreas Protegidas del proyecto Pijiwi Orinoko, señala que “uno de los alcances más importantes desde la implementación del proceso iniciado es que se ha logrado que la gente conozca la existencia de figuras de conservación privada. Esto ha conllevado a la consolidación de grupos de reservas privadas dedicadas a la conservación y producción en términos de desarrollo sostenible”.
Cabe destacar que dichos procesos son claves en la conservación de la región ante el incremento exponencial de compra de tierras en el Vichada para establecer grandes monocultivos para la producción de biodiesel.

© Fernando TRUJILLO/ Fundación Omacha
Peñuela afirma también que “Si bien ha habido un boom de compra de tierras debido a los incentivos forestales, se sabe que las reservas privadas son una alternativa para conservar. En esos terrenos pueden establecerse áreas intocables, áreas para restaurar, así como zonas de uso productivo en las cuales se minimicen los impactos negativos, es decir, evitando el uso de agroquímicos, formando bancos de proteínas y reemplazando la ganadería intensiva por la semi-intensiva, entre otras estrategias que le apunten al desarrollo sostenible”.
Por otra parte, en los análisis realizados sobre los humedales de la región, la Fundación Omacha, WWF Colombia y el Instituto Alexander von Humboldt, realizaron la cartografía de los humedales de la Reserva de Biósfera El Tuparro, como un insumo que apoyará su delimitación y zonificación por parte de Parques Nacionales Naturales y la Fundación Puerto Rastrojo.
“Los avances obtenidos en este proyecto son el fruto del canje de deuda firmado por los gobiernos de Estados Unidos y Colombia en 2004”, explicó Saulo Usma, coordinador del Programa de Aguadulce de WWF Colombia. “Mediante este canje -apoyado por WWF Colombia, USAID, UAESPNN, Fondo para la Acción Ambiental, The Nature Conservancy, y Conservación Internacional – se solidificaron las bases financieras para la puesta en marcha iniciativas de conservación que permiten que hoy la ampliación de las áreas protegidas sea un logro de conservación para hábitats estratégicos de Colombia”.
Recuperación ambiental

© Fernando TRUJILLO/Fundación Omacha
Para complementar las acciones de conservación, el proyecto Pijiwi avanza en la consolidación de un vivero de plantas de importancia económica y cultural, con una capacidad de producción de 11.000 plántulas al año, las cuales serán utilizadas en los procesos de restauración, en especial de morichales.
Para las especies de fauna más amenazadas, el Proyecto está diseñando planes de manejo específico dirigido a especies como la tortuga charapa o arrau (Podocnemis expansa), el jaguar (Pantera onca), el delfín rosado (Inia geoffrensis), la nutria gigante (Pteronura brasiliensis) y el manatí antillano (Trichechus manatus), en la Reserva de Biósfera El Tuparro.
De esta forma, por ejemplo, se ha hecho posible la liberación de más de 600 tortuguillas en el río Orinoco, gracias al manejo de nidadas de tortugas en el río Bita, con el apoyo de la Reserva Nimajay los investigadores y las autoridades de Venezuela (con más de 10 años de experiencia). Igualmente, se trabaja en la capacitación de lancheros de la región para llevar turistas a observar, de manera responsable, delfines de río.
Alternativas productivas

© Andrea ECHEVERRY/Fundación Omacha
Con la participación de pescadores, acopiadores, entidades de apoyo y exportadores de peces ornamentales se realizó el “Análisis de la Cadena de Valor de Peces Ornamentales de Puerto Carreño”. Este documento se constituyó en la base para la elaboración de una estrategia de competitividad de la actividad en el Municipio, la cual a su vez, se convirtió en la carta de navegación de todos los actores de la cadena para la implementación de acciones concretas encaminadas al fortalecimiento de la misma.
“Los actores reciben las recomendaciones concretas en el manejo sostenible del recurso, y esto les permite mejorar la calidad del producto y posicionarlo en los mercados nacionales e internacionales”, explica Fernando Trujillo, director de la Fundación Omacha. “Por ejemplo, para disminuir la presión sobre algunas especies de alto valor económico y ecológico, se hará transferencia de tecnología para la reproducción ex situ (fuera de su hábitat natural) de la arawana azul (Osteoglossum ferreirai)”.
“El componente de educación ha sido transversal en proyecto Pijiwi, y ha buscado fortalecer la capacidad de los colegios y los docentes para implementar y desarrollar el tema ambiental como parte de su proceso de enseñanza.”
Complementario a esto, Pijiwi está trabajando en la apertura de nuevos mercados nacionales de peces ornamentales del Orinoco, a través de la implementación de una estrategia de educación y mercadeo a escala nacional. Al consolidarse, dicha estrategia se dirigirá a niños entre 5 y 12 años, a la búsqueda de que conozcan la riqueza en peces ornamentales de la cuenca del Orinoco y, a su vez, que estas especies se constituyan en una opción de mascota para el sector infantil de la población colombiana.
Así mismo, aprovechando la belleza escénica de la región, se busca fortalecer el ecoturismo para movilizar nuevas oportunidades económicas y de sensibilización. Con el apoyo de la Gobernación del Vichada, la Asamblea Departamental, y los representantes de los grupos locales de turismo, fue creado un Comité que evalúa la capacidad de Puerto Carreño en hoteles, restaurantes y transporte; se elaboró también una propuesta de ordenamiento para la pesca deportiva, actividad que moviliza cerca de 500 turistas cada año, durante la época de aguas bajas.

Pesca deportiva en el Refugio Nimajay
© Ricardo Madriñán/ Reserva Nimajay
Recientemente, varios miembros del Comité asistieron al V Encuentro Red de Turismo Sostenible de Colombia, celebrado entre el 5 y el 7 septiembre de 2007, en la Universidad Externado Colombia, en Bogotá.
La tarea que activa el corazón del proyecto Pijiwi Orinoco de consolidar las metas de ecosistemas y especies protegidas, al igual que la sostenibilidad de los proyectos productivos no es fácil. “Somos conscientes de que además de producir resultados concretos, estamos elaborando un proceso valioso de lecciones aprendidas que serán de utilidad para iniciativas similares”, enfatiza Fernando Trujillo. “En todo esto, la apuesta que hacemos es garantizar el manejo y conservación de tan importante y frágil región del país llamada Reserva de Biósfera El Tuparro”.