«Cuando la ví por primera vez, no esperaba encontrarme un ser tan hermoso y tierno, entonces introduje la mano en el estanque y se acercó lentamente para analizarme...»
Ana Martínez, Voluntaria, España
El pasado 4 de mayo fue devuelto a la vida silvestre un ocelote (Leopardus pardalis) rescatado por la Policía Nacional en 2017 de una casa en el norte de Bogotá y puesto bajo custodia de la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA); entidad que lideró su proceso de rehabilitación para ser devuelto al medio natural. Este proceso es la oportunidad para generar importante información científica para las especies de felinos de mediano porte, la cual es aún insuficiente en cuanto a su comportamiento, dieta, abundancia y uso del hábitat. 
 
El animal fue liberado en el departamento del Vichada, dentro de la Reserva Natural de la Sociedad Civil Bojonawi porque esta asegura su liberación dentro de la distribución geográfica de su acervo genético. Porta un collar satelital que dará cuenta de ese regreso a casa tan esperado. La telemetría revelará durante un año el uso que haga, entre otros, de los caños, bosques de galería y sabana orinocenses. Igualmente, mostrará los patrones de comportamiento en su uso del espacio gracias a la distancia que recorra diariamente. La Fundación Omacha y la SDA tendrán a su cargo este monitoreo que en palabras del director científico de Omacha, Fernando Trujillo, “permitirá un proceso de aprendizaje muy importante para que hacia el futuro podamos hacer cada vez mejores procesos de rehabilitación y liberación de otros animales rescatados del tráfico ilegal de fauna silvestre”.
 
La ruta final hacia la libertad
 
El último par de meses en el encierro, ambientado por los investigadores locales de Omacha en Bojonawi, fue decisivo para tener la certeza de que el animal estaría preparado para el momento decisivo. Su dieta, en un 90% de animales vivos para estimular su instinto de cacería, consistió en codornices y conejos. Gracias a cámaras trampa instaladas para evitar en lo posible que se acostumbrara a la presencia de seres humanos, se registraron datos de su comportamiento y analizó su avance en las habilidades que le permitieran sobrevivir sin la ayuda del hombre en vida silvestre. 
 
Un mes atrás se le puso en el cuello un símil del collar satelital para acostumbrarlo a tener el dispositivo en su cuerpo. El Telenax – TGSAT con el que fue liberado, está equipado con un transmisor satelital GPS – VHF que registrará el desplazamiento, picos de actividad y uso de los hábitats por parte del ocelote. De manera complementaria este felino será observado mediante las cámaras trampa instaladas por la Fundación Omacha a lo largo y ancho de la Reserva Bojonawi, lo cual permitirá evaluar de manera aproximada, el estado físico y comportamental del animal y relacionar esta información con el uso de hábitat, las posibles interacciones con otros predadores de la zona y presas potenciales, y los movimientos dentro de los hábitats disponibles.
 
Según Adrián Vázquez, biólogo de Omacha que trabajó en el proceso, “el ocelote va con las garantías genéticas, biológicas y veterinarias de que no representa un riesgo biológico para el resto de los animales en la reserva. Cuando abrí la puerta de la jaula portable en la que lo transportamos a la orilla del bosque para ser liberado, casi no sale. Estaba un poco asustado quizá por tanta gente que asistió, pero corrió hacia el bosque en medio de nuestra satisfacción”. 
 
Esta ruta final continuó el proceso iniciado en el Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre del Oriente de Caldas (Corpocaldas). Allí su encierro tuvo ramas frondosas alrededor para bloqueo visual y se le proporcionaron animales vivos no silvestres como ratones, ratas, conejos, torcazas, palomas y patos, a fin de ofrecer una amplia variedad de presas potenciales, similares a las que encontrará en el medio natural. A través de la ubicación de presas muertas o carne en los troncos en diversos estratos se le estimuló a trepar verticalmente, mejorando su equilibrio, agilidad, fortalecimiento muscular, mordida y desgarre.
 
Muchas manos en pro de una sola causa
 
Este es el primer ejercicio de liberación planificada para un ejemplar de esta especie, recuperado y rehabilitado del tráfico ilegal por parte de la SDA. Fue acompañado por entidades como el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal, la Corporación Autónoma Regional de Caldas, Fundación Omacha, Fuerza Aérea Colombiana, Pontificia Universidad Javeriana, la Corporación Autónoma Regional de la Orinoquia y Crepes & Waffles. Al día de la liberación asistieron representantes de estas instituciones, además de la Alcaldía de Puerto Carreño, la Armada Nacional y la Policía Nacional.
 
Destacamos la dedicación del biólogo Juan Manuel Escobar y los veterinarios María José Serrano y Camilo Piraján de la SDA, y por parte de Omacha del biólogo Adrián Vásquez y los investigadores locales Brayan Marín, Sebastián Vargas y Beyker Castañeda.
 
Nuevo artículo científico sobre población de ocelotes en los Llanos Orientales
 
Concurrente a esta esperada liberación, en Galemys Spanish Journay of Mammalogy, fue publicado un artículo * sobre la estimación de densidad de ocelotes (Leopardus pardalis) en los Llanos Orientales de Colombia. Este resalta que durante las décadas de 1960 y 1970, los ocelotes fueron cazados intensamente para el comercio de pieles, lo que provocó una disminución drástica de su abundancia. Sin embargo, debido a la prohibición del comercio internacional de pieles en la década de 1980, actualmente está catalogado a nivel internacional como Preocupación Menor (LC) y Casi Amenazado (NT) en Colombia. Cita también que la pérdida de hábitat, la fragmentación y la caza ilegal siguen siendo amenazas para sus poblaciones. 
 
El objetivo de este estudio fue realizar la primera estimación de densidad de las poblaciones de ocelote para el departamento del Vichada (Colombia) y en concreto en la Reserva Natural Bojonawi, situada en el extremo más oriental de los llanos de Colombia, donde la información sobre la especie es prácticamente inexistente. Ocurrió durante los meses de enero y febrero de 2018 e identificó 2 ocelotes gracias al muestreo con cámaras trampa y la comparación del diseño de los patrones de manchas en el pelaje. La densidad para la población de ocelotes obtenida para la Reserva Bojonawi fue por lo tanto de 1,8 ± 1,5 individuos/100 km. El monitoreo continuo de esta especie ayudará a dilucidar si esta baja densidad es el estado natural de los ocelotes en los llanos de Colombia, o si impactos negativos que amenazan a esta región están poniendo en peligro las poblaciones de este felino. Son ellos las conversiones del hábitat para ganadería o para agricultura (palma de aceite), el furtivismo fuera de áreas protegidas y los incendios que se extienden hasta las áreas protegidas y merman las presas naturales de los felinos.
 
 
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