La Fundación Omacha, en alianza con sus socios estratégicos durante más de una década viene realizando un trabajo de educación ambiental con el fin de educar a la población nacional acerca de la preservación y el cuidado de las especies acuáticas y su hábitat.

©Fundación Omacha
La educación ambiental ha ganado un espacio significativo en la transmisión de diversos mensajes que motivan la conservación de los ecosistemas y las especies que se encuentran afectadas por las actitudes de indiferencia y destrucción de algunos seres humanos que llegan a romper gravemente los ritmos renovadores de la naturaleza.
En este compromiso de renovar el amor y la solidaridad con nosotros mismos y la tierra, se ha hecho fundamental la presencia de entidades gubernamentales y no gubernamentales apoyando iniciativas que clamen por la preservación de un mundo amenazado por la destrucción masiva.
En Colombia, la Fundación Omacha ha liderado diversas actividades que reflejan la lucha por salvar los recursos naturales y promover alternativas de desarrollo sostenible.

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En el Orinoco, y en unión temporal con la Fundación Horizonte Verde y el apoyo de otras Instituciones de orden internacional como Conservación Internacional, WWF Colombia, el Fondo para la Acción Ambiental FPAA, el Ministerio de Ambiente Vivienda y Desarrollo Territorial, The Nature Conservancy TNC, United States Agency Internacional Development USAID; se construyó toda una iniciativa para la protección y fortalecimiento de la Reserva de Biosfera El Tuparro “Proyecto Pijiwi Orinoco”, a través de la incrementación y consolidación de áreas protegidas, y la generación de alternativas económicas sostenibles enfocadas a la pesca ornamental y el ecoturismo.
En el Caribe, se han desarrollado algunas jornadas de sensibilización ambiental articuladas a trabajos científicos de investigación como: el Plan de Manejo y Conservación del manatí antillano (Trichechus manatus) y la nutria neo tropical (Lontra longicaudis); y en el Chocó, en la cuenca media y baja del río Atrato, el Diagnóstico y Acciones de Conservación del manatí antillano y la babilla (Caiman crocodilus); las cuales mediante la implementación de productos comunicativos e informativos han generado cambios importantes en la actitud de las comunidades y llevan a acciones locales para la conservación de estas amenazadas.

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Básicamente, y partiendo de la destrucción de la naturaleza como problemática social en donde priman las actitudes, aptitudes e intereses personales, la Fundación Omacha desarrolla su dinámica de trabajo a través de acciones de sensibilización, concienciación y capacitación de las comunidades, no sólo en temas relacionados con el conocimiento y la conservación de las especies acuáticas y su hábitat, sino generando un ambiente integral en donde está incluida la ciudad, la empresa, la industria, los hogares.
En días pasados y con el apoyo de la Alcaldía Local de Tunjuelito, Omacha desarrolló un concurso de pintura y de fotografía dirigido a niños y jóvenes con el objetivo de abrir un espacio de participación y reflexión entorno a la crisis del agua. Así mismo, organizó una caminata ecológica con gente de la comunidad para reanudar los lazos con la naturaleza y observar cómo en la parte alta del río Tunjuelo, todavía hay vida, aunque algunos metros más abajo, la mano del hombre la destruye. También en Bogotá, periódicamente se realizan charlas educativas e informativas en colegios,e Instituciones públicas y privadas.
Una ocasión para celebrar y motivar

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El pasado 2 de febrero, la Fundación Omacha, junto a WWF Colombia y Conservación Internacional, socios estratégicos que luchan por la preservación de la vida animal, unieron esfuerzos para desarrollar una jornada de educación ambiental a favor de las especies acuáticas y sus ecosistemas en los cuatro puntos cardinales de Colombia: Orinoco, Pacífico, Caribe y Amazonas; que en adelante, será desarrollada año tras año como una forma de generar conciencia ecoló gica en las comunidades, especialmente en los niños, y hacer un llamado a la acción a las entidades ambientales.
Estas zonas del país poseen diferentes tipos de humedales con diversas formas de vida, que ofrecen bienes y servicios para las comunidades, así como a las especies que los habitan. Igualmente, sobresalen los factores que amenazan con su destrucción tales como la contaminación y la destrucción del hábitat.

