
© Fundación Omacha
El Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Parques Nacionales Naturales de Colombia y las Fundaciones Palmarito Casanare y Omacha, lanzan la campaña “Yáhui, travesía a la Libertad” en contra del tráfico ilegal y el cautiverio de la fauna en nuestro país.
El tráfico ilegal de fauna genera anualmente una cifra cercana a los 17 mil millones de dólares a nivel mundial, según los datos de la Interpol. En Colombia las cifras de decomiso que tiene la Policía Ambiental y Ecológica crecen cada año y se acercan a los 60 mil individuos. Entre aves, reptiles y mamíferos la policía ha decomisado un total de 58.175 individuos en el año 2009, cifra que se acerca al total de decomisos del año anterior 59.032 individuos, y que supera por un alto margen a los datos del año 2007 que tuvo un registro de 26.545 decomisos.
Las especies más vulnerables a este flagelo son en su orden tortugas por sus huevos, babillas y caimanes por su piel, loros y otras aves por su canto y su plumaje, micos y osos perezosos entre muchas más especies; registrándose un decomiso de 160 animales por día principalmente en los departamentos de Sucre, Valle, Córdoba, Santander y Bolívar. Estos especímenes son cazados en diferentes zonas del país: Amazonas, Antioquia, Casanare, Putumayo, Chocó y Llanos orientales.

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Cuando las autoridades logran decomisar animales víctimas de tráfico, existen tres opciones para cada individuo: la eutanasia, el envío a algún zoológico o parque temático, o el ingreso del animal en un proceso de rehabilitación y posterior liberación en su medio natural.
“Yáhui, travesía a la libertad” es el nombre de la campaña cuyo objetivo es generar una conciencia en contra del tráfico y la tenencia ilegal de fauna en nuestro país, y el daño que esta actividad le causa a la enorme riqueza de fauna, flora y ecosistemas del país; y sus consecuencias para el futuro.
Sara, un jaguar hembra joven es el símbolo de la campaña. Este felino fue atrapado por cazadores, cuando mataron a la madre y a su pequeño hermano, y después la vendieron en Puerto Carreño, departamento del Vichada. En esta ciudad estuvo encerrada en una jaula de un hotel en donde era utilizada como atractivo turístico. Gracias a las denuncias de la comunidad, de los turistas y de diferentes organizaciones ambientales, Corporinoquía y la Policía Ambiental la incautaron y la entregaron a la fundación, para su rehabilitación y posterior liberación en su medio natural.

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Este proceso se lleva a cabo en la Reserva Natural Bojonawi, a donde llegó gracias al apoyo en traslado de la Armada Nacional de Colombia, y se encuentra en un encierro cuya área supera los estándares internacionales, y el cual cuenta con una zona de manejo, un refugio, un estanque de agua donde puede nadar, una cueva y diferentes estímulos naturales que le permiten desarrollarse. Toda esta actividad ha sido asesorada por la Asociación de Veterinarios de Vida Silvestre, por el Grupo de Ecología de la Universidad de Alicante, por EDC Natura, por la Fundación ProCAT y ha sido acompañada por Parques Nacionales de Colombia, por GHL Hoteles, y por Hewlett-Packard.
Todo esto con el fin de cumplir con todos los protocolos y ceñirse a la ley colombiana: pruebas genéticas, pruebas médicas y otra serie de pruebas que nunca se habían realizado en el país. No es un proceso fácil como todo el mundo piensa que es, no es simplemente soltar un animal silvestre en el medio natural.

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Los resultados de los procedimientos de alimentación, de registros médicos y por el comportamiento del jaguar, indican que está apto para ser liberado. La fase de liberación se llevará a cabo en el Parque Nacional Natural El Tuparro, en Vichada. Este parque cuenta con una extensión de 548.000 hectáreas, área ideal para esta especie que puede ocupar y movilizarse entre 15 y 50 kilómetros cuadrados. Al darle la oportunidad de poder habitar y moverse por grandes extensiones dentro de esta reserva, se puede evitar conflictos con fincas ganaderas en donde el jaguar pueda buscar alimento y el ganadero mate al animal.
El día 9 de noviembre Sara será trasladada desde Bojonawi hasta El Tuparro, en donde estará en un nuevo encierro por espacio de un mes. Este nuevo encierro tendrá una longitud mayor para poder soltar animales dentro de él, y que el jaguar corra detrás de ellos y de esta forma continúe con su aprendizaje de caza. Además su estadía en el nuevo encierro podrá garantizar una adaptación al nuevo entorno, y de esta forma romper la memoria auditiva, olfativa y visual que traiga el individuo. Todo este proceso se denomina “liberación blanda”.
Los registros de liberaciones de leopardos y jaguares, muestran que su memoria auditiva, olfativa y visual de los sitios en donde ha estado en cautiverio, se prolonga tiempo después de ser liberados al primer momento en que lleguen a su nueva área. De esta forma los individuos pueden recorrer hasta 400 kilómetros y regresar a su antiguo sitio de cautiverio. Con la “liberación blanda” se puede garantizar el rompimiento de esta memoria para Sara.
Un mes después se tiene planeado, la apertura total del encierro y lograr la liberación de esta joven jaguar.
Con la campaña “Yáhui, travesía a la libertad” se quiere recoger fondos para apoyar procesos de rehabilitación y liberación de fauna, y para financiar procesos de educación, concientización y sensibilización de la gente, y así mostrar los inmensos daños causados a la fauna silvestre que se mantiene en cautiverio como mascotas.
Toda la información completa de la campaña “Yáhui travesía a la libertad” en:
www.omacha.org/yahui