
© Fundación Omacha
En noviembre del 2003 la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge – CVS, Fundación Omacha y Conservación Internacional aunaron esfuerzos económicos y científicos orientados a evaluar el estado de conservación y proponer los planes de manejo para evitar el colapso de cinco poblaciones de vertebrados acuáticos amenazados de extinción en la cuenca baja del río Sinú, en el departamento de Córdoba, dentro de estas especies se encuentran el manatí antillano (Trichechus manatus manatus) y la nutria neotropical (Lontra longicaudis) que están catalogadas en las categorías de Peligro (EN) y Vulnerable (VU) respectivamente, en el listado de especies amenazadas para Colombia.
Como resultado principal de este trabajo se obtuvo el “Plan de Manejo y Conservación del manatí antillano (Trichechus manatus manatus) y la nutria neotropical (Lontra longicaudis) en la cueca baja del río Sinú”.
La primera fase de la implementación del plan se desarrolló entre los meses de septiembre de 2005 y julio de 2006 abarcando el río Sinú, desde el municipio de San Pelayo, hasta los ecosistemas de manglar del Antiguo Delta del río Sinú, en los municipios de San Antero y San Bernardo del Viento, y también en el Ancón, zona costera de este último municipio.
Para la nutria, los esfuerzos se concentraron en la línea de Acción, Investigación y Monitoreo del Plan cuyos propósitos fueron identificar las áreas vitales para la especie; y determinar sus hábitos alimenticios, evaluando la interacción existente entre la especie y la actividad pesquera en la región.
Con el manatí, los esfuerzos se centraron en la línea de Investigación y Monitoreo, donde se trabajó en estandarizar metodologías y técnicas para la evaluación de sus poblaciones para que fueran aplicables a otros sitios del país.
Se realizaron, además, prospecciones de campo para establecer los límites de distribución real de la especie, con la ubicación de las áreas de posibles actividades de alimentación y reproducción.
En la línea de Acción de Desarrollo Sostenible, se realizaron esfuerzos para identificar los hábitos esenciales, las áreas de desarrollo y los corredores migratorios, en las áreas con presencia de manatí y evaluar sus niveles de mortalidad por efecto de las pesquerías artesanales, por la caza de subsistencia y la mortalidad incidental no asociada con las pesquerías artesanales; además se realizaron esfuerzos para evaluar clínicamente las poblaciones de manatí en cautiverio y semicautiverio.
Toda la labor realizada con la nutria y el manatí estuvo acompañada y complementada por la línea de Educación Ambiental y Participación Comunitaria, con el fin de lograr el conocimiento, apropiación y verdadero valor de las riquezas sinuanas, contextualizándola dentro del tema de los humedales, coordinando esfuerzos de Instituciones, comunidades organizadas y establecimientos escolares.
Es así como el “Plan de Manejo y Conservación del manatí antillano (Trichechus manatus manatus) y la nutria neotropical (Lontra longicaudis) en la cueca baja del río Sinú” se enmarca dentro de las políticas ambientales colombianas, pues son especies incluidas en la Estrategia de Conservación y Recuperación de Especies Amenazadas; en lo referente al diseño y desarrollo de programas de conservación de ecosistemas de humedales y especies amenazadas y/o en vía de extinción, para asegurar su sostenibilidad en la “Política Nacional para Humedales Interiores de Colombia.
Así mismo, están incluidas en el programa de Conservación de Especies de la “Política Nacional de Manejo y Conservación del manatí (Trichechus sp) en Colombia”.
Este Plan presenta en cuatro capítulos los resultados del trabajo realizado por la Fundación Omacha, que pueden ser considerados como una herramienta básica en el proceso de conservación y manejo de la nutria y el manatí en el bajo Sinú.
El primer capítulo hace referencia a la nutria y presenta aspectos como su distribución, dieta e interacción con las pesquerías. El segundo, incluye los aspectos de distribución del manatí con anexos de mantenimiento de animales en cautiverio y semicautiverio. El tercero, enmarca el trabajo con las comunidades a través de la Educación Ambiental. Finalmente, el último capítulo da a conocer los ajustes al Plan de acuerdo a los resultados obtenidos en cada una de sus fases de implementación.