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En la Amazonia, los humedales albergan entre otros a los delfines, manatíes, tortugas, caimanes y chigüiros, tan amenazadazos como carismáticos. Allí, con el apoyo de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonía (Corpoamazonia), la Alcaldía de Puerto Nariño, el Instituto Amazónico de investigaciones científicas — Sinchi, y el Cabildo TICOYA (Asociación Ticuna, Cocama y Yagua ATICOYA), se desarrollaron actividades lúdicas y educativas como la salida en bote desde Puerto Nariño hacia el Lago Tarapoto para ver a los delfines; el concurso de pintura y de historias ancestrales sobre el agua y sus criaturas, y el taller de máscaras en papel maché, espacios que evidenciaron el talento y la creatividad de los pequeños artistas, cualid ades que para los jurados Mauricio Quintana Calderón y Elsa Aguer Iregui, de la Quinta Galería de Bogotá, complicaron la tarea de seleccionar al ganador.
Por su parte, los adultos y ancianos hicieron una verdadera muestra del arte ancestral a través de los concursos de artesanías en tela de yanchama —materia prima que se extrae de la parte central del tronco del árbol de yanchama u ojé—, de talla de madera de especies forestales como el cucharo y el palo de sangre, y de cuentos y relatos del agua y sus criaturas; eventos que cerraron con la presentación artística de grupos de danzas regionales, y la proyección de videos sobre el Amazonas y sus riquezas naturales.
Para Ruperto Ahuariari León, indígena Cocama, y quien se ubicó en el segundo puesto del concurso de talla con la obra “5 animales”, comenta que “esta celebración es un gran apoyo para la conservación de los animales y la higiene de los ríos. El trabajo de hoy es una obra valiosa. Esto trae beneficios para todos, para los indígenas, para las escuelas, y así se está sembrando en los niños y jóvenes”.

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En la Orinoquía se realizó una jornada de limpieza y embellecimiento de Puerto Carreño; destacando la recolección de basuras, el podado de pastos, pintura de muros, elaboración de murales y letreros alusivos al ambiente. Esta actividad contó con el compromiso y apoyo de la Capitanía de Puerto, y en ella participaron algunos comerciantes y estudiantes, así como algunas personalidades del orden civil y militar del municipio. Así mismo, se realizó un concurso de pintura llamado “Los Humedales de mi Región”, donde se observaron diferentes representaciones artísticas de los ecosistemas y en donde participaron 84 estudiantes de diferentes planteles educativos locales.
Por su parte, el municipio de Santa Cruz de Lorica, en el departamento de Córdoba, fue el escenario para una marcha que partió del sector La Muralla, de la Avenida Olaya Herrera y un recorrido por la Ciénaga Grande de Lorica, movimientos que contaron con la vinculación de la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge (CVS), el grupo de gaitas de la Fundación Oriko, la Expedición Yaguarundí y el Colegio Normal Santa Teresita. Más de 50 niños participaron a través de los concursos de carteles, máscaras y de pintura, este último, realizado en la Estación Piscícola de la CVS, cuyas obras fueron juzgadas por la arquitecta y pintora Tina Rhenals Figueredo y el reconocido maestro Adriano Ríos Sossa.
Saliendo de los humedales del Caribe, y atravesando la selva del Darién, está Bahía Solano, en el Pacífico. Allí, Conservación Internacional realizó un trabajo de educación ambiental en el Instituto Educativo Luis López de Meza. Presentaciones teatrales y un concurso de dibujo fueron eventos en los que personas desde los 3 a los 59 años estuvieron presentes para reflexionar y pensar, al menos por un día, en las tortugas marinas, reptiles amenazados en la zona por la captura dirigida e incidental, y la extracción y venta de huevos.

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“Se necesita un trabajo constante para lograr un cambio en el pensamiento de la gente”, comenta María Claudia Diazgranados, coordinadora del Programa Marino de Conservación Internacional. “Uno de los grandes logros con esta labor, fue la aprobación de un programa de concienciación ambiental organizado por Colombia Net, por los Consejos Co munitarios de la zona, para aplicarlo con los docentes”.
“Darle continuidad a esta conmemoración significa construir imaginarios colectivos entorno al reconocimiento de la importancia y protección de los humedales y sus especies”, señala Fernando Trujillo, director científico de la Fundación Omacha, “así, cada año podemos enfocarnos en una temática para promover el conocimiento de los recursos y mediar para el cambio de actitudes de la gente frente a su entorno”.
Fundación Omacha, Conservación Internacional y WWF Colombia tienen proyectado traer a Bogotá a los ganadores de los concursos de pintura de las cuatro regiones a una Exposición de todas las obras realizadas el Día de los Humedales, en la Quinta Galería.
“Queremos que los cuatro ganadores, separados por cientos de kilómetros de distancia, se integren entre sí, conozcan las experiencias y conflictos ambientales de otras regiones para incentivarlos y destacar que en todos los puntos del país existe gente que quiere un planeta vivo”, puntualiza Diazgranados.